Retenciones y distancia al puerto: la carga tributaria agrícola aplasta más a los productores de zonas extrapampeanas

Granos de soja sobre billetes de dólar estadounidense en una composición agrofinanciera vinculada al mercado de exportaciones y retenciones del agro argentino.
Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea revela que la carga tributaria sobre la actividad agrícola absorbió en promedio el 55% del excedente económico en la zona núcleo y el 76% en zonas extrapampeanas durante los últimos doce meses, con los derechos de exportación como principal factor de esa inequidad regional. El análisis, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, expone una paradoja estructural: cuanto menor es la rentabilidad del productor, más pesa el fisco sobre sus ingresos.

Cosecha récord, márgenes escasos

La campaña 2025/26 cierra con un marcado contraste: volúmenes de producción que se perfilan entre los más altos de la historia, pero rentabilidad sectorial deteriorada. La caída en el precio del maíz, la suba del gasoil y el encarecimiento de los fertilizantes —especialmente la urea— explican la pérdida. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, los ingresos cayeron 2% en dólares reales mientras los costos aumentaron entre 6% y 8% según la zona y régimen de tenencia.


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Los números por zona y tipo de productor

El modelo analiza establecimientos de 500 hectáreas con rotación soja-maíz en partes iguales. Los resultados a marzo de 2026 son elocuentes: los productores propietarios obtuvieron un margen neto de 402 dólares por hectárea en zona núcleo y apenas 81 dólares en zonas extrapampeanas. Para los arrendatarios, el panorama es más crítico: 26 dólares positivos en zona núcleo y 78 dólares negativos en zonas alejadas del puerto. En todos los casos, los márgenes se ubican entre 140 y 190 dólares por hectárea por debajo del promedio histórico del período enero 2018-diciembre 2025.

El problema estructural de las retenciones

El informe pone el foco en cómo los derechos de exportación (DEX) distorsionan la carga tributaria según la capacidad productiva de cada región. Al gravar el ingreso bruto —como porcentaje del precio FOB— y no la ganancia neta, las retenciones no se ajustan cuando suben los costos o cae la rentabilidad. Así, mientras en zona núcleo los DEX absorben el 34% del excedente económico, en zonas extrapampeanas ese porcentaje trepa al 58%, todo con la misma alícuota impositiva.

Lo opuesto ocurre con el impuesto a las ganancias: representa el 18% del excedente en zona núcleo y solo el 8% en zonas extrapampeanas, precisamente porque ese tributo sí se ajusta al resultado neto y acompaña hacia abajo cuando la rentabilidad se deteriora.

La paradoja que se agrava con márgenes bajos

Los investigadores ilustran el mecanismo con un dato histórico: en 2021 y 2022, las alícuotas de retención sobre la soja eran superiores a las actuales, pero los precios internacionales excepcionalmente elevados generaban mayores excedentes, lo que resultaba en una carga tributaria efectiva más moderada que la de hoy. El denominador importa tanto como el numerador.

“Una carga tributaria que recae con mayor fuerza sobre quienes menos pueden soportarla, y que se vuelve más pesada precisamente cuando la rentabilidad se deteriora”, advierten Garzón y Artusso como conclusión del informe. Para los economistas del IERAL, ese desajuste entre la estructura impositiva y la capacidad contributiva real del sector sigue siendo una deuda pendiente de la política tributaria argentina, incluso en un año de cosecha récord.

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