El empresario Pablo González adquirió Sudamericana de Lácteos tras alcanzar un acuerdo con Atilra. La planta comenzaría a producir entre fines de julio y principios de agosto, con queso barra como producto principal y una inversión proyectada de US$4 millones.
La planta de Sudamericana de Lácteos, ubicada en la localidad de Díaz, provincia de Santa Fe, retomará progresivamente su actividad entre fines de julio y comienzos de agosto de 2026, luego de que el empresario agroindustrial Pablo González concretara la compra de la firma y alcanzara un acuerdo laboral que garantiza la continuidad de sus 80 trabajadores administrativos y de producción.
La operación permite destrabar una paralización que se extendía desde enero y abre una nueva etapa para una industria considerada central para la economía de la localidad santafesina.
El acuerdo fue firmado el lunes 13 de julio en Buenos Aires después de varias semanas de negociaciones con la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina, Atilra.
La nueva conducción prevé reactivar inicialmente el procesamiento de 100.000 litros diarios de leche y orientar el 70% de la producción de queso hacia mercados externos.
Una negociación que estuvo cerca de fracasar
Las conversaciones entre la empresa y el gremio atravesaron momentos de fuerte tensión y estuvieron cerca de interrumpirse dos semanas antes de la firma definitiva.
Uno de los principales puntos de conflicto fue la propuesta de aplicar el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla acuerdos de suspensión bajo determinadas condiciones.
Atilra objetó que se aplicaran suspensiones mientras los trabajadores continuaran desarrollando tareas efectivas dentro del establecimiento.
Finalmente, las partes acordaron implementar una jornada laboral equivalente al 75% del régimen habitual, organizada mediante turnos rotativos. El entendimiento descartó despidos y garantizó la continuidad de los 80 empleados que integran la planta.
La reducción de la jornada acompañará el esquema gradual de reactivación hasta que la fábrica recupere un mayor nivel de funcionamiento.
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Cómo se pagarán los salarios adeudados
Los trabajadores no percibían sus salarios desde febrero. Para facilitar el acuerdo, el anterior propietario de la firma, Sergio Servio, se presentó como garante del cronograma destinado a regularizar las deudas laborales.
El plan establece que durante los próximos diez días se realizará un pago para completar el salario correspondiente a febrero.
Los haberes restantes serán cancelados mediante cuotas mensuales consecutivas durante los próximos seis meses.
Las obligaciones pendientes con la Obra Social del Personal de la Industria Lechera, la Asociación Mutual del Personal de la Industria Lechera y Atilra serán abonadas en 12 cuotas, luego de un período de gracia de dos meses.
Desde el gremio valoraron el acuerdo alcanzado y destacaron que el objetivo fue sostener los puestos de trabajo, garantizar el cobro de las acreencias y facilitar la recuperación de la actividad industrial.
La planta ya inició su preparación
Con el conflicto laboral encaminado, el miércoles 15 de julio comenzaron las tareas de sanitización, limpieza profunda y reorganización técnica y comercial del establecimiento.
La producción efectiva se reiniciaría hacia finales de julio o, como fecha límite prevista por la empresa, durante los primeros días de agosto.
La puesta en marcha será progresiva. En la primera etapa, la planta procesará alrededor de 100.000 litros diarios de leche.
Ese volumen será destinado exclusivamente a la elaboración de queso barra, producto que la empresa considera su principal fortaleza comercial por el posicionamiento alcanzado en el mercado.
El reinicio también supondrá la recuperación de un canal de recepción de leche para tambos de la región, aunque el volumen y la composición de la red de proveedores dependerán del avance del plan operativo.
El 70% del queso irá a mercados externos
La nueva estrategia comercial tendrá un perfil mayoritariamente exportador.
De acuerdo con el plan presentado por los compradores, el 70% del queso elaborado será destinado al mercado externo, con especial interés en países limítrofes.
El 30% restante se comercializará en el mercado interno.
Esta distribución busca generar ingresos en moneda extranjera y reducir la dependencia de la demanda doméstica, aunque la evolución del proyecto estará condicionada por la disponibilidad de materia prima, los precios internacionales y la recuperación de la capacidad industrial.
La empresa se fijó como objetivo alcanzar el 100% de la capacidad productiva en un plazo de seis meses.
Proyectan invertir US$4 millones
El plan de reactivación contempla además una inversión de aproximadamente US$4 millones para modernizar la infraestructura y reducir los costos operativos.
Uno de los proyectos es la instalación de un parque de energía solar destinado a cubrir parte de la demanda eléctrica del complejo industrial.
La iniciativa apunta a disminuir la exposición de la fábrica a los incrementos de las tarifas energéticas, uno de los costos que más afectan a las industrias lácteas por la necesidad de refrigeración y procesamiento continuo.
La segunda incorporación prevista es un secador tipo spray para procesar el suero generado durante la elaboración del queso.
Este equipamiento permitiría transformar un subproducto de la actividad en un ingrediente con valor comercial, mejorar su aprovechamiento y reducir los costos asociados con su tratamiento.
Una reactivación clave para Díaz
La vuelta a la actividad de Sudamericana de Lácteos representa una noticia relevante para Díaz, donde la planta constituye uno de los principales generadores de empleo directo y movimiento económico.
La adquisición, el acuerdo con los trabajadores y el plan de inversiones ofrecen una salida a la incertidumbre iniciada con la paralización de enero.
El desafío de la nueva gestión será sostener el abastecimiento de leche, recuperar los mercados comerciales y avanzar con las inversiones anunciadas hasta alcanzar la plena capacidad operativa.
La continuidad de los 80 puestos de trabajo quedó garantizada en el acuerdo inicial. La consolidación de esos empleos dependerá ahora de que la planta complete su reactivación y pueda sostener el volumen de producción previsto para los próximos meses.













































