La ganadería mueve 20.000 millones de dólares y los bancos solo financian 1.000: el dato que explica por qué el sector no despega

Establecimiento ganadero argentino con numerosos bovinos en corrales, infraestructura productiva y un camión de hacienda al fondo.
La ganadería moviliza alrededor de USD 20.322 millones si se considera la reposición de hacienda, y cerca de USD 11.000 millones sin incluirla. Sin embargo, el crédito bancario destinado al sector apenas alcanza los USD 1.144 millones, equivalente a entre el 5,6% y el 11% de la inversión necesaria. El dato fue presentado por Julio Calzada, director de Información y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, en la jornada “Ganado, Carnes y Capital” organizada por Rosgan y la Mesa de las Carnes en la BCR.

Mientras que en los seis principales cultivos agrícolas los bancos financian cerca del 30% de la inversión necesaria, en la ganadería ese porcentaje apenas oscila entre el 5,6% y el 11%, según se contemple o no la reposición de hacienda. La brecha no es una sorpresa para el sector, pero verla expresada en números concretos frente a representantes de BICE, Macro, Santander, Galicia, Banco Provincia y Banco Nación le dio una dimensión nueva al debate.

El diagnóstico de los participantes fue coincidente: Argentina tiene recursos, tecnología, capacidad empresaria y mercados abiertos para crecer en ganadería, pero el financiamiento sigue siendo la pata floja. “Hoy, a diferencia de lo que sucedía hace varias décadas, la hacienda tiene valor. Por eso es el momento justo para tomar financiamiento, para que el productor pueda invertir en infraestructura, maquinaria y genética”, afirmó Javier Gastaudo, vicepresidente primero de la BCR.


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Raúl Milano, presidente de Rosgan, señaló que “hace tiempo consideramos que la cadena necesita financiamiento. Hoy existen instrumentos nuevos, con la participación de seis bancos muy importantes de Argentina, en un momento en el que los precios internacionales acompañan y la producción argentina tiene mercados de destino”.

El panel bancario fue claro en cuanto al nudo del problema: la ganadería tiene tiempos biológicos propios, inversiones de recuperación lenta y ciclos largos que la hacen incompatible con los modelos de financiamiento pensados para otros sectores. Los instrumentos disponibles —cheques de pago diferido, pagaré digital, factura de crédito, obligaciones negociables, fideicomisos y emisión de acciones— todavía muestran un amplio margen de desarrollo dentro de la actividad.

“El financiamiento de toda la cadena cárnica atraviesa un cambio de paradigma muy grande: no hay restricciones de exportación, los mercados están demandantes y tenemos un negocio promisorio. Eso sí: para crecer, necesitamos herramientas financieras”, expresó Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa de las Carnes. La jornada cerró con casos concretos de empresas que mostraron cómo el acceso al financiamiento, combinado con innovación y gestión profesional, puede traducirse en mayor productividad, eficiencia y escala en la cadena ganadera.

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