El SENASA prohibió la elaboración, importación, tenencia y comercialización de vacunas contra la Peste Bovina en todo el territorio nacional, mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial. La medida busca preservar el estatus sanitario de país libre de la enfermedad —alcanzado en 2011— y proteger el acceso al comercio exterior de carnes, menudencias y subproductos bovinos.
La Peste Bovina es una enfermedad viral que afecta principalmente a bovinos y búfalos, con tasas de morbilidad y mortalidad extremadamente elevadas. Fue una de las enfermedades más devastadoras de la historia ganadera mundial: antes de su erradicación global en 2011, diezmó rodeos enteros en África, Asia y Europa. Argentina logró erradicarla ese mismo año.
La paradoja del anuncio es técnica pero significativa: prohibir la vacuna es justamente lo que permite demostrar que un país está libre de la enfermedad. Si existieran vacunas circulando, los análisis serológicos no podrían distinguir entre animales vacunados y animales que tuvieron contacto con el virus, lo que comprometería la credibilidad del estatus sanitario ante los organismos internacionales y los países compradores.
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La medida tiene un impacto directo sobre el comercio exterior: el estatus libre de Peste Bovina es un requisito que muchos mercados internacionales exigen para aceptar importaciones de carne, menudencias y subproductos bovinos de origen argentino.
La prohibición se enmarca en la estrategia del SENASA de preservar y consolidar los estatus sanitarios que Argentina ha construido durante décadas, y que son condición indispensable para sostener el perfil exportador de la ganadería nacional. La Peste Bovina se suma así a otras enfermedades cuyas vacunas están prohibidas en el país precisamente porque su ausencia es la mejor prueba de que la enfermedad no circula.






































