El agro le sigue ganando a Vaca Muerta: aporta el doble de dólares que el petróleo y la minería juntos

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea reveló que el agro y la industria alimentaria aportaron USD 36.900 millones netos de divisas en los doce meses terminados en abril de 2026, el doble que petróleo y minería, que sumaron USD 18.300 millones. Aunque el sector extractivo crece a un ritmo acelerado, el agro mantiene su posición como principal generador de dólares de la economía argentina.

El dato central del estudio, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, confirma una novedad estructural: la consolidación de una segunda gran plataforma generadora de divisas. Junto con el agro y la industria alimentaria —los aportantes históricos— el petróleo y la minería comienzan a sumar un volumen creciente, impulsados principalmente por la expansión de Vaca Muerta y el aumento de las exportaciones energéticas.

Lo llamativo no es una pérdida de capacidad del agro sino la velocidad del crecimiento del otro sector: en los últimos dos años, el aporte de petróleo y minería pasó de menos de USD 6.900 millones a más de USD 18.300 millones. En el primer cuatrimestre de 2026, el aporte neto de dólares aumentó USD 1.036 millones para el agro y USD 2.023 millones para petróleo y minería, lo que confirma que la brecha se achica por el ritmo del sector extractivo, no por una caída agropecuaria.

Otro indicador relevante es la eficiencia con la que cada sector convierte ingresos brutos en dólares netos disponibles. En los doce meses a abril de 2026, la tasa de aporte neto del agro fue del 77,1%: por cada USD 100 de ingresos, el sector dejó unos USD 77 netos en el mercado de cambios. En petróleo y minería esa tasa fue del 65,4%. Mientras la tasa del sector extractivo trepó de niveles cercanos al 20% en los primeros años analizados a más del 65% actuales, la del agro se mantuvo estable, históricamente entre el 70% y el 90%.


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“Las cosechas, los precios internacionales y el clima seguirán teniendo, por tanto, efectos macroeconómicos inmediatos”, remarcan Garzón y Artusso. Para los economistas, una estructura apoyada en varios grandes complejos exportadores resulta menos vulnerable a shocks específicos que otra concentrada en una única fuente de dólares.

El informe también marca una asimetría regulatoria de fondo: mientras la energía y la minería cuentan con regímenes específicos para atraer inversiones —como el RIGI—, buena parte de las exportaciones agropecuarias sigue gravada por derechos de exportación. “Si ese sesgo antiexportador se reduce de manera sostenida, el agro dispone de capacidad para ampliar su producción, incorporar tecnología, aumentar la transformación industrial y acelerar nuevamente su generación de divisas”, sostienen los autores.

“El agro sigue liderando la generación neta de divisas, mientras que el petróleo y la minería acortan rápidamente la distancia. La consolidación de esta segunda plataforma exportadora constituye una mejora estructural para la economía argentina”, concluyen Garzón y Artusso. Hacia adelante, advierten, la magnitud del aporte de cada sector dependerá no solo de sus recursos naturales y de las condiciones internacionales, sino también de que la política económica ofrezca reglas previsibles e incentivos consistentes para invertir, producir y exportar.

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