Zeta Semillas lanza dos nuevos híbridos de girasol alto oleico con genética 100% argentina

Productor rural en lote de girasol en floración en campo agrícola argentino
El semillero argentino con 20 años de I+D presenta los híbridos ZT 74H78 CL y ZT 7677 CL AO para la próxima campaña, con resultados sobresalientes en sanidad, rendimiento y estabilidad oleica.

En un mercado dominado por grandes multinacionales, Zeta Semillas llega a la campaña de girasol 2026/27 con una apuesta concreta: dos nuevos híbridos de alto oleico desarrollados íntegramente en Argentina, respaldados por más de dos décadas de inversión en investigación y desarrollo.

Los materiales lanzados son el ZT 74H78 CL y el ZT 7677 CL AO, y según Santiago Zapiola (h), gerente comercial de la empresa, ambos representan un salto respecto de lo que la firma venía trabajando en términos de sanidad, rendimiento y contenido de materia grasa.

Por qué el alto oleico y por qué ahora

El segmento de girasol alto oleico vive un momento de expansión sostenida, traccionado por una demanda global de aceites saludables que no da señales de frenarse. Para Zeta Semillas, no se trata de una oportunidad nueva: desde el primer día, las especialidades fueron parte de su identidad y de su programa de investigación.

Los nuevos híbridos fueron evaluados durante la campaña pasada en ambientes de alta competitividad y en establecimientos referentes históricos en la producción de alto oleico. Los resultados comparativos, según Zapiola, fueron sobresalientes.


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La clave técnica: estabilidad oleica para no perder en la comercialización

Más allá del rendimiento, el diferencial que Zeta Semillas pone sobre la mesa es la estabilidad en la producción de ácido oleico, el atributo que define si una partida cumple o no con los estándares que exige la industria compradora.

Zapiola lo explicó con claridad: el negocio del alto oleico es mucho más que rendimiento y grasa. Se trata de cumplir con un estándar de calidad que garantiza que la mercadería no tenga inconvenientes al momento de comercializarse. Sin esa estabilidad, el productor puede perder el diferencial de precio que justifica toda la estrategia.

Para lograrlo, el programa de mejoramiento de Zeta utilizó marcadores moleculares para apilar genes de resistencia y ofrecer una protección robusta frente a la variabilidad climática y la presión de enfermedades.

El girasol vuelve a crecer en Argentina

El contexto acompaña. El cultivo pasó de 1,6 a 2,7 millones de hectáreas en la última campaña, consolidando una expansión que lo reposiciona como una alternativa rentable dentro del esquema productivo argentino. Para Zapiola, el horizonte es más ambicioso: Argentina llegó a tener 4 millones de hectáreas de girasol, y ese es el lugar al que el sector aspira volver en el mercado mundial.

La estrategia de Zeta para los próximos ciclos es clara: competir en los segmentos de mayor rendimiento, generar información sólida desde los ensayos a campo y consolidar presencia en todo el portafolio, que incluye alto oleico, convencional, confitero y estriado.

Fuente: ZETA SEMILLAS

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