El Senado de la Nación aprobó con 41 votos afirmativos y 25 negativos un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles que prevé elevar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas del 12% al 15% y el de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10%. La iniciativa obtuvo media sanción el jueves 17 de septiembre y ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados antes de convertirse en ley.
La propuesta plantea una modificación relevante para dos cadenas estrechamente vinculadas con el agro argentino: la producción de bioetanol a partir de maíz y caña de azúcar y la elaboración de biodiésel, principalmente a partir de aceite de soja.
Los nuevos porcentajes no comenzarían a regir inmediatamente. El proyecto establece que el aumento de los cortes obligatorios se concrete 12 meses después de una eventual sanción definitiva de la ley.
Bioetanol: el corte subiría del 12% al 15%
Para las naftas, el esquema mantiene inicialmente el 12% de bioetanol y dispone que el porcentaje obligatorio alcance el 15% al cumplirse un año de la sanción.
La composición prevista reserva 6 puntos porcentuales para bioetanol elaborado con caña de azúcar y otros 6 puntos para el producido a partir de maíz. El 3% adicional quedaría abierto a competencia entre productores habilitados.
Este punto resulta especialmente relevante para las cadenas maicera y sucroalcoholera, ya que preserva el volumen actualmente asignado a ambas materias primas y abre un segmento adicional con competencia entre oferentes.
El texto incorpora además límites destinados a evitar una elevada concentración en el mercado de bioetanol: según el dictamen aprobado, ninguna empresa podría concentrar más del 20% del volumen correspondiente.
Biodiésel: del 7,5% al 10% en un año
Para el biodiésel, el proyecto establece inicialmente un corte obligatorio del 7,5% sobre el volumen final de gasoil comercializado, que subiría al 10% doce meses después de la sanción.
A diferencia del bioetanol, en este segmento uno de los principales puntos de discusión fue cómo se repartirá el mercado entre empresas no integradas —principalmente pymes regionales— y grandes compañías integradas al complejo aceitero.
El texto establece un período de transición hasta 2036, durante el cual las firmas no integradas conservarán una porción reservada del mercado que irá disminuyendo gradualmente. Cuando el corte llegue al 10%, esas empresas tendrán inicialmente reservado un 6,5%; el porcentaje bajaría posteriormente hasta llegar al 4% entre 2031 y 2036.
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Subastas y un nuevo sistema para comercializar los biocombustibles
La iniciativa también modifica el mecanismo de comercialización.
El proyecto establece un mercado electrónico de subastas, operado bajo un esquema que busca transparentar la formación de precios. Elaboradores y mezcladores también podrían establecer contratos a término mediante negociación directa.
El régimen tendría una vigencia de 15 años y reemplazaría al marco establecido por la Ley 27.640, actualmente vigente. La Secretaría de Energía continuaría actuando como autoridad de aplicación.
También se contempla la posibilidad de recurrir a importaciones en determinadas situaciones de escasez o cuando se cumplan las condiciones previstas por el nuevo marco regulatorio.
Dos posiciones frente a la apertura del mercado
El debate mostró diferencias respecto de cómo debe organizarse el mercado, particularmente en biodiésel.
Quienes respaldaron el proyecto plantearon que el nuevo esquema busca aumentar la competencia, transparentar la comercialización y permitir el ingreso gradual de nuevos actores, manteniendo un período de transición para las empresas existentes. Flavia Royón sostuvo durante la discusión que la transición busca evitar que la apertura del mercado del biodiésel sea abrupta.
Desde la posición crítica, representantes de provincias con plantas pymes de biodiésel advirtieron que una apertura más amplia a compañías integradas puede afectar la competitividad de empresas regionales. Ese fue uno de los principales puntos de desacuerdo durante el tratamiento parlamentario.
Qué falta para que entren en vigencia los nuevos cortes
La votación del Senado representa media sanción, por lo que los cambios todavía no están vigentes.
El proyecto deberá ahora pasar por la Cámara de Diputados. Si Diputados lo aprueba sin modificaciones, podrá avanzar hacia su promulgación y publicación; si introduce cambios, deberá continuar el trámite parlamentario correspondiente.
Por eso, los cortes del 15% para bioetanol y 10% para biodiésel constituyen por ahora el esquema aprobado por el Senado y no una obligación ya aplicable en surtidores.
El tratamiento en Diputados será el próximo paso para definir si el nuevo régimen termina convirtiéndose en el marco que regulará durante los próximos años una actividad estratégica para las cadenas de maíz, caña de azúcar y soja.







































