Exportaciones de carne en alza, pero con una industria condicionada por la falta de hacienda

Contenedor frigorífico con carne vacuna argentina en puerto de exportación con buque de carga y grúas al fondo

El sector exportador de carne vacuna argentina atraviesa un escenario de fuerte dinamismo en términos de facturación, aunque con crecientes desafíos estructurales que condicionan su rentabilidad.

Según datos difundidos por ROSGAN, durante el primer trimestre del año las exportaciones superaron los USD 1.000 millones, duplicando los ingresos registrados en igual período de 2025.

Sin embargo, detrás de estos números positivos se esconde una realidad más compleja: el negocio continúa operando con márgenes ajustados y limitaciones en la oferta.

Más ingresos, pero no más rentabilidad

Los embarques alcanzaron el equivalente a 200.000 toneladas res con hueso, lo que representa una mejora del 17% interanual.

Aun así, el volumen exportado se mantiene un 19% por debajo de los niveles de 2024, lo que evidencia que la recuperación es parcial y todavía lejos de consolidarse.

En este contexto, el crecimiento en facturación responde más a precios que a volumen, lo que no necesariamente mejora la ecuación económica del sector.


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Menos hacienda, el principal límite

El factor determinante detrás de esta dinámica es la menor disponibilidad de ganado.

La caída en la oferta impacta directamente sobre la capacidad de exportación y plantea un escenario restrictivo para los próximos años.

La evolución reciente lo confirma:

  • 2023: faena de 14,5 millones de cabezas
  • 2024: 13,9 millones
  • 2025: menos de 13,6 millones

En el primer trimestre del año actual, la faena cayó un 8%, totalizando 2,97 millones de cabezas.

Un problema estructural

Más allá de factores coyunturales, el sector enfrenta un desafío estructural: la recomposición del stock ganadero.

El rodeo nacional se redujo en casi 700.000 cabezas y se ubica más de 2,5 millones por debajo de los niveles de 2022.

Para estabilizar esta situación, sería necesario reducir la faena anual por debajo de los 13 millones de animales, lo que implica menor oferta para la industria.

Costos en alza y tipo de cambio atrasado

A la restricción de oferta se suman factores económicos que afectan la competitividad:

  • El tipo de cambio crece por debajo de la inflación
  • El precio del novillo aumentó significativamente en términos reales
  • Persisten derechos de exportación del 5%

Esta combinación genera una presión adicional sobre los márgenes del sector exportador.

Una industria con capacidad ociosa

El menor volumen de hacienda disponible impacta directamente en la industria frigorífica, que enfrenta altos costos fijos.

Tomando como referencia los niveles de actividad de 2023, cuando se procesaron 14,5 millones de cabezas, el escenario actual —por debajo de los 13 millones— implica una creciente capacidad ociosa.

Esto representa un desafío crítico para la sostenibilidad del negocio en el mediano plazo.

Precios firmes en un contexto global favorable

A pesar de las dificultades internas, el contexto internacional sigue siendo favorable, lo que sostiene los precios de la carne.

Sin embargo, la falta de oferta local limita la posibilidad de capitalizar plenamente este escenario.

Un desafío clave para la cadena ganadera

El sector enfrenta una transición compleja: recomponer el stock ganadero sin afectar aún más el nivel de actividad industrial.

En este marco, la eficiencia productiva, la mejora en los índices reproductivos y una estrategia de largo plazo serán claves para equilibrar oferta y demanda.

La industria exportadora de carne vacuna, así, deberá adaptarse a un escenario donde la restricción de hacienda no es transitoria, sino parte de una nueva realidad estructural.

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