La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) actualizó este viernes sus pronósticos y elevó al 96% la probabilidad de que el fenómeno El Niño esté plenamente desarrollado entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Con temperaturas oceánicas que podrían superar los 2°C de desvío en el Pacífico Ecuatorial, los especialistas advierten que el escenario proyectado no se repite desde hace once años y comparan la magnitud potencial del evento con los episodios de 1982 y 2016, que dejaron inundaciones extremas en zonas productivas.
Un fenómeno que ya casi no tiene vuelta atrás
El informe actualizado de la NOAA aumentó al 82% las chances de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio, mientras que entre noviembre y enero de 2027 la probabilidad trepó al 96%. Esto quiere decir que, prácticamente, es un hecho su llegada durante el segundo semestre del año.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 25 de mayo
Ya rige la nueva escala salarial del trabajador rural: cuánto cobra cada categoría desde mayo
Retenciones: presentan un proyecto para eliminarlas en forma gradual y devolver al Congreso la potestad de fijarlas
Retenciones y distancia al puerto: la carga tributaria agrícola aplasta más a los productores de zonas extrapampeanas
Dólar, tasas e inversiones: qué espera el mercado para el cierre de 2026 en medio de la tensión entre EE.UU. e Irán
Ganadería argentina en su mejor momento: retención de vientres, feedlots llenos y precios récord en pesos y dólares
Los números que muestran el verdadero peso del campo en la economía
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
“Godzilla”: temperaturas oceánicas en máximos históricos
Los pronósticos anticipan mayores probabilidades de que la temperatura oceánica en el Pacífico Ecuatorial supere los +2°C de desvío, lo que cataloga a El Niño como “Súper” o “Godzilla”. Se proyecta un escenario que, al menos, hace 11 años no se daba. A este escenario se suma el componente del calentamiento global producido por el cambio climático, que podría potenciar la intensidad del evento.
El riesgo concreto para la producción agropecuaria
El episodio de 1982 y el de 2016 —ambos catalogados como súper Niño— dejaron inundaciones de magnitud en zonas productivas de Argentina, con pérdidas de cultivos y necesidad de trasladar hacienda ante el avance del agua sobre campos ganaderos. Con perfiles de suelo que ya vienen cargados tras un otoño húmedo en varias regiones, los especialistas advierten que el riesgo de excesos de precipitación en primavera es mayor que en ciclos anteriores.
La velocidad del desarrollo, otra señal de alarma
Esto se debe a la velocidad en la que se está desarrollando y puede asemejarse a las situaciones más extremas de la historia. La rapidez con que el fenómeno está tomando forma en el Pacífico es uno de los indicadores que más preocupa a los meteorólogos, ya que sugiere que el pico de intensidad podría alcanzarse antes de lo habitual.
El escenario climático que se perfila para la campaña 2026/27 combina condiciones potencialmente favorables para los rindes —mayor disponibilidad hídrica— con un riesgo real de excesos que podría obligar a tomar decisiones anticipadas sobre el manejo de hacienda y la elección de lotes para la siembra fina. El seguimiento permanente de los pronósticos de la NOAA y del SMN será clave en los próximos meses.







































