El campo despide a Armando Zavala, referente de los autoconvocados y fundador de Barbechando

Armando Zabala habla con un micrófono durante un acto rural, acompañado por productores agropecuarios, mientras sostiene un reconocimiento.
Armando Zavala murió a los 70 años y el agro argentino despide a uno de los referentes que durante las últimas tres décadas participó en distintos reclamos del sector. Oriundo de Salto, provincia de Buenos Aires, fue fundador de Barbechando, referente de productores autoconvocados y alcanzó notoriedad durante los años 90 por participar en acciones destinadas a impedir remates de establecimientos rurales, entre ellas cantar el Himno Nacional en el momento en que comenzaban las subastas.

Murió Armando Zavala a los 70 años

El sector agropecuario argentino perdió a Armando Zavala, productor bonaerense y dirigente que durante décadas estuvo vinculado con distintos reclamos del campo.

Oriundo de Salto, provincia de Buenos Aires, Zavala fue uno de los impulsores de organizaciones de productores autoconvocados y participó en diferentes conflictos que atravesaron al sector.

También fue fundador de Barbechando, organización dedicada al seguimiento de los temas agropecuarios que se debaten en el Congreso Nacional.

Su historia, sin embargo, quedó especialmente asociada con una etapa crítica para muchas familias rurales: los remates de campos durante la década de 1990.

El vecino al que le iban a rematar el campo

Durante Agroactiva 2026, donde recibió una distinción, Zavala recordó cómo había comenzado su participación en aquellas acciones.

La historia se inició con un productor vecino que había sufrido un fuerte temporal.

Según relató, el fenómeno le destruyó la casa, los molinos y los alambrados y, después de haber tomado un crédito para recuperarse, dos años más tarde enfrentaba el remate de su establecimiento.

“Tratamos de hacer lo posible para evitarlo. Primero intentamos negociar, pero no hubo arreglo. Entonces fuimos el día del remate a tratar de frenarlo y lo paramos”, recordó.

A partir de aquel episodio comenzaron a acercarse otros productores que atravesaban situaciones similares.


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“Salvamos a cientos de productores”

Zavala relató que la experiencia comenzó a multiplicarse rápidamente.

“Se hizo toda una cadena impresionante que fue imposible de parar y salvamos a cientos de productores de todo tipo: frutihortícolas, agrícolas, ganaderos y productores de cerdos”, sostuvo durante aquella entrevista.

Las acciones buscaban impedir que se concretaran las subastas y generar una nueva instancia de negociación entre las familias endeudadas y las entidades financieras.

Con el tiempo, el grupo desarrolló distintas formas de intervención.

Cantaban el Himno para impedir los remates

Una de esas prácticas terminó convirtiéndose en una de las historias más recordadas de Zavala.

“Íbamos al momento del remate y cantábamos el Himno Nacional Argentino”, contó.

En otras oportunidades, los productores se presentaban directamente en las entidades bancarias.

Según relató Zavala, podían ingresar unas 50 personas como supuestos interesados en participar de la subasta.

Cuando comenzaba el procedimiento, se arrodillaban y empezaban a rezar.

El objetivo era impedir que la venta pudiera desarrollarse normalmente y abrir nuevamente una instancia de negociación.

Un camión de duraznos verdes dentro de un banco

Otra de las acciones ocurrió durante el intento de remate de una quinta frutihortícola en San Pedro.

Faltaba aproximadamente un mes para la cosecha de duraznos y, según recordó Zavala, el banco se negaba a renegociar la deuda.

La respuesta del grupo fue llevar un camión cargado de duraznos verdes.

“Los tiramos dentro del banco. No se podía estar parado adentro y no pudieron hacer el remate”, relató.

Según explicaba, después de ese tipo de acciones las entidades generalmente terminaban aceptando una negociación.

También utilizaban mecanismos administrativos

Las intervenciones no eran solamente presenciales.

Zavala contó que también recurrían a mecanismos formales para cuestionar las deudas.

Entre ellos estaba el pedido de recálculo del monto reclamado y el envío simultáneo de cartas documento.

El objetivo era obligar a las entidades financieras a responder dentro de los plazos correspondientes y generar nuevas posibilidades de negociación.

Aquellas experiencias terminaron convirtiendo a Zavala en una referencia para productores que enfrentaban dificultades económicas.

Tres décadas vinculadas con los reclamos del agro

Su participación no terminó con la crisis de los remates.

Zavala también intervino en discusiones relacionadas con planes de vacunación y políticas agropecuarias, además de mantener contacto con productores de diferentes regiones.

En 2008 tuvo participación en el conflicto entre el sector agropecuario y el Gobierno nacional.

Años después volvió a involucrarse en debates legislativos.

En 2022 expresó su oposición al proyecto de Ley de Humedales al considerar que determinadas propuestas podían afectar superficies productivas.

“Se fue sumando gente a partir de distintos problemas que tuvo el campo a lo largo de estos últimos 30 años”, resumió al repasar su trayectoria.

Una mirada crítica sobre la representación gremial

Durante su última entrevista en Agroactiva, Zavala también dejó su visión sobre la representación institucional del agro.

Consideraba que las entidades rurales atravesaban un momento de menor capacidad de reclamo y cuestionaba la cercanía que, a su entender, algunas organizaciones mantenían con el Gobierno.

También marcó diferencias respecto del debate por la Ley de Semillas.

Dentro de la Mesa de Enlace, destacó particularmente el papel de Federación Agraria Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), a las que consideraba más activas en la defensa de los productores.

Se trataba de su evaluación personal sobre el funcionamiento de la representación gremial rural.

Las retenciones, uno de sus últimos reclamos

Otro tema sobre el que Zavala mantuvo una posición crítica fueron los derechos de exportación.

Durante Agroactiva volvió a reclamar una eliminación más rápida de las retenciones y cuestionó una eventual reducción gradual.

Su posición continuaba una línea de reclamos que había sostenido durante buena parte de su actividad pública.

Para Zavala, la rentabilidad del productor era una condición necesaria no solamente para sostener las explotaciones existentes, sino también para garantizar el recambio generacional.

Su preocupación por los jóvenes que dejan el campo

En esa misma conversación alertó sobre las dificultades para que los hijos de productores decidieran continuar dentro de la actividad.

“Al ver cuánto tuvieron que renegar sus padres, sus hijos no quieren seguir en esto”, señaló.

Para revertir esa tendencia, consideraba necesario ofrecer mejores condiciones para producir e invertir.

“Lo fundamental para que la gente quiera estar en el campo (…) es devolverle rentabilidad, seguridad y previsibilidad al sector”, sostuvo.

Según su mirada, solamente bajo esas condiciones sería posible entusiasmar a nuevas generaciones y permitir que los jóvenes desarrollaran sus propios proyectos productivos.

Una trayectoria vinculada a los conflictos del campo

Desde los productores endeudados de los años 90 hasta las discusiones legislativas y económicas de las últimas décadas, Armando Zavala construyó buena parte de su trayectoria alrededor de los reclamos del sector agropecuario.

Su figura quedó especialmente asociada a aquellos productores que enfrentaron la posibilidad de perder sus establecimientos y a una forma de protesta que buscaba interrumpir los remates para abrir nuevas negociaciones.

A los 70 años, su muerte cierra una trayectoria de más de tres décadas vinculada con diferentes etapas de la historia reciente del agro argentino.

Entre todos esos episodios, quedó una imagen particularmente asociada a su nombre: un grupo de productores ingresando a un remate y comenzando a cantar el Himno Nacional para evitar que otro campo cambiara de manos.

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