Brasil registró más de 350.000 establecimientos rurales y trazó 55.000 km de caminos rurales en alianza con Google. Argentina podría replicar el modelo y bajar costos logísticos de insumos.
Un tercio de la población mundial no tiene domicilio registrado. Un porcentaje importante de esas personas vive en zonas rurales o trabaja en el campo, lo que genera consecuencias concretas: las ambulancias no pueden llegar, el correo no puede entregar, y los insumos agrícolas se encarecen porque la logística no sabe exactamente adónde ir.
Argentina podría resolver este problema en menos de un año, según plantean especialistas que sigan el modelo que ya implementó el estado de San Pablo, Brasil.
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El modelo brasileño: Google como aliado
El gobierno paulista detectó que uno de los principales cuellos de botella en el costo de los productos agrícolas era precisamente la falta de dirección. Sin un domicilio registrado, la logística se vuelve más cara, más lenta y menos confiable. La solución fue registrar formalmente las propiedades rurales y cartografiar los caminos en una alianza con Google.
El programa arrancó en 2019 y los resultados son contundentes: San Pablo es hoy el territorio con mayor cantidad de registros de direcciones rurales del mundo, con más de 351.773 establecimientos rurales registrados y más de 55.663 kilómetros de caminos rurales cartografiados.
Priscilla Fagundes, directora del Instituto de Economía Agrícola de la Secretaría de Agricultura del gobierno de San Pablo, explicó el impacto directo: con una dirección real, los productores pueden recibir insumos, acceder a servicios de salud, usar el correo y hacer compras online. La logística se vuelve más eficiente y eso reduce costos a lo largo de toda la cadena.
Por qué importa para el campo argentino
El impacto de replicar este modelo en Argentina va más allá de la comodidad. Para los productores rurales —especialmente los pequeños y medianos del interior profundo— tener una dirección registrada puede significar acceso a servicios básicos que hoy llegan con demora o directamente no llegan, y costos logísticos más bajos en la entrega de semillas, fertilizantes y fitosanitarios.
Para las empresas de insumos y distribuidores, la georreferenciación de los establecimientos rurales permite planificar rutas más eficientes, reducir tiempos de entrega y bajar el costo operativo de la última milla en zonas rurales.







































