INTA Oliveros: planificar la fertilización por ambiente y rotación es la clave para sostener la productividad con costos de insumos elevados

“Tractor rojo aplicando fertilizante granular sobre un cultivo verde bajo cielo parcialmente nublado, en formato 16:9.”
Especialistas del INTA Oliveros, Santa Fe, destacaron la importancia de anticiparse y diseñar el manejo nutricional de los cultivos como estrategia central para sostener niveles productivos en un contexto de costos elevados de fertilizantes. Fernando Salvagiotti, coordinador del programa Ecofisiología y Agroecosistemas del INTA, recomendó combinar diagnóstico de suelo, planificación por ambiente y manejo de la rotación para optimizar el uso de insumos y mejorar la eficiencia del sistema productivo de cara a la campaña de invierno.

El costo de los fertilizantes, condicionante de la campaña

Salvagiotti señaló que este año presenta como particularidad coyuntural el costo de los fertilizantes, lo que exige un manejo de los nutrientes aún más eficiente que en campañas anteriores. En ese contexto, la nutrición ocupa un lugar central en las decisiones de implantación, junto con la elección del cultivar y la fecha de siembra.

El especialista subrayó la importancia del análisis de suelo como punto de partida ineludible: permite conocer la situación real de cada lote y definir una estrategia de manejo acorde. Los principales déficits que suelen observarse son las faltantes de nitrógeno, azufre, fósforo y micronutrientes como el zinc, lo que obliga a planificar la nutrición de manera integral y en función de la secuencia de cultivos.


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Los cultivos de servicio como aporte de nitrógeno

La inclusión de cultivos de servicio o leguminosas —vicia, arveja o lenteja— puede aportar nitrógeno al sistema. Un cultivo de vicia, por ejemplo, puede contribuir entre 25 y 40 kilogramos de nitrógeno cuando el cultivo siguiente es maíz de siembra tardía. Sin embargo, Salvagiotti aclaró que estos aportes complementan la fertilización nitrogenada de los cereales pero no reemplazan la fertilización con otros nutrientes, especialmente en suelos con bajos niveles de fósforo.

Fósforo y nitrógeno: las reglas para este año

Para el fósforo, si los niveles son bajos será necesario aplicar dosis que permitan al menos sostener la demanda del cultivo, aunque no se logre recomponer el nivel del suelo. Para el nitrógeno, la planificación debe ajustarse a la oferta disponible y a la relación insumo-producto: la dosis óptima económica puede ser menor que en años anteriores, y resulta clave mantener flexibilidad para evaluar refertilizaciones en función de la evolución de los precios y del cultivo.

Pensar el sistema, no el cultivo individual

Salvagiotti recordó que los cultivos de invierno, en su mayoría, forman parte de un esquema de doble cultivo con soja. Por eso, “la estrategia de fertilización no debe pensarse solo para el cultivo individual, sino para el sistema en su conjunto”. La clave, sintetizó, está en combinar diagnóstico, planificación por ambiente y manejo de la rotación para optimizar el uso de insumos y mejorar la eficiencia del sistema productivo.

En un año donde cada decisión de insumos tiene mayor impacto en la rentabilidad final, el mensaje del INTA Oliveros es claro: no recortar a ciegas sino planificar con datos. El análisis de suelo, la secuencia de cultivos y la flexibilidad para ajustar dosis durante el ciclo son las herramientas que permiten sostener la productividad sin comprometer la salud del suelo ni el resultado económico del lote.

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