El nuevo informe del “Semáforo de Economías Regionales”, presentado por David Miazzo, reveló un panorama complejo para el agro argentino: de 19 actividades monitoreadas mensualmente, solo 4 muestran cifras en verde, mientras que 6 permanecen en amarillo y 9 están en alerta roja.
El monitoreo mensual de las 19 actividades productivas del agro arroja una mirada global predominantemente negativa. Las únicas cuatro producciones que se posicionan en verde denotando una situación positiva son los granos, la ganadería bovina, la ovina y la miel. En el otro extremo, sectores clave como la leche, el vino y la yerba mate se ubican en la franja roja con un escenario crítico.
Los pilares de evaluación y el origen del desequilibrio
La clasificación del semáforo se determina mediante el análisis de tres pilares fundamentales:
Pilar de negocio: Evalúa la relación entre precios y costos.
Pilar de mercados: Analiza el consumo interno, las exportaciones y las importaciones.
Pilar productivo: Monitorea el stock, la superficie cultivada y los niveles de producción.
El factor común de las economías en rojo es un desequilibrio entre oferta y demanda. Pese a registrarse buenas campañas de producción en los últimos años, estas chocan contra una demanda interna debilitada por la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2011. A esto se suma que la mayoría de estas economías dependen casi exclusivamente del mercado local, salvo excepciones como el vino, la carne bovina y la leche, que logran exportar entre el 25% y el 30% de lo producido.
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La pérdida de participación del productor
El informe también destaca una caída constante en la participación del productor dentro del precio final de góndola. Mientras que la comercialización e industria trasladan los incrementos de sus costos al precio del consumidor, la variable de ajuste termina recayendo sobre la materia prima. Aunque el precio al consumidor de productos como la leche, el vino o la yerba cayó en términos reales frente a la inflación, el valor que recibe el productor sufrió un deterioro aún mayor.
La ganadería bovina como motor de recuperación
A diferencia de las economías en alerta, la ganadería bovina atraviesa un buen momento impulsada por dos factores:
Mercado internacional firme: Precios récord en cuotas como Hilton e Israel debido a la restricción de oferta global.
Restricción de oferta local y retención de hembras: Con niveles de faena inferiores al año anterior, la menor disponibilidad de hacienda se combina con señales de recomposición del stock (menor participación de hembras en la faena), proyectando precios sostenidos para los próximos 12 a 18 meses.
Fuente: Luis Ciucci Prensa Ruralnet









































