10.000 camiones por día y 54 millones de toneladas guardadas: la logística de granos trabaja al límite

Larga fila de camiones con granos rumbo a una terminal portuaria, en una escena que refleja la presión logística de la cosecha récord en Argentina.
La concentración de la cosecha de maíz, una mayor comercialización de soja y la demanda de trigo están haciendo coincidir un volumen inusual de mercadería sobre rutas, acopios y terminales portuarias. Unas 10.000 unidades descargan por día y, a comienzos de septiembre, se estimaban 54 millones de toneladas almacenadas comercialmente.

La logística de granos argentina atraviesa una de las etapas de mayor exigencia de los últimos años. Hacia fines de septiembre, cerca de 10.000 camiones por día están descargando los principales productos agrícolas en las terminales del país, mientras productores encuentran dificultades para conseguir cupos y los espacios de almacenamiento operan con altos niveles de ocupación.

El escenario se produce después de una campaña de gran volumen productivo. Según un análisis de Javier Treboux, líder de Análisis de Mercados de fyo, la producción nacional se ubicó cerca de 160 millones de toneladas, con importantes cosechas de maíz, trigo, girasol y cebada.

Pero el tamaño de la producción no explica por sí solo la tensión actual. La particularidad de septiembre es que varios flujos de mercadería están coincidiendo al mismo tiempo, algo poco habitual para este momento del calendario comercial.

Cerca de 10.000 camiones descargan por día

El movimiento de camiones hacia las terminales permite dimensionar la presión sobre el sistema.

Actualmente se descargan alrededor de 10.000 camiones diarios de los principales granos, un nivel que ubica a la operatoria cerca del límite de su capacidad. De acuerdo con el análisis de fyo, nunca había ingresado un volumen semejante de unidades a esta altura del año.

Esta concentración está repercutiendo directamente sobre la disponibilidad de cupos de descarga, una dificultad que alcanza a los principales productos agrícolas cuando normalmente, hacia finales de septiembre, la presión logística debería comenzar a disminuir.

¿Por qué se concentró tanta mercadería?

Uno de los principales factores fue el retraso de la cosecha de maíz provocado por las lluvias de julio y agosto.

Ese atraso hizo que la recolección de lotes del norte, centro y sur de la región agrícola terminara concentrándose en un período más reducido.

A ese movimiento se sumaron mayores ventas de soja, favorecidas por mejores precios fuera del período habitual de cosecha, y una demanda contraestacional de trigo argentino, en un contexto internacional condicionado por problemas de oferta y comercialización en la región del Mar Negro.

El resultado fue una coincidencia poco frecuente: maíz, soja y trigo demandando simultáneamente transporte, cupos, almacenamiento y capacidad portuaria.


Te puede interesar


La importación de soja agrega más presión

Otro componente del escenario es el fuerte ingreso de soja proveniente principalmente de Paraguay.

Según las cifras difundidas por fyo, Argentina ya habría importado durante el año alrededor de 7 millones de toneladas de soja, impulsadas por la buena producción paraguaya y por los márgenes de procesamiento de la industria aceitera local.

Ese volumen también necesita espacio dentro de una cadena que ya está movilizando una importante cosecha doméstica.

54 millones de toneladas permanecían almacenadas

El cuello de botella no se limita a los accesos a los puertos.

A principios de septiembre se estimaba que había alrededor de 54 millones de toneladas de granos almacenadas en instalaciones comerciales de todo el país, de las cuales cerca de la mitad correspondían a maíz.

El dato ayuda a explicar la presión sobre acopios y terminales.

De acuerdo con el análisis, los puertos concentran apenas alrededor del 15% de la capacidad de almacenamiento en silos fijos comerciales del país, por lo que mantener activa la carga de buques resulta fundamental para liberar espacios.

Cuando los barcos cargan y salen, las terminales pueden recibir nueva mercadería. Si el programa de embarques pierde fluidez, se reduce la capacidad de otorgar nuevos cupos y la tensión se traslada hacia atrás en toda la cadena.

Esta situación también habría influido durante el año sobre la disponibilidad de operaciones comerciales bajo modalidad “a fijar”, debido a la necesidad de administrar cuidadosamente el espacio físico disponible.

El próximo desafío será sacar el grano del país

La elevada producción y el intenso ingreso de mercadería anticipan ahora otro desafío: sostener un fuerte ritmo de exportaciones.

Las proyecciones difundidas por fyo ubican las exportaciones de maíz en torno a 43 millones de toneladas durante la campaña. De concretarse, superarían el máximo cercano a 40 millones de toneladas registrado en el ciclo 2020/21.

Para el trigo, la estimación alcanza los 18,5 millones de toneladas, frente a un récord previo cercano a 15 millones durante la campaña 2021/22.

Se trata todavía de proyecciones, por lo que su cumplimiento dependerá, entre otros factores, de la dinámica comercial y de la capacidad de sostener una intensa operatoria de embarques.

De la cosecha récord al desafío logístico

La magnitud de la producción agrícola vuelve así a poner en primer plano un aspecto decisivo para la competitividad argentina: no alcanza con producir más; ese volumen también debe almacenarse, transportarse y llegar a los puertos en tiempo y forma.

Con unos 10.000 camiones diarios, altos niveles de ocupación en instalaciones comerciales y perspectivas de fuertes exportaciones de maíz y trigo, la capacidad logística será una variable central durante los próximos meses.

El desafío inmediato será mantener suficientemente fluida la salida de buques para que los millones de toneladas que todavía permanecen almacenadas puedan avanzar hacia las terminales sin generar nuevos cuellos de botella.

MÁS INFORMACIÓN PARA TU CAMPO ENTRA AQUÍ