El Niño cambia el mapa agrícola: Argentina mejora sus perspectivas mientras Brasil recorta su cosecha

Cosecha de soja en Argentina con una cosechadora descargando granos, en una imagen ilustrativa de las mejores perspectivas productivas asociadas a El Niño.
Argentina aparece con perspectivas productivas favorables frente a El Niño entre los principales países agrícolas analizados, según estimaciones de S&P Global. Las mejores condiciones hídricas elevaron en 4 millones de toneladas la proyección de soja argentina, hasta 55 millones, mientras Brasil sufrió un recorte de 6 millones, a 177 millones, y enfrenta riesgos adicionales. Para el maíz, el escenario también favorece al país, con una posible mejora cercana al 3%, aunque los especialistas advierten que el principal riesgo local podría ser ahora el exceso y la frecuencia de las lluvias.

Argentina mejora mientras El Niño amenaza a otros grandes productores

El fenómeno El Niño podría generar un escenario poco habitual en el mercado agrícola internacional.

Mientras distintos grandes productores enfrentan riesgos de pérdidas, Argentina aparece entre los países con mejores perspectivas para soja y maíz.

Según un análisis de S&P Global, las lluvias superiores a lo habitual mejoraron las condiciones productivas locales y permitieron revisar al alza las estimaciones.

El contraste más marcado aparece frente a Brasil, principal productor sudamericano de soja.

La soja argentina sube a 55 millones de toneladas

La estimación de producción de soja para Argentina fue incrementada en 4 millones de toneladas, hasta alcanzar 55 millones de toneladas.

La revisión refleja una mejora de las condiciones hídricas y una perspectiva más favorable para el desarrollo del cultivo.

El movimiento contrasta con Brasil, donde las previsiones fueron recortadas en 6 millones de toneladas, hasta 177 millones.

Sin embargo, el escenario brasileño todavía podría deteriorarse.

Brasil podría caer hasta 168 millones de toneladas de soja

Un modelo que combina la intensidad esperada de El Niño con una menor utilización de fertilizantes fosfatados arroja para Brasil una producción potencial de apenas 168 millones de toneladas.

S&P Global estima además una probabilidad del 65% de que la cosecha brasileña quede entre 160 y 170 millones de toneladas.

Ese rango se ubicaría sensiblemente por debajo de las estimaciones más optimistas y podría modificar el equilibrio de la oferta regional de soja.

La mejora argentina, sin embargo, no alcanzaría por sí sola para compensar una caída brasileña de esa magnitud.

El maíz argentino también tendría una ventaja

El escenario favorable para Argentina no se limita a la soja.

Según las estimaciones sobre el posible impacto de El Niño, la producción argentina de maíz podría mejorar alrededor de un 3%.

Brasil enfrentaría el movimiento opuesto, con una reducción cercana al 7%.

De confirmarse, Argentina presentaría una mejora simultánea en sus dos principales cultivos extensivos frente a un fenómeno que podría perjudicar a otros grandes jugadores agrícolas.

El Niño también amenaza al trigo de Australia

El impacto potencial se extiende más allá de América del Sur.

Australia aparece expuesta a un posible descenso de aproximadamente 21% en la producción de trigo.

La magnitud de los daños dependerá no solamente del clima, sino también de la condición inicial de los cultivos.

Entre los factores señalados aparece el nivel de fertilización: una menor disponibilidad de nutrientes puede disminuir la capacidad de las plantas para soportar situaciones de estrés.


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El aceite de palma sentiría el impacto más adelante

Los efectos de El Niño tampoco ocurren simultáneamente en todos los productos.

En el caso del aceite de palma, las consecuencias comenzarían a hacerse más visibles a partir de marzo de 2027, debido al largo ciclo de desarrollo del fruto, que se extiende entre 22 y 24 meses.

Indonesia podría enfrentar una reducción de 5,8 millones de toneladas, mientras que para Malasia la caída proyectada alcanza 2,5 millones de toneladas.

El fenómeno podría así alterar diferentes mercados agrícolas en distintos momentos.

Los antecedentes de El Niño favorecen los rindes argentinos

Las perspectivas positivas para Argentina encuentran también respaldo en los antecedentes históricos presentados por EcoGo.

