La carne de búfalo llegó a las carnicerías argentinas: más barata que la vacuna y con más proteínas

Cortes frescos de carne de búfalo sobre una tabla rústica, con hierbas y especias, listos para su preparación.
Una cadena de carnicerías de Olavarría, provincia de Buenos Aires, comenzó a vender cortes de búfalo hace cerca de dos meses y la respuesta de los consumidores sorprendió al sector: la aceptación es positiva y cada vez más familias se animan a probarla. La carne llega desde criaderos de Entre Ríos y Corrientes, termina el engorde en campos bonaerenses y se comercializa entre 13.000 y 16.000 pesos el kilo, por debajo de los valores actuales de la carne vacuna tradicional. La propuesta apunta a sostener el consumo en un contexto donde el precio de la res alcanzó uno de sus niveles históricos más altos.

Los animales recorren un circuito que arranca en las provincias de Entre Ríos y Corrientes, donde son criados a pasto y sin hormonas, y terminan de completar el engorde en campos de la provincia de Buenos Aires antes de pasar por frigoríficos habilitados para su faena. El producto que llega a la góndola es magro, con alto contenido de proteínas, omega 3 y menos colesterol que la carne vacuna, características que el sector destaca como diferenciales frente a un consumidor que busca opciones más saludables y más accesibles al mismo tiempo.

La experiencia de Olavarría no es un caso aislado en el mapa de las carnes alternativas que ganan terreno en la Argentina. En Chubut, la carne de burro también empezó a aparecer en algunas carnicerías como opción más económica frente a la caída del poder adquisitivo. En ambos casos el denominador común es el mismo: consumidores que no quieren resignar proteína animal de calidad pero que necesitan pagar menos por ella.


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Desde la empresa que comercializa los cortes de búfalo en Olavarría señalaron que el objetivo es claro: acercar una alternativa accesible para que las familias puedan sostener el consumo de carne sin que el precio sea una barrera. En cuanto a la preparación, no difiere de la vacuna en términos de versatilidad, aunque desde el sector recomiendan la cocción lenta para obtener mejores resultados, especialmente en los cortes más duros.

El contexto que empuja a estas alternativas es concreto. El consumo de carne vacuna en la Argentina atraviesa uno de sus niveles más bajos en años, presionado por precios que escalaron sostenidamente. En ese escenario, el pollo y el cerdo ya venían ganando terreno en la mesa de los argentinos. El búfalo se suma ahora a esa lista con una propuesta que combina precio competitivo, perfil nutricional diferenciado y una experiencia de consumo que, según quienes ya la probaron, no tiene nada que envidiarle a la res tradicional.

“Más económica, igual de rica” es la síntesis con la que el sector presenta a la carne de búfalo frente al consumidor. Si la experiencia de Olavarría escala a otras ciudades, podría convertirse en una de las respuestas más concretas que el mercado encontró hasta ahora para enfrentar la caída del consumo de carne vacuna sin resignar calidad en la mesa.

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