El Gobierno reveló el cronograma completo de baja de retenciones hasta 2028: qué le espera a la soja, el maíz, el girasol y el sorgo

Funcionarios argentinos brindan una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía. Tres hombres sentados frente a micrófonos aparecen bajo el escudo oficial de la República Argentina, con una bandera argentina al costado, en una imagen institucional de formato panorámico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ofreció este viernes una conferencia de prensa junto a los secretarios Sergio Iraeta y Pablo Lavigne para completar el cuadro que había dejado incompleto el presidente Javier Milei la noche anterior en la Bolsa de Cereales: el cronograma de reducción de retenciones para el maíz, el girasol y el sorgo, que se suma al ya anunciado para el trigo, la cebada y la soja, con un horizonte de baja gradual que se extiende hasta diciembre de 2028.

El anuncio de Milei del jueves había dejado un vacío que el mercado necesitaba llenar: qué pasaría con los cultivos que no fueron mencionados. Caputo lo resolvió este viernes con números concretos y un cronograma por cultivo.

Para el trigo y la cebada no hubo novedades respecto de lo ya anticipado: la alícuota baja de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026, de manera inmediata.

Para el resto de los granos, el cronograma arranca en enero de 2027 y se desarrolla de la siguiente manera. La soja, que hoy tributa el 24%, tendrá reducciones mensuales que la llevarán al 21% hacia diciembre de 2027 y al 15% en diciembre de 2028. El maíz y el sorgo, con retenciones actuales del 8,5%, tendrán bajas trimestrales hasta alcanzar el 7,5% a fines de 2027 y el 5,5% al cierre de 2028. El girasol, que hoy tributa el 4,5%, descenderá de manera semestral hasta llegar al 3% en 2028. El esquema también contempla una reducción proporcional para los subproductos agroindustriales.

Caputo fue explícito sobre los motivos del diseño escalonado. La decisión de actuar primero sobre el trigo y la cebada responde a que es la época de siembra y el Gobierno quería dar un incentivo concreto sin generar especulación sobre una eventual baja simultánea para los cultivos de gruesa que están siendo cosechados. “La realidad es que esto no iba a pasar en el 2026, esencialmente por un tema de caja”, admitió el ministro, dejando en claro que el espacio fiscal para una reducción más amplia en 2026 simplemente no existía.


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La gradualidad también tiene un objetivo antispeculativo hacia adelante. “Si se fija una determinada fecha con una quita o baja de retenciones más alta, eso hace a veces que se especule con retener. Acá estamos haciendo una baja gradual, que apunta a dar certidumbre de qué es lo que va a pasar. El sector ya sabe qué va a pasar en 2027 y en 2028”, explicó Caputo. El ministro reiteró además que “el déficit fiscal es prioridad” y que “la restricción presupuestaria es inamovible”, dos señales dirigidas tanto al mercado como a los sectores que esperaban una baja más agresiva y más rápida.

La respuesta del sector no tardó en llegar. La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) celebraron el cronograma y lo definieron como “el mejor camino para lograr mayor producción y exportaciones”. El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) también expresó su apoyo y encuadró la medida dentro de su propio programa para potenciar al principal sector exportador del país.

Con el cronograma completo sobre la mesa, el sector agropecuario tiene por primera vez en años un horizonte de política comercial proyectado a tres años. La pregunta que queda abierta es si la gradualidad alcanza para cambiar decisiones de siembra e inversión en el corto plazo, o si el impacto real recién se sentirá cuando las bajas más significativas —especialmente las de la soja— empiecen a regir en 2027 y 2028

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