Desde la campaña 1980/81 se registraron 15 campañas bajo condiciones de El Niño.

En esos ciclos, los rindes de soja se ubicaron en promedio 6,1% por encima de su tendencia, mientras que los rendimientos de maíz mostraron un desvío positivo promedio del 6,4%.

La diferencia frente a campañas afectadas por La Niña resulta significativa.

Sobre una producción de referencia de 115 millones de toneladas, la brecha supera los 10 millones de toneladas.

La campaña 2026/27 parte de 155,8 millones de toneladas

En base a información de la Bolsa de Comercio de Rosario, EcoGo proyecta actualmente para la campaña agrícola 2026/27 una producción total de 155,8 millones de toneladas.

La cifra representa un volumen aproximadamente 10% inferior al récord de la campaña anterior.

Sin embargo, esa estimación todavía no incorpora un eventual impacto favorable de El Niño sobre los rindes.

El Niño podría representar unos 7 millones de toneladas adicionales

Si soja y maíz replicaran los desvíos promedio observados históricamente durante campañas El Niño, ambos cultivos podrían aportar alrededor de 7 millones de toneladas adicionales.

Ese número debe interpretarse con cautela.

No se trata de una nueva proyección de cosecha, sino de una referencia de magnitud calculada a partir del comportamiento histórico de los rendimientos bajo condiciones El Niño.

La evolución efectiva de las precipitaciones durante los períodos críticos de los cultivos será determinante.

La BCR moderó la intensidad esperada de El Niño

La Bolsa de Comercio de Rosario también ajustó su lectura sobre la posible intensidad del fenómeno.

El escenario podría pasar de una categoría “muy fuerte” a “fuerte”.

Pese a esa moderación, la entidad continúa considerando que se trata de un evento climático “muy importante” para la campaña.

El cambio no elimina los riesgos, pero reduce parte de los escenarios más extremos considerados previamente.

El principal riesgo argentino puede ser el exceso de agua

En Argentina, el problema podría no ser la falta de precipitaciones.

EcoGo advirtió que el riesgo de este episodio de El Niño estaría asociado al exceso y, especialmente, a la frecuencia de las lluvias.

Esto modifica completamente la lógica de manejo respecto de una campaña dominada por déficit hídrico.

Una elevada frecuencia de precipitaciones puede generar problemas de anegamiento, pérdida de piso, demoras en labores agrícolas y dificultades logísticas.

La cuenca del Salado parte de una situación vulnerable

Uno de los puntos señalados como especialmente sensibles es la cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires.

EcoGo recordó que hacia finales de 2025 la región ya registraba alrededor de 2 millones de hectáreas inundadas o anegadas.

Por eso, precipitaciones frecuentes durante la campaña 2026/27 podrían agravar problemas existentes incluso cuando, desde el punto de vista estrictamente agrícola, una mayor disponibilidad de agua favorezca los rindes potenciales.

Una oportunidad productiva con riesgos asociados

La campaña argentina aparece así ante una situación de doble cara.

Por un lado, una mayor disponibilidad de agua podría mejorar los rendimientos de soja y maíz, diferenciando al país de otros grandes productores afectados negativamente por El Niño.

Por otro, el exceso de precipitaciones podría generar complicaciones en regiones vulnerables, especialmente cuando los eventos se repitan con alta frecuencia.

El balance final dependerá no solamente de cuánto llueva, sino también de dónde, cuándo y con qué frecuencia ocurran las precipitaciones.

Argentina gana terreno en un escenario global más incierto

Si las estimaciones actuales se confirman, Argentina podría atravesar El Niño con una ventaja productiva relativa frente a otros grandes exportadores.

S&P Global elevó la perspectiva argentina de soja hasta 55 millones de toneladas y estima una posible mejora cercana al 3% en maíz.

Brasil, en cambio, enfrenta recortes en soja y una potencial caída de maíz, mientras Australia aparece expuesta a importantes pérdidas en trigo.

El escenario abre una oportunidad para la agricultura argentina, pero con una advertencia clara: el mismo exceso de agua que puede aumentar el potencial de los cultivos también puede convertirse en el principal riesgo de la campaña 2026/27.

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