De cara a la campaña de maíz 2026/27, las buenas reservas de humedad y la perspectiva de un escenario Niño abren la posibilidad de buscar rindes elevados, pero también obligan a manejar los riesgos derivados de los excesos de agua. Desde Supra Semillas recomiendan fraccionar la fertilización nitrogenada, monitorear las napas —evitando sembrar cuando se encuentren por encima de 1,4 metros—, diversificar fechas de implantación y priorizar materiales con buen comportamiento sanitario, para transformar la mayor disponibilidad hídrica en rendimiento sin comprometer el cultivo.
El agua deja de ser la principal limitante, pero aparecen otros riesgos
La nueva campaña encuentra al maíz con un escenario hídrico muy diferente al de ciclos marcados por restricciones de agua.
Una mayor disponibilidad durante primavera y verano puede favorecer la expresión del potencial del cultivo, especialmente en ambientes de alta productividad. Sin embargo, cuando las lluvias son frecuentes y las napas permanecen elevadas, el exceso también puede transformarse en una limitante.
Problemas de piso, anegamientos, menor oxigenación de las raíces, pérdidas de nutrientes y mayor presión de enfermedades son algunos de los factores que pueden entrar en juego.
Para Fernando Giachetti, gerente de Desarrollo de Producto de Supra Semillas, la campaña requiere aprovechar el potencial hídrico sin adoptar una estrategia uniforme para todos los lotes.
Una napa por encima de 1,4 metros enciende una señal
Uno de los puntos concretos planteados por el especialista es el seguimiento de la profundidad de la napa.
“Donde hay napa, conviene monitorearla y evitar sembrar con niveles por encima de 1,4 metros para no exponer las raíces a anaerobiosis”, explicó Giachetti.
Cuando el nivel freático queda demasiado cerca de la superficie, el sistema radicular puede encontrarse con sectores saturados de agua y con menor disponibilidad de oxígeno.
Por eso, un ambiente que normalmente resulta muy productivo gracias al aporte de la napa puede cambiar su comportamiento durante una campaña especialmente húmeda.
La recomendación es evaluar cada lote antes de definir la fecha de implantación y no basar la decisión únicamente en las buenas reservas iniciales.
Fertilización: dividir el nitrógeno para reducir pérdidas
La nutrición aparece como otro punto crítico.
En campañas húmedas, una mayor cantidad de agua atravesando el perfil puede incrementar las pérdidas de nitrógeno mediante lixiviación y desnitrificación.
Por esta razón, Supra propone evitar concentrar toda la fertilización en un único momento.
“Con un Niño extremo, la clave es fraccionar la fertilización para reducir las pérdidas de nitrógeno por lixiviación y desnitrificación, muy frecuentes en años húmedos”, señaló Giachetti.
La estrategia implica distribuir las aplicaciones durante el ciclo para incrementar las posibilidades de que el nutriente permanezca disponible cuando el maíz efectivamente lo necesita.
El planteo adquiere especial importancia en cultivos que buscan techos elevados de rendimiento, porque una mayor densidad y un objetivo productivo superior también requieren acompañamiento nutricional.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 14 de septiembre
Crece el rechazo al proyecto de ecocidio: el agro advierte por inseguridad jurídica y penas severas
Pronóstico septiembre-octubre-noviembre: aumentan las chances de lluvia en zonas agrícolas clave
Trabajo rural: venció la compatibilidad con beneficios sociales y crece la preocupación por 120.000 puestos
Las camionetas resisten la crisis del mercado automotor y marcan el pulso del agro
Se desploma el traslado de terneros: cayó 29% en el año
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Más agua permite pensar en densidades mayores
Cuando la disponibilidad hídrica deja de ser la principal restricción, cambia también la estrategia para determinar el número de plantas.
Según el especialista, los mejores ambientes podrían apuntar a densidades más altas, siempre que estén acompañadas por una nutrición adecuada y un manejo agronómico acorde.
“El agua es la primera limitante del rendimiento y, en una campaña Niño, pesa mucho menos. Por eso la estrategia debería apuntar al máximo potencial: densidades altas acompañadas por un paquete tecnológico de calidad”, sostuvo.
Esto no significa aumentar automáticamente la densidad en todos los lotes.
El potencial del ambiente, la profundidad del suelo, la napa, la fertilidad y el historial productivo continúan siendo determinantes para definir cuánto puede soportar cada sector.
¿Todo el maíz temprano? La recomendación es repartir el riesgo
La perspectiva de una campaña con buenas reservas puede impulsar las siembras tempranas, una tendencia que ya comenzó a observarse en la planificación del ciclo 2026/27.
Sin embargo, desde Supra advierten sobre el riesgo de concentrar toda la superficie en una única ventana.
“La señal Niño es fuerte pero no infalible: destinar todos los lotes a siembra temprana es riesgoso. Reservar algunos lotes de buena calidad para siembras tardías ayuda a estabilizar el rendimiento”, explicó Giachetti.
La diversificación permite repartir tanto el riesgo climático como los momentos críticos del cultivo.
También brinda margen operativo frente a excesos de humedad que eventualmente puedan impedir ingresar con la sembradora durante una determinada ventana.
El híbrido debe tolerar cambios de fecha
Dentro de este planteo, la genética adquiere importancia no solo por el techo de rendimiento.
También gana peso la capacidad del híbrido para mantener estabilidad cuando la implantación debe correrse por cuestiones ambientales.
Supra identifica dentro de su portfolio al S3972 VIP3 como uno de los materiales orientados a esa estrategia.
Según Giachetti, el híbrido puede utilizarse en fechas tempranas buscando altos potenciales, pero también ofrece flexibilidad para retrasar la implantación cuando napas elevadas o lluvias frecuentes impiden avanzar.
La empresa destaca además su ciclo corto como una herramienta para anticipar la cosecha y reducir la exposición a eventuales problemas de transitabilidad hacia el final de la campaña.
En campañas húmedas, la sanidad gana protagonismo
Las lluvias frecuentes no modifican solamente el balance de agua.
Una elevada humedad ambiental puede favorecer determinadas enfermedades que en campañas secas tienen una presencia menor.
“En genética buscamos híbridos rendidores y, sobre todo, sanos: en estas campañas aparecen enfermedades poco habituales, como las bacteriosis”, explicó Giachetti.
Por ese motivo, la elección del material debería considerar tanto el potencial productivo como su perfil sanitario y su adaptación a la región.
Dentro del portfolio de la compañía también aparecen S13-160 VIP3, S19-120 VIP3 y S3916 VIP3, que Supra posiciona por estabilidad, capacidad compensatoria y sanidad.
Para el norte del país, la firma destaca además al S7510, particularmente por su adaptación regional y tolerancia al complejo del achaparramiento del maíz.
Una campaña de alto potencial no admite recetas únicas
La posibilidad de un ciclo con abundante disponibilidad hídrica mejora las perspectivas del maíz, pero no elimina la necesidad de ajustar cada decisión al ambiente.
El desafío será encontrar un equilibrio entre capturar un mayor techo de rendimiento y no aumentar innecesariamente la exposición a excesos hídricos.
Profundidad de napa, fecha de siembra, densidad, estrategia de fertilización, sanidad y elección genética deberán analizarse en conjunto.
En ese escenario, una de las diferencias respecto de campañas secas podría estar precisamente en la nutrición: fraccionar el nitrógeno y seguir de cerca el comportamiento del agua dentro del perfil pueden resultar tan importantes como disponer de buenas reservas al comienzo del ciclo.







































