El INTA Balcarce desarrolló y registró oficialmente OLI INTA, la primera variedad de papa obtenida mediante edición génica en la Argentina, una innovación diseñada para evitar el pardeamiento y los moretones provocados por golpes y cortes. El desarrollo, inscripto ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE), busca mejorar la calidad de los tubérculos y reducir las pérdidas y descartes que se producen durante la cosecha, el transporte, el almacenamiento y el procesamiento industrial.
OLI INTA mantiene mejor el color después del corte
La papa constituye un cultivo estratégico para la cadena alimentaria y la industria, pero los daños mecánicos pueden afectar considerablemente la calidad y el valor comercial de los tubérculos.
Los golpes sufridos durante la cosecha y el transporte, así como los cortes durante el procesamiento, pueden provocar manchas internas y oscurecimiento, generando descartes y reduciendo la aptitud de la materia prima para determinados destinos industriales.
Frente a este problema, el Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce desarrolló OLI INTA, una variedad que mantiene mejor su color después del corte y no desarrolla los característicos moretones frente a daños mecánicos.
El desarrollo se logró mediante la desactivación precisa del gen relacionado con la actividad de la polifenol oxidasa, enzima responsable del pardeamiento enzimático.
“La edición génica permitió inactivar el gen de la polifenol oxidasa, lo que evita la formación de pigmentos oscuros en los tejidos dañados”, explicó Gabriela Massa, investigadora del INTA y del Conicet, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata e integrante del equipo que desarrolló la variedad.
Según Massa, el impacto puede trasladarse directamente a la cadena comercial e industrial.
“Al reducirse el pardeamiento enzimático, disminuye el descarte industrial y se mejora la calidad del producto final”, destacó.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 17 de agosto
Milei puso al campo como prioridad y ratificó el objetivo de eliminar las retenciones
El sueldo del peón rural aumenta de julio a octubre: así quedan los básicos
El Niño ya está presente y refuerzan la prevención en la Cuenca del Plata
Aapresid inauguró su Congreso y pidió transformar más producción en origen
El costo real de la vacuna antiaftosa cayó 33%, según la SRA
Exportaciones agro en récord: Argentina embarcó 69 millones de toneladas entre enero y julio
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Los ensayos mostraron ausencia de moretones
OLI INTA atravesó distintos ensayos y procesos de evaluación destinados a comprobar su comportamiento frente a situaciones habituales dentro de la cadena productiva.
Las pruebas mostraron ausencia de moretones subsuperficiales en tubérculos sometidos a golpes, un aspecto relevante debido a que este tipo de daños puede producirse durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento.
La mejora apunta así a uno de los problemas que inciden sobre la calidad comercial de la papa y sobre el aprovechamiento de la materia prima por parte de la industria procesadora.
Además de favorecer la presentación y calidad del producto final, una reducción de los descartes podría contribuir a mejorar la valorización de la producción y disminuir el volumen de residuos generado durante el procesamiento.
Edición génica sin incorporar genes de otras especies
Uno de los aspectos centrales de OLI INTA es la tecnología utilizada para obtener la nueva característica.
De acuerdo con los investigadores, la edición génica aplicada no incorpora información genética proveniente de otras especies, una característica que diferencia este desarrollo de los organismos transgénicos.
“Este aspecto resulta clave desde el punto de vista regulatorio, ya que estas variedades siguen la misma normativa que las obtenidas por mejoramiento convencional”, señaló Massa.
La posibilidad de modificar de manera precisa determinados genes permite conservar las características productivas de variedades ya adaptadas e incorporar cualidades específicas.
Una herramienta para acelerar el mejoramiento de la papa
Para Sergio Feingold, excoordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, la tecnología representa un cambio importante en los programas de mejoramiento.
“Esta tecnología permite incorporar cualidades a variedades exitosas para la producción, lo que representa un cambio fundamental en la manera de hacer mejoramiento en la papa”, explicó.
La edición génica puede acelerar los tiempos necesarios para desarrollar nuevos materiales y ofrecer herramientas para responder a desafíos relacionados con el ambiente, las plagas y las enfermedades.
En el caso de OLI INTA, la modificación está dirigida específicamente a reducir el pardeamiento de los tejidos y los daños visibles que afectan la calidad de los tubérculos.
Menos pérdidas y descartes para la industria
El desarrollo también presenta un potencial impacto económico y ambiental.
La reducción de las manchas y los daños internos permite aumentar la proporción de tubérculos aprovechables por la industria, disminuir descartes y mejorar el valor de una parte de la producción que podría perder calidad comercial a causa de daños mecánicos.
Al mismo tiempo, un mayor aprovechamiento de la materia prima implica una menor generación de residuos durante el procesamiento.
La inscripción de OLI INTA se produce además en un escenario internacional de creciente reconocimiento de las denominadas Nuevas Técnicas Genómicas (NGTs).
En ese contexto, la Unión Europea avanzó en un nuevo marco para estas tecnologías, mientras que el registro argentino también abre la posibilidad de avanzar con inscripciones en otros países de la región, entre ellos Brasil, donde existe un marco favorable para este tipo de desarrollos.
OLI INTA quedó registrada oficialmente ante el INASE
La nueva variedad fue inscripta oficialmente en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
OLI INTA es resultado del trabajo conjunto de investigadores del INTA y del Conicet, con financiamiento de iniciativas como Procisur y Fontagro.
El registro transforma así años de investigación en una innovación con posibilidades concretas de transferencia hacia la cadena agroindustrial, al combinar herramientas de biotecnología con una demanda productiva específica: obtener papas que mantengan su calidad frente a golpes y cortes y permitan reducir pérdidas desde la cosecha hasta la industria.






































