Creció 220% el crédito ganadero en 2025 y sigue siendo insuficiente: el número que explica el problema

Rodeo bovino junto a gráficos financieros y una computadora, en una imagen vinculada con el crecimiento del crédito y la inversión ganadera.
El sistema bancario argentino financia apenas USD 20 por cabeza de stock bovino, un nivel insuficiente para transformar la matriz productiva, retener vientres a gran escala o acelerar la incorporación de tecnología. El dato fue presentado por David Miazzo, de la Mesa de las Carnes, en la jornada “Ganado, Carnes y Capital” organizada por Rosgan y la Mesa de las Carnes en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde bancos, mercado de capitales y referentes de la cadena debatieron cómo financiar el salto productivo que promete el sector ganadero.

El dato más contundente de la jornada tuvo que ver con la evolución reciente del financiamiento: durante 2025, el crédito bancario destinado al sector ganadero creció 220%, una cifra que muestra un cambio de tendencia. Sin embargo, en el propio encuentro se remarcó que ese crecimiento, por más pronunciado que sea, todavía resulta insuficiente frente al volumen de inversión que exige la actividad.

Al 31 de marzo de 2026, el pasivo total de las empresas dedicadas a la cría de ganado bovino —excluidas las cabañas— ascendía a USD 1.365 millones, lo que representa un incremento del 20% respecto de diciembre de 2025 y un aumento interanual del 35%. Sin embargo, los especialistas advierten que ese crecimiento sigue siendo moderado frente a la mejora patrimonial que experimentó la actividad por la fuerte valorización de la hacienda.


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El debate puso sobre la mesa la necesidad de construir instrumentos adaptados a la lógica ganadera. Entre las alternativas mencionadas aparecieron el financiamiento a valor producto, los convenios entre distintos eslabones de la cadena, las líneas vinculadas a exportación, el warrant ganadero, la simplificación de carpetas crediticias y una mayor digitalización de los procesos.

Desde el mercado de capitales remarcaron que los fondos existen, pero se requiere una transformación en la forma de organizar y presentar los proyectos: no alcanza con pensar al productor ganadero como sujeto individual, sino como una empresa ganadera con información, trazabilidad, garantías y capacidad de vincularse con instrumentos financieros más sofisticados.

Miazzo sintetizó la paradoja estructural del sector: la ganadería es una actividad intensiva en capital, pero todavía se financia en gran medida con recursos propios. La jornada dejó en claro que el potencial existe, los mercados están abiertos y la demanda internacional acompaña, pero cerrar la brecha entre ese potencial y la inversión real requiere instrumentos financieros que todavía no están disponibles a la escala que el sector necesita.

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