Un trabajo de maestría del diputado nacional Luis Picat (La Libertad Avanza) presentado ante legisladores y representantes del sector agropecuario demuestra que los derechos de exportación generaron un estancamiento en la productividad total de factores de Argentina, mientras Brasil y Estados Unidos consolidaron aumentos sostenidos apoyados en políticas de incentivo e inversión en I+D. La soja funciona como “cultivo de refugio” ante la incertidumbre fiscal, y el maíz y el trigo responden fuertemente cuando bajan las retenciones.
El análisis econométrico de Picat valida la hipótesis de la racionalidad del productor agropecuario argentino: cuando suben las retenciones, sube la superficie de soja. Y cuando bajan los derechos de exportación sobre maíz, sube el área destinada a ese cultivo a expensas de la soja. “El modelo demuestra que cuando hay una baja en maíz (en retenciones), hay una suba en superficie de maíz y por ende una baja en la superficie de soja”, explicó el diputado cordobés.
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La comparación internacional es contundente. Mientras Brasil y Estados Unidos consolidaron aumentos en su Productividad Total de los Factores apoyados en políticas de incentivo y servicios generales, Argentina evidenció un estancamiento en su eficiencia productiva asociado a una presión fiscal sistemática y distorsiones cambiarias.
El trabajo también aclara una distinción técnica habitualmente ignorada: retenciones y derechos de exportación no son lo mismo. Las retenciones originales, implementadas por Raúl Prebisch en 1955, eran un diferencial cambiario administrado por el Banco Central para estabilizar precios relativos. Los derechos de exportación actuales son un impuesto que recae sobre las ventas al exterior y cuya potestad corresponde al Ejecutivo con aval del Congreso. Hoy ambos términos se usan indistintamente, pero su origen y mecanismo son distintos.
En la comparativa con el resto del mundo, Argentina se destaca como uno de los únicos grandes países —junto a Rusia— que aplica derechos de exportación de peso sobre el agro, un instrumento que en otros países con modelo democrático prácticamente no existe. Brasil y Estados Unidos, en cambio, volcaron sus políticas hacia el agregado de valor: el país vecino exporta solo el 30% como commodity y el resto como productos con valor agregado —bioetanol, cerdo, pollo—, mientras Argentina sigue exportando el 70% sin procesar.
“Mientras más inversión en I+D haya, habrá más intención de producción. Pero también hay otras variables: las retenciones o las intervenciones pueden influenciar negativamente, porque la característica de Brasil y Estados Unidos en los últimos 20 años es que la producción siempre subió”, concluyó Picat. El trabajo fue presentado ante legisladores de La Libertad Avanza, el PRO y la UCR, además de representantes de Argentrigo, la Bolsa de Comercio de Rosario, ACSOJA, AAPRESID, ASAGIR y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.








































