La escasez de tierras agrícolas impulsa el interés por campos ganaderos

Rodeo bovino en un campo ganadero argentino con pasturas, alambrados y hacienda distribuida en distintos potreros.
El mercado inmobiliario rural argentino registró una caída de nueve puntos en su nivel de actividad, según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), aunque se mantuvo como el segundo registro más alto del año gracias al interés sostenido por campos ganaderos, impulsado por los valores de la hacienda, la menor oferta de tierras agrícolas de calidad y la revalorización de los inmuebles rurales.

Los campos ganaderos sostienen las operaciones

La actividad del mercado inmobiliario rural perdió dinamismo, pero continuó mostrando un nivel elevado en comparación con los restantes meses del año.

La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales informó que el movimiento comercial encontró su principal respaldo en el segmento ganadero, que concentró buena parte de las consultas y del interés de los potenciales inversores.

La búsqueda de establecimientos destinados a la producción pecuaria se mantuvo firme en un contexto marcado por la escasez de campos agrícolas de alta calidad disponibles para la venta.

Esta menor oferta de tierras con aptitud agrícola llevó a compradores e inversores a evaluar alternativas ganaderas, especialmente en zonas donde los valores resultan más accesibles o presentan posibilidades de mejora productiva.


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La actividad retrocedió nueve puntos

El comportamiento del sector quedó reflejado en el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural, conocido como Incair.

El indicador registró una disminución de nueve puntos respecto de la medición anterior. Sin embargo, CAIR aclaró que, pese al retroceso, el resultado representa el segundo mes de mayor actividad del año.

El Incair se elabora de manera ininterrumpida desde noviembre de 2013 y mide el movimiento del mercado mediante variables vinculadas con consultas, tasaciones, ofertas, operaciones y demanda de propiedades rurales.

“A pesar de la baja, sigue siendo el segundo mes del año de mayor actividad”, señaló la entidad al analizar los resultados.

Menos campos agrícolas disponibles

La reducción de la oferta de establecimientos agrícolas de buena calidad continúa condicionando el volumen de operaciones.

Los campos ubicados en las regiones productivas más demandadas permanecen con una disponibilidad limitada, mientras que sus propietarios muestran una menor predisposición a vender ante la revalorización histórica de la tierra.

En ese escenario, parte de la demanda se trasladó hacia inmuebles ganaderos, mixtos o con potencial para incorporar mejoras productivas.

La tierra rural mantiene su atractivo como activo de resguardo de valor, especialmente entre inversores que buscan alternativas de largo plazo y una cobertura vinculada con bienes productivos.

El precio de la hacienda mejora el interés

El buen momento comercial de la ganadería también fortaleció las consultas por establecimientos pecuarios.

Según CAIR, los valores de la hacienda continúan generando expectativas favorables entre productores e inversores, que analizan la adquisición de tierras para ampliar rodeos, mejorar escalas productivas o diversificar activos.

El desempeño del negocio ganadero permitió amortiguar la caída general de la actividad inmobiliaria y mantuvo activo un segmento que venía mostrando un interés sostenido.

Aunque el mercado rural registró una menor actividad, la demanda de campos ganaderos evitó una retracción más pronunciada. La evolución de los precios de la hacienda, la disponibilidad de propiedades y las expectativas sobre el valor de la tierra serán determinantes para el comportamiento de las próximas operaciones.

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