Con la nueva concesión, la Hidrovía deja de ser el cuello de botella del agro argentino

Autoridades y representantes del sector agroindustrial durante la apertura de una conferencia sobre soja en un auditorio, con pantalla de bienvenida de fondo.
En el Seminario ACSOJA 2026 realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes del sector público y privado analizaron el impacto de la nueva concesión de la Vía Navegable Troncal, adjudicada al consorcio Jan de Nul-Servimagnus. Coincidieron en que el contrato inaugura una etapa de previsibilidad para las inversiones en infraestructura logística, con impactos que van mucho más allá del Gran Rosario y que abarcan el desarrollo federal de puertos en Entre Ríos y el norte del corredor.

El panel “Corredores para el desarrollo: integración logística y transporte” reunió a Cristian Cunha, secretario de Transporte y Logística de Santa Fe; Iñaki Arreseygor, titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación; y Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, con la moderación de Manuel Villagra de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.

Arreseygor destacó que el proceso de licitación incluyó por primera vez en la historia de la concesión audiencias ambientales y públicas abiertas, y una auditoría de la UNCTAD para fortalecer la transparencia. “El consenso fue el rasgo distintivo de este proceso. Durante un año y medio trabajamos junto a las provincias, los usuarios y las cámaras del sector para construir los pliegos que hoy permiten contar con un contrato adjudicado y con reglas claras para los próximos años”, señaló.


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La nueva concesión abarca cerca de 1.500 kilómetros de vía navegable desde el océano hasta el norte argentino e incluye profundización, mejoras en asistencia en navegación y una reducción tarifaria del 13,5%. Pero el punto que más llamó la atención del panel fue la proyección de desarrollo regional: “El norte de Timbúes y el sur de Entre Ríos vivirán durante los próximos diez o quince años un desarrollo comparable al del Gran Rosario en la década del noventa, con nuevas especializaciones productivas y mayor integración regional”, anticipó Arreseygor.

Idígoras puso el dato que explica la urgencia del cambio: el sistema vigente había sido concebido para una producción nacional cercana a 80 millones de toneladas, mientras que hoy Argentina moviliza alrededor de 160 millones. “Estamos frente a un hito histórico: una concesión a riesgo empresarial, con un plan de infraestructura para la próxima década que permitirá colocar a nuestros puertos en condiciones de competencia similares a las de Brasil, Estados Unidos y otros grandes exportadores”, afirmó.

El panel también abordó la logística terrestre. Cunha presentó el sistema TOP 5.0, implementado por Santa Fe para optimizar el ingreso de los cerca de dos millones de camiones que llegan cada campaña a los puertos del Gran Rosario. “El objetivo ya no es ordenar el caos, sino construir un sistema logístico inteligente que permita mantener un flujo constante de carga hacia los puertos, beneficiando a productores, transportistas, terminales y comunidades”, explicó.

Los tres expositores coincidieron en que el nuevo escenario impulsará una logística cada vez más multimodal, con mayor participación del ferrocarril y el cabotaje fluvial, reduciendo la dependencia del camión para los movimientos de larga distancia.

Entre Ríos emerge como uno de los principales protagonistas de esta nueva etapa. La incorporación de sus puertos al sistema troncal, junto con proyectos de cabotaje y nodos multipropósito, abre oportunidades concretas para fortalecer la competitividad regional y acompañar el crecimiento de la producción agroindustrial con una infraestructura moderna y de alcance federal.

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