El panel “Management de la Innovación” del Congreso Maizar 2026 reunió a tres empresas que agregan valor al maíz desde regiones muy distintas del país: Agropecuaria Mistol Ancho en Los Altos, Catamarca, con producción de semillas bajo riego y feedlot; Full Corn en Río Cuarto, Córdoba, con molienda para consumo humano y exportación; y COPRA SA en Mercedes, Corrientes, con integración de maíz, arroz y ganadería en más de sesenta mil hectáreas. El denominador común fue que la innovación no requiere recursos extraordinarios sino visión estratégica y capacidad de ejecución.
Mistol Ancho: riego, semillas y circularidad en el NOA
Cristian Bartolucci, gerente general de Agropecuaria Mistol Ancho, explicó que la empresa familiar de veinticuatro mil hectáreas —doce mil agrícolas, ocho mil ganaderas y cuatro mil de bosque nativo— construyó su identidad alrededor del riego desde que instaló el primer equipo en 1997, el primero de la principal cuenca de riego del norte argentino que hoy abarca entre veinte mil y treinta mil hectáreas.
Hoy la empresa produce semillas de maíz, soja, trigo, cultivos de servicio, pasturas y alfalfa, genera energía solar para autoconsumo, opera un feedlot de seis mil quinientos animales llamado Chañar Laguna y usa los descartes de semillas y pasturas como insumo ganadero. “Para generar circularidad y sinergia con muchas de las actividades de la empresa, la ganadería ha resultado una gran solución”, resumió Bartolucci. También convirtieron la crisis de la chicharrita en oportunidad al desarrollar tres mil quinientas hectáreas de semillas de maíz con genética tropical adaptada a la zona, en ambiente controlado que asegura sanidad y pureza genética. Para el año próximo planifican una planta de procesamiento propia.
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Full Corn: del campo a la góndola con polenta, sémolas y snacks
Pablo Mussat, director de Full Corn, contó el recorrido de la empresa nacida de tres familias de Río Cuarto que se conocieron en un grupo CREA. Empezaron alquilando un molino, aprendieron que lo primero era conseguir clientes y luego diseñaron su propio proceso productivo. Hoy procesan entre trescientas y cuatrocientas toneladas mensuales de maíz colorado duro, del que obtienen distintas granulometrías: trozos para copos, sémolas para extrusión —de donde salen snacks— y polenta para consumo humano, los productos de mayor valor.
“No todo el maíz sirve: necesitamos duros colorados, con buen pH y baja humedad. Solo entre el 10% y el 15% del maíz de la zona cumple esas condiciones”, advirtió. De cara a los próximos tres a cinco años, la empresa apunta a crecer de cuatrocientas a mil doscientas toneladas mensuales y a que al menos el 50% de su producción se exporte.
COPRA SA: maíz, arroz y ganadería integrados en sesenta mil hectáreas de Corrientes
Christian Jetter, gerente de COPRA SA, presentó el modelo de una empresa de cuarenta años en Mercedes que administra más de sesenta mil hectáreas propias más seis mil arrendadas. Producen entre diez mil y doce mil hectáreas de arroz —ochenta mil toneladas anuales, el 95% exportadas a más de diez países incluyendo arroz carnaroli para risotto y arroz bomba para paella— y manejan cuarenta mil cabezas de ganado con ciclo completo.
El maíz llegó al sistema como puente entre el arroz y la ganadería, aunque costó producirlo en escala. Después de múltiples intentos, adoptaron hace diez años un sistema de riego por surco inventado junto a un productor metalúrgico local, con una regla clave: cada surco no debe superar cuatrocientos metros y el maíz no debe estar más de cuarenta y ocho horas con agua. “El gran cambio ha sido poder transformar el maíz en proteína animal”, resumió Jetter, quien señaló además que el 80% del maíz que consume Corrientes se importa de otras provincias. “La oportunidad para dar de comer es innumerable y siempre con un precio que no descuenta, que premia”, concluyó.
Los tres casos del panel dejaron una conclusión común: la innovación que más transforma no es la tecnológica de última generación sino la capacidad de integrar actividades, crear sinergias dentro del propio sistema productivo y encontrar en cada problema una oportunidad de diferenciación. Desde el NOA hasta el NEA, el maíz aparece como el eje que conecta producción primaria, valor agregado y desarrollo territorial en regiones muy distintas del país.










































