Productores y empresas agropecuarias que califiquen como MiPyME pueden acceder al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) para acelerar la amortización en el Impuesto a las Ganancias y recuperar créditos fiscales de IVA vinculados con determinadas inversiones. La particularidad para el campo es que los equipos de riego agrícola, las mallas antigranizo y determinados animales reproductores pueden ingresar sin alcanzar el monto mínimo de inversión exigido por el régimen general y, si cumplen las condiciones establecidas, amortizarse fiscalmente en una sola cuota.
Además, desde fines de agosto ARCA tiene operativo el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), mediante el cual se registran los proyectos, se vinculan comprobantes y se seleccionan los beneficios tributarios del RIMI.
¿Qué es el RIMI?
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones fue creado para promover inversiones productivas realizadas en la Argentina por micro, pequeñas y medianas empresas, hasta la categoría Mediana Empresa Tramo 2, que reúnan las condiciones establecidas por la normativa.
Uno de sus principales beneficios es la posibilidad de aplicar una amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.
En términos simples, una inversión que bajo el régimen habitual debería amortizarse fiscalmente a lo largo de varios ejercicios puede deducirse en un plazo mucho menor.
Para determinados bienes vinculados directamente con el agro, ese plazo puede reducirse a un solo ejercicio fiscal.
¿Qué tiene de especial el RIMI para el agro?
El régimen general establece montos mínimos de inversión según el tamaño de la empresa: desde US$150.000 para microempresas hasta US$9 millones para medianas Tramo 2.
Pero la propia ley estableció una excepción especialmente relevante para el sector agropecuario.
Las inversiones en:
- sistemas y equipos de riego agrícola;
- mallas antigranizo;
- determinados bienes semovientes amortizables; y
- bienes de alta eficiencia energética comprendidos por el régimen,
pueden ser promovidas independientemente del monto invertido.
Esto abre el RIMI a proyectos agropecuarios que, por su escala, quedarían por debajo de los pisos exigidos para otro tipo de inversiones.
¿Qué significa que no tengan monto mínimo?
Significa que el productor no necesariamente tiene que alcanzar una inversión de cientos de miles o millones de dólares para analizar el beneficio.
Una empresa agropecuaria podría, por ejemplo, realizar una inversión en un sistema de riego que reúna las condiciones técnicas establecidas y acceder al RIMI aunque el desembolso sea inferior al mínimo correspondiente a su categoría MiPyME.
Lo mismo puede suceder con determinadas inversiones en mallas antigranizo o reproductores.
La ausencia de un monto mínimo, sin embargo, no significa que cualquier compra quede automáticamente incluida. Tanto el contribuyente como el bien adquirido deben cumplir con los requisitos del régimen.
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¿Cuál es el beneficio concreto en Ganancias?
Para los equipos de riego agrícola, bienes semovientes amortizables y mallas antigranizo, la Ley 27.802 permite aplicar la amortización acelerada en una sola cuota.
Esto significa que el costo fiscal del bien puede amortizarse íntegramente en el ejercicio correspondiente, en lugar de distribuirse durante varios años.
Es importante hacer una distinción: el Estado no devuelve el valor de la inversión ni el ahorro impositivo equivale necesariamente al monto invertido.
El beneficio consiste en adelantar la deducción fiscal, reduciendo la ganancia imponible del período en el que corresponde computar la inversión.
Por eso, el efecto económico dependerá de la situación impositiva concreta de cada empresa.
Un ejemplo: una inversión de $100 millones en riego
Supongamos que una empresa agropecuaria realiza una inversión de $100 millones en un equipo de riego que cumple con las condiciones del RIMI.
Con el esquema tradicional, esa inversión podría tener que amortizarse fiscalmente durante varios ejercicios.
Bajo el régimen especial, puede llegar a amortizar fiscalmente esos $100 millones en una sola cuota.
Eso no quiere decir que la empresa reciba $100 millones ni que deje automáticamente de pagar esa suma de impuestos.
Lo que ocurre es que puede computar anticipadamente el costo fiscal de la inversión contra la base imponible de Ganancias, generando un efecto financiero que puede ser significativo.
Por eso, el RIMI adquiere especial importancia cuando la inversión coincide con un ejercicio en el que la empresa espera obtener resultados positivos.
¿Cualquier compra de hacienda puede ingresar al RIMI?
No.
La definición de semovientes alcanzados es más limitada que una compra general de hacienda.
La reglamentación comprende animales con fines reproductivos de genética superior, puros de pedigrí o puros controlados, debidamente registrados en asociaciones de productores o empresas proveedoras de genética y destinados directamente a actividades productivas en la Argentina.
Por lo tanto, comprar vacas, toros u otra categoría de hacienda no genera por sí solo el derecho a utilizar el beneficio.
Antes de concretar una operación resulta fundamental comprobar que los animales y su documentación encuadren efectivamente dentro de las categorías admitidas.
¿Qué inversiones en riego pueden alcanzar el beneficio?
El régimen contempla sistemas y equipos destinados a mejorar la gestión del recurso hídrico, optimizar la distribución del agua y aumentar la productividad agropecuaria mediante la incorporación de tecnología.
