En el marco de la campaña 2026/27, Stine Argentina presentó dos nuevos híbridos de maíz —el ST9937 y el ST9833 CL— respaldados por tres ciclos consecutivos de resultados destacados en las principales redes de ensayo del país, en un contexto de reservas hídricas recuperadas y mejora en la relación insumo-producto.
Stine Argentina llegó a la nueva campaña con el viento a favor. Buenas perspectivas climáticas, urea en baja y una demanda sostenida del cereal conforman el escenario en el que la compañía lanzó su propuesta genética para el ciclo 2026/27, centrada en dos nuevos híbridos y en la continuidad de sus materiales insignia, que acumulan años de resultados por encima de los promedios de las redes de INTA y CREA.
El lanzamiento se enmarca bajo el concepto “Imposible no mirarlos”, una referencia a la práctica habitual de productores y técnicos de detener la mirada —y a veces el vehículo— cuando un lote sobresale al costado de la ruta por su uniformidad, vigor y potencial productivo.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 15 de junio
Cuánto bajan las retenciones y cuándo: el cronograma completo del Decreto 423/2026
Alertan que provincias y municipios reemplazan las retenciones con nuevos impuestos
El Niño 2026 viene fuerte: hay un 90 % de certeza y el agro argentino ya tiene que prepararse
Ganadería: por qué conocer el subsuelo antes de perforar puede ahorrar miles de dólares
Cambia la forma en que se fijan los sueldos del campo: qué significa para los trabajadores rurales
Los ingenieros agrónomos argentinos ganan hasta un 61% menos que sus pares en el exterior y la brecha de género llega al 72%
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Los dos nuevos materiales apuntan a perfiles productivos diferenciados. El ST9937 —bautizado “La Bestia nueva”— es un híbrido de ciclo largo (MR 122) con tecnología Agrisure Viptera 3, orientado a siembras tempranas y tardías, con alto potencial de rendimiento y destacada velocidad de secado. El ST9833 CL, en cambio, es un material de ciclo intermedio (MR 118) que incorpora tecnología Clearfield, lo que le permite el uso de herbicidas imidazolinonas para el control de maíces voluntarios, una herramienta especialmente valorada en lotes con antecedentes del cultivo.
Detrás de los lanzamientos hay un historial que les da sustento. El ST9939 acumula varias campañas consecutivas por encima de los promedios en redes de INTA Oliveros, CREA Litoral Sur, CREA Centro de Córdoba e INTA Marcos Juárez. El ST9741, por su parte, registra tres ciclos de desempeño destacado en CREA Mar y Sierras, una de las zonas más exigentes del país para el maíz.
El contexto de mercado acompaña. La Bolsa de Comercio de Rosario relevó que la baja reciente de la urea —desde valores cercanos a USD 1.000 por tonelada a alrededor de USD 830— mejoró la relación insumo-producto y que la intención predominante entre los productores es mantener una superficie similar a la del ciclo anterior, que marcó un récord regional de 2,3 millones de hectáreas en Zona Núcleo.
“Creemos que el productor tiene por delante una campaña para aprovechar. Cuando coinciden buenas reservas de agua, perspectivas climáticas favorables y una relación económica competitiva, la genética adquiere un rol central para capturar ese potencial”, afirmó Manuel Bavio, gerente de ventas maíz de Stine. Para la compañía, el mensaje es simple: cuando el rendimiento se repite campaña tras campaña, se vuelve imposible no mirarlo.










































