Debate en A Todo Trigo: todos coinciden en que los suelos de Buenos Aires se degradan, pero el sector teme que una ley se convierta en un impuesto

Suelo agrícola de la provincia de Buenos Aires con rastrojos y horizonte pampeano bajo cielo parcialmente nublado.

El primer día del congreso A Todo Trigo 2026 en Mar del Plata dejó uno de los debates más tensos del agro bonaerense: la necesidad de avanzar hacia una Ley de Suelos en la provincia de Buenos Aires. Técnicos e instituciones coincidieron en la gravedad del deterioro del recurso, pero el sector productivo advirtió que el anteproyecto del CIAFBA podría derivar en mayor burocracia, nuevos controles y hasta en un impuesto encubierto.

La degradación, un problema que ya no puede ignorarse

Guillermo Studdert, integrante de la Comisión de Conservación de Suelos del CIAFBA, advirtió que los suelos de la provincia sufren degradación intensa a pasos agigantados, con evidencia tanto de procesos de erosión hídrica y eólica como de pérdida de salud a lo largo de los años. El especialista también señaló problemas de sodificación, compactación superficial y sub-superficial y deterioro de la estructura física del suelo, situaciones que comprometen la sustentabilidad productiva a largo plazo.

El anteproyecto presentado por el CIAFBA en 2025 propone la creación de distritos de conservación, la identificación de áreas críticas y la elaboración de planes de manejo y uso del suelo bajo dirección técnica profesional, con mecanismos de incentivos y posibles sanciones para quienes incumplan pautas de conservación.


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Uruguay como modelo: gradual, comunicado e institucionalizado

El panel incorporó la experiencia uruguaya como caso de referencia. Sebastián Mazzilli, del INIA Uruguay, repasó el proceso de ese país, donde existe legislación de conservación de suelos desde la década de 1980. “El proceso fue exitoso por ser gradual, comunicado e institucionalizado, con controles efectivos”, afirmó el especialista. El sistema uruguayo permitió además incorporar al propietario de la tierra en la discusión sobre el uso del recurso y avanzar en indicadores de balance de carbono y nutrientes.

El temor del sector: más burocracia y criminalización del productor

Desde CREA, Gabriel Vázquez Amábile planteó los principales reparos del sector productivo. “En la intención estamos súper alineados. El suelo es el primer recurso que tenemos. La preocupación es la direccionalidad, que esto no se convierta en un impuesto”, advirtió. El técnico alertó sobre el riesgo de nuevas exigencias burocráticas y controles permanentes, y cuestionó que se responsabilice exclusivamente al productor por la degradación del recurso. “Abandonamos la rotación no por convencimiento sino por necesidad”, expresó, al referirse al impacto de las políticas históricas sobre la ganadería y la pérdida de superficie con pasturas.

“Marketinearla bien”: el desafío de la comunicación

Leonardo Sarquís, asesor y ex ministro de Agroindustria bonaerense, reconoció la necesidad de avanzar en herramientas de conservación pero subrayó la importancia de construir confianza con el sector. “Buenos Aires tiene esa burocracia, esa desconfianza, y el análisis del productor es genuino”, señaló, y agregó que el principal desafío será comunicar adecuadamente el alcance de la iniciativa: “Para que yo adhiera, lo primero es ‘marketinearla’ bien a la ley, mostrar que no es una invasión”.

Studdert cerró el panel con una convocatoria urgente: “Estamos en un momento crítico y si no hacemos algo vamos a perder a la gallina de los huevos de oro. Empecemos a cambiar, sea con ley o sin ley. Hagamos algo porque si no vamos a perder la posibilidad de trabajar”. El debate dejó en claro que el diagnóstico es compartido, pero el camino hacia una legislación específica para los suelos bonaerenses todavía tiene por delante el desafío más difícil: convencer al sector productivo de que la herramienta no será otra carga más sobre sus espaldas.

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