La reglamentación también contempla determinados bienes vinculados con la instalación y puesta en marcha de las inversiones cuando forman parte del proyecto y cumplen las condiciones establecidas.
Esto convierte al RIMI en una variable que debería analizarse antes de decidir la compra, instalación, renovación o ampliación de un sistema de riego.
La planificación previa permite determinar qué bienes pueden incluirse, cómo documentarlos y cuándo corresponde ponerlos en marcha para utilizar correctamente el beneficio.
¿Qué sucede con las mallas antigranizo?
Las inversiones destinadas a proteger cultivos mediante mallas antigranizo y determinadas estructuras de sostén asociadas también cuentan con un tratamiento especial.
El beneficio puede resultar particularmente relevante para la vitivinicultura, fruticultura y otras producciones intensivas, donde la instalación de este tipo de protección representa una inversión considerable.
Al igual que con el riego, no alcanza con denominar a una compra “malla antigranizo”: el producto y sus componentes deben encuadrar dentro de las especificaciones contempladas por la normativa.
¿El RIMI también permite recuperar IVA?
Sí.
El régimen contempla la posibilidad de solicitar la devolución de créditos fiscales de IVA generados por las inversiones productivas alcanzadas, una vez transcurridos tres períodos fiscales mensuales desde el momento en que resultó procedente su cómputo.
Actualmente, el procedimiento comienza en el Sistema de Gestión de Inversiones de ARCA mediante una presolicitud y luego debe completarse a través del mecanismo formal correspondiente.
De esta manera, el régimen combina dos herramientas financieras: acelerar la amortización en Ganancias y anticipar, bajo las condiciones correspondientes, el recupero del crédito fiscal de IVA.
¿Quiénes pueden acceder?
Entre los beneficiarios se encuentran los sujetos comprendidos por la Ley del Impuesto a las Ganancias que califiquen como Micro, Pequeñas o Medianas Empresas hasta Mediana Empresa Tramo 2 inclusive.
La reglamentación exige, entre otros puntos, contar con el Certificado MiPyME vigente en las condiciones correspondientes y estar correctamente caracterizado ante ARCA.
Para operar mediante el SGI también deben encontrarse actualizados distintos datos fiscales, como CUIT, impuestos, domicilio fiscal, actividad económica y Domicilio Fiscal Electrónico.
Por eso, además de evaluar el bien que se pretende adquirir, es necesario revisar previamente la situación fiscal del contribuyente.
¿Qué pasa si la empresa tiene deudas o incumple las condiciones?
Este punto resulta especialmente importante.
La ley excluye del régimen, entre otros casos, a quienes tengan deudas firmes, exigibles e impagas de carácter fiscal, aduanero o previsional.
Además, si una de esas situaciones se produce después de haber ingresado al RIMI puede determinar la caducidad de los tratamientos fiscales diferenciales.
También existen condiciones de permanencia para los bienes alcanzados. Como regla general, si dejan de integrar el patrimonio del beneficiario dentro de los dos ejercicios fiscales posteriores a su afectación pueden perderse los beneficios, salvo las excepciones contempladas por la normativa.
La revocación puede implicar tener que ingresar nuevamente Ganancias, restituir créditos fiscales de IVA obtenidos, pagar intereses y enfrentar las sanciones previstas por el régimen.
¿Qué debería revisar un productor antes de invertir?
La principal recomendación es analizar el RIMI antes de concretar la operación.
Especialmente si la empresa proyecta:
- comprar reproductores de genética superior;
- instalar un sistema de riego;
- ampliar o modernizar un equipo existente;
- incorporar tecnología relacionada con el manejo del agua; o
- colocar mallas antigranizo.
Antes de avanzar conviene verificar:
- si la empresa califica como beneficiaria;
- la vigencia de su Certificado MiPyME;
- su situación fiscal, previsional y aduanera;
- si el bien figura dentro de las categorías admitidas;
- la documentación técnica y comercial de la inversión;
- el momento de puesta en marcha;
- la permanencia del activo dentro del patrimonio;
- la registración de comprobantes; y
- los procedimientos posteriores ante ARCA.
La clave: analizar el beneficio antes de comprar
El RIMI puede tener un impacto especialmente relevante para el agro porque rompe una de las principales barreras del régimen general: riego, mallas antigranizo y determinados reproductores pueden acceder a los incentivos sin alcanzar un monto mínimo de inversión.
A eso se suma la posibilidad de amortizar esos bienes en un solo ejercicio y utilizar el mecanismo de recupero anticipado de IVA.
Pero el beneficio no es automático. Depende tanto de las características del contribuyente como del activo adquirido, su documentación, registración y permanencia.
Por eso, una inversión que originalmente responde a una necesidad productiva puede sumar un efecto fiscal y financiero importante si se estructura correctamente desde el comienzo.
Para el productor que esté evaluando una compra durante los próximos meses, la pregunta ya no debería ser solamente cuánto cuesta la inversión o cuánto puede producir: también conviene determinar, antes de comprar, si puede encuadrarla dentro del RIMI.









































