Con el estrecho de Ormuz aún cerrado, el petróleo Brent rozando los 100 dólares y una inflación internacional que no cede, el mercado financiero argentino ajusta sus proyecciones sobre el tipo de cambio y las tasas para el segundo semestre de 2026.
El conflicto EE.UU.-Irán, lejos de resolverse
El intento de mediación de Pakistán generó expectativas de un cese al fuego que incluía la reapertura gradual del estrecho de Ormuz y una revisión del programa nuclear iraní. Sin embargo, la tregua fue violada por ambas partes y Trump rechazó públicamente la propuesta iraní, dejando el conflicto sin resolución a la vista. El resultado directo es la continuidad del cierre del estrecho, con impacto alcista sobre los commodities agrícolas y presión inflacionaria a nivel global.
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Señales mixtas en la economía argentina
En el plano local, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires bajó medio punto respecto al mes anterior, ubicándose en 2,5% para el período más reciente, frente al 3% registrado en marzo. Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de las diez principales consultoras no anticipó cambios significativos en la inflación para los próximos seis meses, aunque sí revisó a la baja las proyecciones tanto para el tipo de cambio como para la tasa TAMAR.
¿Dónde invertir para cubrirse?
En este contexto de volatilidad internacional y relativa estabilización local, el análisis apunta a instrumentos que combinen cobertura cambiaria con exposición a activos reales, en especial los vinculados al agro, que mantienen atractivo ante la suba de commodities derivada del conflicto en Medio Oriente. El Banco Central sostiene un fuerte ritmo de compra de divisas, lo que refuerza la estabilidad del tipo de cambio en el corto plazo, aunque el mercado sigue de cerca la evolución del escenario geopolítico para ajustar posiciones.
En un escenario donde la resolución del conflicto entre EE.UU. e Irán sigue siendo incierta y la inflación internacional no da señales claras de ceder, la recomendación apunta a posicionarse en instrumentos dolarizados con exposición a la economía real, particularmente al sector agropecuario, como resguardo frente a la volatilidad esperada para el tramo final del año.







































