Ganadería argentina en su mejor momento: retención de vientres, feedlots llenos y precios récord en pesos y dólares

Rodeo bovino en pastura bajo un cielo de atardecer con nubes dramáticas en un campo ganadero argentino.
La ganadería argentina atraviesa uno de los ciclos más favorables de su historia reciente: precios récord en pesos y dólares, feedlots con más de 2 millones de animales encerrados y una clara tendencia a la retención de vientres confirman un momento de expansión que entusiasma a toda la cadena cárnica. Así lo destacó Adrián Bifaretti, referente del IPCVA, al anticipar un encuentro de especialistas y productores que se realizará próximamente en Rosario.

Precios récord y decisiones de largo plazo

El valor de la hacienda alcanzó niveles históricos tanto en pesos como en dólares, una combinación que distingue al actual ciclo alcista de otros momentos favorables que tuvo históricamente la actividad. Ese contexto impulsó decisiones estratégicas: la menor salida de terneras hacia el engorde inmediato se interpreta como una apuesta del productor a expandir el rodeo y pensar en el mediano plazo.

Feedlots en máximos históricos

La mejora en la relación insumo-producto impulsó con fuerza a los feedlots: actualmente hay más de 2 millones de animales encerrados, uno de los niveles más altos registrados en el país, según datos de la Cámara Argentina de Feedlot. A esto se suma que hoy se necesitan entre 20 y 30 kilos menos de novillo que hace un año para implantar una hectárea de verdeo o pastura, mientras que el costo relativo de los granos favorece a los sistemas intensivos.

El elevado valor del ternero también está modificando las estrategias de venta: para diluir costos, muchos productores buscan agregar más kilos antes de comercializar. Ese comportamiento ya se refleja en los indicadores de faena, con entre 7 y 8 kilos más por res respecto de hace un año.


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Exportaciones: Estados Unidos, Europa y China

En el frente externo, el mercado estadounidense habilitó unas 80.000 toneladas adicionales para exportaciones argentinas, principalmente destinadas a carne para trimming y recortes utilizados en hamburguesas. Bifaretti señaló que ese mercado necesita carne magra y Argentina puede complementar esa demanda industrial.

También aparecen oportunidades vinculadas al acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, especialmente por la posible reducción de aranceles para la cuota Hilton, aunque resta definir cómo se distribuirán los cupos entre los países miembros.

En paralelo, la cadena cárnica avanza para adaptarse a la normativa europea 1115, que exigirá certificaciones de carne libre de deforestación desde fines de este año, con herramientas de trazabilidad como la plataforma “Bicencarne”.

En cuanto a China, tras el proceso de salvaguarda implementado por el gigante asiático, Argentina logró sostener una participación relativamente estable en sus exportaciones, a diferencia de competidores como Brasil y Australia, que perdieron terreno.

“La dopamina es un neurotransmisor que se produce cuando las cosas andan bien y hay buenas expectativas. Hoy la ganadería tiene la dopamina por las nubes”, resumió Bifaretti. La visión del sector apunta a consolidar mercados, sostener la competitividad sanitaria y aprovechar un contexto internacional que vuelve a colocar a la carne argentina en una posición de privilegio.

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