El acuerdo Mercosur-UE abre una nueva etapa para el agro argentino

Panelistas analizan el acuerdo Mercosur-Unión Europea durante una jornada sobre desafíos globales.
Funcionarios, diplomáticos y especialistas analizaron durante el Congreso Aapresid 2026, que se desarrolla del 4 al 6 de agosto en Rosario, cómo la Argentina puede transformar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en mayor acceso a mercados y nuevas oportunidades para la agroindustria, en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y una creciente demanda de alimentos.

Argentina busca fortalecer su lugar en el comercio mundial

El debate se desarrolló en el panel “El agro en el tablero geopolítico global”, realizado en la sala BASF, donde representantes del sector público y especialistas analizaron la reconfiguración del poder internacional y sus consecuencias sobre la producción y el comercio agroindustrial.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Fernando Brun, destacó el crecimiento experimentado por el comercio mundial de productos agropecuarios desde comienzos de siglo.

“Desde el cambio de siglo, el comercio mundial de productos agropecuarios se multiplicó casi por cinco: de 300.000 millones de dólares en el año 2000 pasamos a cerca de 1,5 billones de dólares en 2024”, señaló.

Para el funcionario, el aumento de la demanda global de alimentos abre una oportunidad para que la Argentina fortalezca su posicionamiento como productor y exportador.

“Argentina tiene hoy la posibilidad de pasar de ser un abastecedor confiable a un socio necesario en el contexto internacional”, afirmó Brun.

El representante de la Cancillería también sostuvo que el país debe aumentar su presencia en organismos multilaterales y participar activamente en los ámbitos donde se establecen las condiciones del intercambio global.

“El comercio es liderazgo, tenemos que ser líderes. La visibilización viene de la mano de que la Argentina esté presente en organismos internacionales”, expresó.

Reclaman una presencia más activa en los mercados

El consultor Manuel Otero, exdirector general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, planteó que la Argentina debe profundizar su apertura comercial y adoptar una estrategia más activa frente a los cambios internacionales.

“Argentina tiene que dejar de ser el país más cerrado del mundo y mirar al escenario internacional”, sostuvo.

Otero consideró que el comercio exterior también forma parte de las relaciones políticas entre los países y remarcó la importancia de participar en los principales foros internacionales.

“El comercio es político. Tenemos que tener una presencia agresiva en foros internacionales, donde nada se da por sentado”, afirmó.

En ese sentido, señaló que el país necesita construir una nueva narrativa para comunicar y defender las transformaciones productivas desarrolladas por la agricultura argentina.

Brun coincidió en que la Argentina no debe limitarse a adoptar normas definidas por países con intereses diferentes.

“No nos podemos conformar con tomar las reglas de otros. Tenemos que ser parte de los procesos donde se definen las reglas del comercio internacional”, remarcó.


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Mercosur-UE: de la firma a la implementación

La discusión continuó en el panel “Acuerdo Mercosur-UE: de la firma a la acción”, con la participación de la jefa de la Sección Economía y Comercio de la Delegación de la Unión Europea en Argentina, Inmaculada Montero Luque, y el subsecretario de Mercados Agropecuarios y Negociaciones Internacionales, Agustín Tejeda.

El acuerdo de asociación y el Acuerdo Interino de Comercio fueron firmados el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay. El componente comercial comenzó a aplicarse provisionalmente el 1° de mayo, por lo que productores, empresas y organismos públicos ingresaron en una etapa centrada en su implementación efectiva.

“Somos un continente abierto a la negociación. En negociar acuerdos comerciales y en implementarlos tenemos bastante experiencia”, expresó Montero Luque.

La representante europea reconoció que para el Mercosur, y particularmente para la Argentina, la aplicación del tratado representa un desafío por tratarse del primer acuerdo comercial de esta magnitud firmado por el bloque.

El entendimiento vincula a un mercado de más de 700 millones de habitantes y establece un marco para ampliar el intercambio comercial, reducir aranceles y ofrecer reglas más previsibles para las inversiones entre ambas regiones.

Un taller para productores y exportadores

Como parte de las actividades del Congreso Aapresid 2026 también se realizó el taller “Implementación del acuerdo interino de comercio Mercosur-UE para el sector agroindustrial argentino”.

La actividad fue organizada por Aapresid, el Grupo de Países Productores del Sur y organismos nacionales vinculados con las relaciones económicas internacionales y la producción agropecuaria.

El encuentro buscó generar un espacio de actualización técnica y operativa para que los diferentes actores de la agroindustria puedan conocer las condiciones y herramientas necesarias para aprovechar el tratado.

Entre los principales temas abordados estuvieron el acceso a mercados, la administración de cupos, la facilitación del comercio, los mecanismos de defensa comercial, las exigencias de calidad y el acceso a fondos de cooperación destinados a la agricultura sostenible.

Del taller participaron productores, asociaciones sectoriales, autoridades provinciales, pequeñas y medianas empresas agroindustriales, exportadores, cámaras empresarias y binacionales, especialistas en logística y entidades vinculadas con el comercio exterior.

Nuevas oportunidades para la agroindustria argentina

La Unión Europea eliminará los aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, por un valor estimado de US$61.000 millones, y concederá acceso preferencial para otro 7,5%, equivalente a unos US$4.700 millones. De esta manera, casi la totalidad de las ventas del bloque al mercado europeo contará con algún tipo de beneficio comercial.

Para la agroindustria argentina, el desafío será convertir esas preferencias en exportaciones mediante el cumplimiento de normas sanitarias y ambientales, la trazabilidad de los productos, una correcta administración de los cupos y una mayor coordinación entre el sector público y el privado.

Los debates realizados en Rosario coincidieron en que el acuerdo representa un punto de inflexión para la inserción internacional de la Argentina, aunque su impacto dependerá de la capacidad del país y de sus empresas para adaptarse a las exigencias europeas y competir de manera sostenida en uno de los mercados más importantes del mundo.

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