La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela suspendió con efecto suspensivo el pliego licitatorio de SanCor, poniendo en pausa la venta de las plantas industriales y los activos productivos de la ex cooperativa láctea. La medida no paraliza todo el expediente —la etapa informativa para determinar el pasivo definitivo sigue su curso— pero abre un nuevo compás de espera en un proceso que ya acumula irregularidades procesales poco habituales en una quiebra.
La suspensión alcanza exclusivamente al incidente de licitación de las plantas industriales y los activos productivos. El resto del proceso falencial continúa, y solo se detendría si la propia Cámara dispusiera una medida de mayor alcance, algo que por el momento no está en el horizonte según fuentes ligadas a la sindicatura.
El origen de la complicación procesal está en una decisión del juez Marcelo Gelcich: avanzar con la licitación de los bienes antes de que concluyera la determinación definitiva del pasivo, generando una superposición de etapas que no suele registrarse en este tipo de expedientes. Esa anomalía es la que ahora la Cámara tomó como punto de intervención.
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Mientras la venta quedó en pausa, la principal tarea de la sindicatura es terminar de establecer el monto definitivo de la deuda. Se elaboran informes individuales de todos los acreedores que solicitaron verificar créditos y se actualizan los que ya habían sido reconocidos durante el concurso preventivo. Alrededor de 300 nuevos acreedores se incorporaron al proceso de quiebra, en su mayoría trabajadores que no habían participado del concurso preventivo, más acreedores con sentencias obtenidas en distintos tribunales del país.
Todavía resta la etapa de observaciones, durante la cual la propia fallida y otros acreedores pueden impugnar las verificaciones presentadas. El informe general de la sindicatura, que ofrecerá una radiografía completa de la composición patrimonial de la quiebra, podría estar disponible para septiembre.
La medida de la Cámara de Rafaela no cierra el proceso sino que lo replantea: antes de vender, habrá que saber con precisión cuánto debe SanCor. Con diez empresas que ya compraron los pliegos y esperaban abrir sobres el 20 de julio, el cronograma original quedó suspendido y el futuro de la marca más emblemática de la industria láctea argentina vuelve a quedar en el aire.










































