El trigo suma tres semanas en alza: qué sostiene el rally

Campo de trigo maduro junto a un puerto cerealero bajo un cielo oscuro, en una imagen vinculada con las tensiones comerciales en el Mar Negro.
Los futuros de trigo de Chicago completaron el viernes 17 de julio su tercera semana consecutiva con ganancias, impulsados por el temor a interrupciones en las exportaciones de Rusia y Ucrania, la cobertura de posiciones vendidas y un escenario mundial con menos margen frente a eventuales problemas de oferta.

La recuperación se profundizó después de una nueva escalada militar en el Mar Negro y el mar de Azov, dos corredores decisivos para el comercio internacional de cereales.

Durante los últimos días se registraron ataques contra embarcaciones e infraestructura portuaria de ambos países, mientras Rusia restringió parcialmente el tránsito por el estrecho de Kerch y el canal Azov-Don. Por esa ruta circula aproximadamente una cuarta parte de sus exportaciones de granos.

La logística volvió a convertirse en el principal riesgo

La preocupación del mercado no está centrada únicamente en el volumen disponible, sino en la posibilidad de trasladarlo desde las zonas productoras hasta los puertos y los destinos de exportación.

Ucrania perdió alrededor de un tercio de su capacidad para despachar granos desde los puertos del Mar Negro como consecuencia de los ataques contra terminales, depósitos y vías logísticas. Varias instalaciones suspendieron operaciones y crecieron las dificultades para contratar buques y seguros.

Rusia también enfrenta problemas para movilizar su nueva cosecha. Las restricciones marítimas en el mar de Azov y la escasez de combustible provocaron demoras, elevaron los costos y redujeron las ofertas recibidas por productores de las regiones del sur.

La reacción se extendió más allá de Chicago. El trigo europeo llegó a subir 7% en una jornada y alcanzó en Euronext su mayor valor desde febrero de 2025, ante la posibilidad de que parte de la demanda internacional deba buscar proveedores alternativos.


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Un balance mundial con menor margen de seguridad

El contexto global también aporta respaldo. El Consejo Internacional de Cereales proyectó para la campaña 2026/27 una producción total de granos de 2.422 millones de toneladas, 69 millones menos que en el ciclo anterior, debido principalmente a menores cosechas de trigo y maíz.

El organismo espera que el consumo alcance un nuevo máximo y que las existencias finales de granos disminuyan 26 millones de toneladas, hasta 610 millones. Además, su índice internacional de precios de granos y oleaginosas aumentó 7% y alcanzó su mayor nivel desde junio de 2024.

Este escenario no implica una escasez inmediata, pero reduce la capacidad del mercado para absorber pérdidas productivas o interrupciones logísticas prolongadas.

La cosecha rusa actúa como contrapeso

La principal limitación para nuevas subas sigue siendo la posibilidad de una cosecha importante en Rusia, uno de los mayores exportadores mundiales de trigo.

Los rendimientos iniciales en algunas regiones son favorables, aunque el avance de la recolección y la llegada de mercadería a los puertos presentan demoras. La combinación entre una oferta potencialmente abundante y dificultades para colocarla en el mercado genera señales contrapuestas.

En Francia, la cosecha también avanzó con rapidez: hacia el 13 de julio ya se había recolectado cerca del 92% del trigo blando, muy por encima del ritmo habitual para esta época. Esa disponibilidad europea podría limitar el rally si logra compensar parte de los problemas del Mar Negro.

¿El rally puede continuar?

En el corto plazo, el trigo conserva argumentos para mantenerse firme. La continuidad de los ataques, las restricciones a la navegación y la reducción de la capacidad exportadora sostienen una prima de riesgo en las cotizaciones.

Sin embargo, el movimiento también quedó expuesto a una toma de ganancias después de tres semanas consecutivas de avances. Una reapertura de las rutas marítimas, una normalización de los embarques rusos o mejores perspectivas productivas podrían reducir rápidamente esa prima.

Por el contrario, una nueva escalada que afecte buques, puertos o terminales podría impulsar otro salto de precios y trasladar volatilidad al resto del mercado de granos.

La dirección del trigo dependerá ahora menos del volumen total cosechado y más de la capacidad efectiva de Rusia y Ucrania para colocar esa producción en el comercio mundial.

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