El peronismo presentó su propio proyecto para rediseñar el INTA con IA, biotecnología y datos agropecuarios

Edificio del INTA con bandera argentina en sede institucional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Domínguez, Basterra, Capitanich, “Wado” de Pedro y dos ex presidentes del INTA debatieron en la sede del PJ un anteproyecto de ley que busca modernizar el organismo antes de que el Gobierno avance con su ajuste.

El peronismo presentó esta semana un anteproyecto de ley para rediseñar el INTA, en lo que describe como una respuesta anticipada a lo que considera será un proceso de ajuste y desarticulación del organismo por parte del Gobierno nacional. La iniciativa fue elaborada por la Secretaría de Asuntos Agrarios del PJ, que conduce el exministro de Agricultura Julián Domínguez, y debatida en la sede partidaria del barrio de Balvanera, en Buenos Aires.

Del encuentro participaron los exministros de Agricultura Luis Basterra y Norberto Yauhar; los senadores nacionales José Mayans, Jorge Capitanich y Eduardo “Wado” de Pedro; los expresidentes del INTA Mariano Garmendia y Susana Mirassou; y la exsecretaria de Desarrollo Rural Carla Campos Bilbao, entre otros técnicos, extensionistas y legisladores.


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El documento base: “El INTA que la Argentina necesita”

La propuesta se apoya en un documento que plantea que el agro mundial atraviesa una “cuarta revolución” —el Agro 4.0—, marcada por la inteligencia artificial, la biotecnología y la gestión masiva de datos. En ese marco, el INTA debe transformarse para liderar ese proceso en Argentina, pasando de un modelo de producción masiva a uno de precisión, con fuerte apoyo en datos, sensores y automatización.

Uno de los conceptos más llamativos del texto es la idea de que el campo deje de verse solo como productor de alimentos para entenderse también como una “fábrica de datos”, capaz de anticipar escenarios productivos y climáticos. En esa línea, el documento propone que el INTA actúe como un “fideicomiso de información” que proteja al productor pero permita usar los datos para el bien común, por ejemplo para predecir sequías con anticipación.

Los ejes del rediseño

Entre los cambios institucionales que propone el anteproyecto se destacan la creación de un esquema de “federalismo tecnológico” con representación regional y de cadenas productivas, la modernización digital de la extensión rural, y el avance hacia una “gobernanza de datos” donde el INTA administre estratégicamente la información agropecuaria del país.

También se plantea agilizar los procesos internos del organismo para reducir la burocracia y acelerar la transferencia de tecnología desde el laboratorio al surco. El documento estima que hoy existe una brecha de entre el 30% y el 40% entre el rendimiento potencial y el rendimiento real de los cultivos, y que un INTA rediseñado podría contribuir a cerrarla.

La dimensión política

El anteproyecto cuenta con el respaldo de gobernadores y los presidentes de los bloques de Unión por la Patria en el Congreso. Las próximas dos semanas serán clave para recibir aportes, ajustar el texto y buscar el acompañamiento de las provincias antes de enviarlo al Congreso para su debate en comisión.

En paralelo, el Gobierno nacional informó que prevé destinar $101.717 millones para financiar retiros voluntarios en el INTA, una señal que el peronismo interpreta como el inicio del desguace del organismo.

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