Maizar 2026: Europa regula con hipocresía y el Mercosur necesita dar batalla también en el debate público

Panel de especialistas durante el Congreso Maizar 2026 analizando mercados de granos y perspectivas comerciales, con representantes del sector agroindustrial frente a un auditorio
El proteccionismo europeo, los fantasmas infundados sobre la producción sudamericana y la necesidad de combinarlos con herramientas diplomáticas y comunicacionales concretas fueron el eje del panel “Mitigando riesgos en la demanda internacional” del Congreso Maizar 2026. El subsecretario Agustín Tejeda Rodríguez, el presidente de Maizall Manuel Ron y el presidente de Abramilho Paulo Bertolini coincidieron en que el acuerdo Mercosur-UE es la herramienta más potente para mitigar las trabas regulatorias europeas, pero advirtieron que sin una narrativa agresiva en los mercados de opinión, los avances técnicos no alcanzan.

El acuerdo Mercosur-UE como escudo regulatorio

Tejeda Rodríguez contextualizó el escenario internacional como un entorno marcado por proteccionismo creciente, distorsiones en cadenas de suministro y nuevas regulaciones impulsadas por demandas de consumidores y conflictos armados. En ese marco, el acuerdo Mercosur-UE aporta tres instrumentos concretos: el capítulo de comercio y desarrollo sostenible, que incluye salvaguardas contra efectos distorsivos y reconocimiento de esquemas de certificación de deforestación; los incentivos positivos, que permiten a la UE otorgar preferencias adicionales a productos con sistemas de producción más sostenibles; y el mecanismo de rebalanceo, impulsado por Argentina, que habilita a solicitar compensaciones si una nueva normativa europea daña las preferencias comerciales obtenidas originalmente.

El funcionario también advirtió que los riesgos no son solo externos: Argentina debe trabajar internamente para cumplir con los estándares internacionales y evitar rechazos de embarques por plagas cuarentenarias, eventos no aprobados o residuos de agroquímicos. “Un problema individual afecta la reputación de todo el origen”, subrayó.


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Maizall: tres países, el 75% de las exportaciones mundiales

Manuel Ron, presidente de Maizall —la alianza que nuclea a las cadenas de maíz de Argentina, Brasil y Estados Unidos—, señaló que juntos esos tres países representan el 50% de la producción mundial y más del 75% de las exportaciones globales. La misión de la alianza es dialogar directamente con los actores de los países importadores para evitar que se impongan barreras basadas en regulaciones insostenibles. Recientes misiones a Italia y España —países que importan dos tercios de lo que consumen y son destinos críticos para el maíz sudamericano— apuntan a confrontar narrativas burocráticas con la realidad del productor.

Bertolini: “Gran hipocresía europea” con datos en la mano

El presidente de Abramilho fue el más frontal del panel. Denunció que Brasil mantiene dos tercios de su territorio con vegetación nativa intacta, que un tercio de esa superficie está dentro de propiedades privadas mantenida por los agricultores sin compensación, y que el Código Forestal Brasileño es extremadamente estricto. “No podemos permitir que un proceso regulatorio no se base en la ciencia y no respete la autonomía de cada país”, sentenció.

Criticó que la UE considere sostenible arar la tierra —lo que causa erosión y mayor uso de diésel— mientras cuestiona la siembra directa y los transgénicos que usan los países del Mercosur. “No podemos permitir que burócratas que no entienden el campo dicten qué debemos hacer sin sustento técnico”, afirmó.

Francia: 600 legisladores contra el acuerdo y ninguna respuesta del Mercosur

El periodista y consultor francés Marc André aportó la mirada más inquietante del panel: hace un mes y medio, seiscientos legisladores franceses firmaron una declaración conjunta en Le Monde contra el acuerdo Mercosur-UE, usando argumentos ambientales que ignoran por completo el Código Forestal Brasileño y los programas de certificación argentinos. Lo más preocupante, según André, es que ese documento no recibió una respuesta contundente desde el Mercosur, lo que representa una oportunidad perdida para dar batalla en el debate público y no solo en las mesas técnicas.

Tejeda Rodríguez cerró con una señal de optimismo calibrado: durante una reciente visita a Bruselas notó una actitud más constructiva en los funcionarios europeos. La aplicación provisional del acuerdo será clave para derribar mitos una vez que se demuestre en la práctica que los miedos franceses son infundados. Pero el mensaje del panel fue claro: mitigar los riesgos comerciales exige combinar la defensa de los acuerdos, el cumplimiento técnico interno y una estrategia comunicacional agresiva que lleve la verdad de la producción sudamericana al debate público europeo.

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