INTA Concordia monitorea la fenología del pecán y aporta datos clave para mejorar la polinización y la calidad del fruto en el NEA

Nueces pecán con cáscara y peladas sobre una superficie rústica, imagen ilustrativa sobre producción de frutos secos en Argentina.
Un equipo de investigadores del INTA Concordia, Entre Ríos, lleva adelante desde 2022 un relevamiento fenológico sistemático en cinco cultivares de pecán de importancia comercial para el NEA: Shoshoni, Pawnee, Choctaw, Maramec y Desirable. Los tres años de datos acumulados permiten identificar las fechas de floración femenina y masculina de cada variedad, su sincronización para la polinización cruzada y su respuesta a la variabilidad climática, información estratégica para productores que manejan un cultivo en plena expansión en el noreste argentino.

Por qué la fenología es clave en el pecán

El pecán es un árbol de floración dicogámica: en una misma planta las flores femeninas y masculinas se desarrollan en momentos diferenciados, lo que hace indispensable la polinización cruzada entre cultivares. Fernanda Rivadeneira, investigadora del INTA Concordia, explicó que “conocer el desarrollo fenológico del cultivo resulta fundamental para diseñar estrategias de manejo agronómico adecuadas, principalmente en las condiciones específicas del noreste entrerriano”.

El registro se realiza según la escala BBCH, un sistema estandarizado que describe las distintas etapas de desarrollo fenológico del cultivo del 0 al 9, complementado con mediciones de diámetro ecuatorial y longitudinal de frutos en ramas marcadas, más evaluación de calidad al momento de la cosecha comercial.


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Lo que revelan tres años de datos

Entre los principales hallazgos, el monitoreo permitió identificar las fechas de floración femenina y masculina de cada cultivar y su grado de sincronización, información clave para la elección y disposición de variedades en el lote. Se observó además que la floración puede variar entre años dentro de un mismo cultivar: en el año con mayor acumulación de horas de frío invernal, tanto la brotación como la floración se iniciaron más tardíamente.

En cuanto al clima, las lluvias o excesos hídricos durante la floración y el cuaje afectaron negativamente esas etapas, pero favorecieron el crecimiento inicial del fruto. Por el contrario, períodos de altas temperaturas combinadas con menores precipitaciones durante el verano se asociaron con mayor caída de frutos y reducción del calibre.

La calidad del fruto: qué dice cada cultivar

Las evaluaciones de poscosecha de la cosecha 2024 realizadas en el laboratorio del INTA Concordia arrojaron diferencias claras entre cultivares. Maramec lideró en la relación largo/ancho. Choctaw y Desirable presentaron el mayor grosor de cáscara —vinculado a menor rendimiento de pepita—. Pawnee mostró las mejores características de color. Choctaw se destacó en peso seco del fruto, mientras que Pawnee y Shoshoni resultaron los más livianos. Desirable presentó el menor rendimiento de pepita. Un dato relevante: aunque Shoshoni y Pawnee producen frutos más pequeños, la proporción de parte comestible es elevada.

Las mediciones fenológicas continuarán en próximas temporadas para ampliar la base de información regional. “Esta información es inicial, más cantidad de años de investigación permitirán analizar mejor el comportamiento del cultivo”, señaló Rivadeneira. Para un frutal de ciclos largos como el pecán, contar con datos locales sobre floración, cuaje y calidad del fruto es la diferencia entre una plantación productiva y una que nunca expresa su potencial.

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