La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) volvió a reclamar una modernización de la ley de semillas y aseguró que está dispuesta a seguir negociando el régimen de uso propio. La entidad sostuvo que amplió la superficie contemplada dentro de las excepciones al pago respecto de su propuesta inicial y pidió transformar los avances alcanzados con productores y Gobierno en reglas claras que impulsen inversión, innovación y productividad.
ASA vuelve a pedir una nueva ley de semillas
La discusión por la actualización de la legislación semillera volvió a quedar en el centro de la agenda agrícola.
La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) planteó que Argentina necesita modernizar su marco normativo para generar mejores condiciones para la inversión, la innovación y el desarrollo tecnológico.
La entidad insistió en que el objetivo no debería limitarse a redistribuir el valor que actualmente genera la cadena.
“El objetivo no debe limitarse a distribuir de otra manera el valor que actualmente genera el sector, sino a crear las condiciones necesarias para generar mucho más valor”, sostuvo ASA.
La negociación sigue trabada
El debate por la ley de semillas viene atravesado por diferencias entre la industria y el sector productivo.
Las conversaciones comenzaron con reuniones entre representantes de la Mesa de Enlace y los semilleros, pero la falta de un acuerdo terminó llevando al Gobierno a avanzar por su cuenta.
Ante ese escenario, ASA buscó mostrar nuevamente su predisposición a retomar el diálogo y alcanzar una solución.
El punto más sensible continúa siendo el tratamiento del uso propio de semillas y las condiciones bajo las cuales los productores deberían quedar alcanzados o exceptuados del pago.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 2 de noviembre
Sin retenciones, el agro podría sumar más de 850.000 empleos en 10 años
Argentina puede ganar terreno en las exportaciones agroindustriales hacia 2035
Buenos Aires habilitó usar fondos de caminos rurales en obras hídricas
Brasil va por un récord de maíz: más producción, fuerte demanda de etanol y competencia con Argentina
El barro pone en riesgo descanso, ordeño y alimentación: qué recomiendan para los tambos
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Los semilleros aseguran que flexibilizaron su propuesta
Uno de los principales movimientos de la industria está justamente en ese punto.
ASA afirmó que revisó su postura original y amplió el alcance de las excepciones previstas para los productores.
“Se revisó y amplió la superficie contemplada dentro del régimen de excepción al pago por uso propio respecto de su propuesta original”, señaló la entidad.
Según los semilleros, la modificación apunta a facilitar que los productores continúen accediendo a genética de calidad.
La entidad buscó así mostrar que existe margen para seguir negociando uno de los aspectos que más tensión genera dentro de la cadena.
El uso propio sigue siendo el eje más sensible
La discusión sobre el uso propio atraviesa desde hace años el debate sobre propiedad intelectual y semillas.
En esta instancia, ASA sostuvo que está abierta a conversar las condiciones y exenciones asociadas al pago.
El planteo muestra un intento por acercar posiciones después de que las negociaciones entre productores e industria no lograran cerrar un acuerdo.
Para los semilleros, el desafío consiste en construir un esquema que combine acceso a genética, reconocimiento de la innovación y previsibilidad para las inversiones.
Brasil aparece como referencia
En su planteo, ASA también mencionó a Brasil como un ejemplo de los avances que pueden lograrse cuando existe un marco favorable al desarrollo tecnológico.
La referencia busca reforzar la idea de que una nueva legislación podría contribuir a acelerar la incorporación de genética e innovación en Argentina.
Sin embargo, en la información difundida no se detallaron cifras comparativas ni indicadores concretos entre ambos países.
Por eso, el planteo de la entidad se concentra principalmente en el marco regulatorio y en las condiciones necesarias para promover mayor inversión.
“El principal beneficiario debe ser el productor”
ASA sostuvo que cualquier modernización de la legislación debe tener como beneficiario final al productor argentino.
“El principal beneficiario de este proceso debe ser el productor argentino”, señaló.
La industria buscó de esta manera despegarse de la idea de que la reforma responde solamente a un interés comercial de las empresas semilleras.
Su argumento es que una mayor inversión en genética y tecnología puede trasladarse a mejoras de productividad en los cultivos.
Reglas claras para generar confianza
Otro de los reclamos centrales apunta a la previsibilidad.
ASA consideró que los avances logrados durante las conversaciones deberían traducirse en una regulación concreta.
“Es indispensable transformar los avances alcanzados durante el diálogo en reglas claras y previsibles que generen confianza”, afirmó.
La entidad vincula esa previsibilidad con la posibilidad de sostener inversiones de largo plazo en investigación, mejoramiento genético y nuevas tecnologías.
Innovación como eje de la discusión
La industria semillera insiste en que el debate no debería quedar reducido exclusivamente a cuánto paga cada actor dentro de la cadena.
Para ASA, el punto de fondo es generar condiciones que permitan aumentar el valor total producido por el agro.
En ese marco, la modernización de la legislación aparece como una herramienta para estimular nuevas inversiones.
“Fortalecer la innovación no es un objetivo exclusivo de la industria semillera, sino una oportunidad de crecimiento para todo el agro argentino”, concluyó la entidad.
La discusión queda ahora nuevamente abierta entre productores, semilleros y Gobierno.
El desafío será definir un esquema de uso propio, excepciones, reconocimiento de la innovación y acceso a genética que permita destrabar una negociación que todavía no consiguió consenso.








































