El presidente Javier Milei recibió el jueves 16 de julio en la Casa Rosada a las máximas autoridades de Louis Dreyfus Company (LDC), que ratificaron una inversión estimada en US$ 400 millones para construir en Bahía Blanca una planta de procesamiento de soja y girasol. El complejo tendrá capacidad para moler hasta 4.000 toneladas diarias y estará integrado con la infraestructura portuaria y logística que la compañía posee en esa ciudad bonaerense.
La reunión se produjo poco más de un mes después de que LDC anunciara oficialmente el proyecto, el 8 de junio. Por lo tanto, no se trató de la presentación de una nueva inversión, sino de la ratificación ante el Gobierno nacional de una iniciativa que la empresa ya había comunicado y cuya construcción prevé comenzar antes de finalizar 2026.
La conducción mundial de Dreyfus llegó a la Casa Rosada
La delegación empresarial estuvo encabezada por la presidenta del Grupo Louis Dreyfus Company, Margarita Louis-Dreyfus, y el director ejecutivo global, Michael Gelchie.
También participaron Juan José Blanchard, director de Operaciones del grupo y responsable para América Latina, y Miguel Ángel Catella, director de Mercados Globales.
Por parte del Gobierno estuvieron el ministro de Economía, Luis Caputo; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta.
Durante el encuentro, las autoridades de la compañía repasaron con Milei las características del proyecto y, según informó Presidencia, expresaron optimismo sobre las perspectivas de la Argentina y su intención de continuar ampliando las inversiones de largo plazo en el país.
La empresa vinculó la decisión de avanzar con la obra con las condiciones económicas observadas en el país. Esa valoración corresponde a la posición expresada por los directivos y difundida por el Gobierno nacional.
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Una planta para procesar soja y girasol
La nueva instalación será construida en el predio que LDC ya posee en Bahía Blanca y se integrará con sus sistemas de almacenamiento, logística y embarque a través de un puerto de aguas profundas.
Una vez terminada, podrá procesar hasta 4.000 toneladas diarias de semillas de girasol o porotos de soja. La posibilidad de alternar entre ambas materias primas permitirá mantener la actividad durante una mayor parte del año y adaptarse a la disponibilidad de cada cultivo.
Según la compañía, el complejo estará entre las plantas de molienda de girasol más grandes del mundo por su capacidad de procesamiento.
El proyecto contempla sectores para la recepción y limpieza de semillas, descascarado, acondicionamiento, laminado y prensado, además de sistemas de extracción con solventes y espacios para cargar aceites, harinas y pellets.
Energía a partir de la cáscara de girasol
Otro componente del proyecto será su sistema energético. LDC informó que la planta utilizará biomasa renovable producida a partir de cáscaras de girasol para generar la energía térmica necesaria durante el procesamiento.
La instalación también contará con automatización, sistemas cerrados para el movimiento de productos y tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones operativas.
La compañía considera que la ubicación en Bahía Blanca permitirá aprovechar una de las principales regiones productoras de girasol del país y mejorar la conexión de los productores con los mercados internacionales.
Una inversión que amplía la capacidad agroindustrial
LDC definió la obra como una de sus inversiones más importantes en la Argentina durante la última década y como su primer desarrollo industrial construido desde cero en el país durante ese período.
La empresa sostiene que la nueva capacidad permitirá incrementar el procesamiento local de oleaginosas, generar una mayor cantidad de subproductos y fortalecer las exportaciones de aceites, harinas y pellets con valor agregado.
La inversión se suma a la nueva línea para semillas con alto contenido de aceite que LDC puso en funcionamiento durante enero de 2026 en su complejo de Timbúes, provincia de Santa Fe.
Con la ratificación realizada ante el Presidente, el próximo paso será el comienzo de las obras, previsto para antes de que termine el año. Una vez operativa, la planta incorporará hasta 4.000 toneladas diarias de capacidad de molienda y reforzará el papel de Bahía Blanca como nodo industrial, logístico y exportador del complejo oleaginoso argentino.












































