Angirú INTA CL: cuánto nitrógeno necesita para alcanzar su máximo rendimiento

Lote de arroz Angirú INTA CL en plena producción, con maquinaria aplicando fertilizante nitrogenado al fondo.
Especialistas del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay determinaron, tras ensayos realizados en Corrientes y Chaco durante tres campañas agrícolas, que la dosis óptima para el arroz Angirú INTA CL se ubica en 248 kilos de urea por hectárea. El ajuste permitió alcanzar un rendimiento promedio estimado de 11.194 kilos por hectárea y mejorar la eficiencia del nitrógeno, un nutriente decisivo para la productividad y la rentabilidad del cultivo.

El INTA ajustó la fertilización del arroz Angirú

La expansión de Angirú INTA CL en los sistemas arroceros argentinos llevó a investigadores del INTA a estudiar con mayor precisión sus requerimientos nutricionales.

El trabajo fue desarrollado por Luciana Herber, de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Corrientes, y José Colazo, del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos. El objetivo fue identificar la dosis de urea que permite maximizar el rendimiento, determinar la eficiencia en el uso del nitrógeno y evaluar posibles efectos sobre la calidad industrial del grano.

El nitrógeno es uno de los principales nutrientes del arroz porque interviene en procesos como el macollaje, la generación de biomasa y el llenado de los granos. Sin embargo, una aplicación insuficiente puede limitar el potencial del cultivo, mientras que un exceso incrementa los costos y reduce la eficiencia del fertilizante.

En un contexto marcado por precios internacionales ajustados y costos elevados, los especialistas señalaron que la nutrición dejó de ser únicamente una decisión agronómica: también se convirtió en una variable central para proteger el margen económico del productor.

Cómo se hicieron los ensayos

Los experimentos se realizaron en El Sombrero y Mercedes, provincia de Corrientes, y en Las Palmas, Chaco, durante las campañas 2021/22, 2022/23 y 2024/25.

Los investigadores compararon siete niveles de fertilización: 0, 80, 160, 240, 300, 350 y 400 kilos de urea por hectárea. En todos los tratamientos, la totalidad del fertilizante fue aplicada al inicio del riego y sobre el suelo seco.

La evaluación mostró una respuesta creciente del cultivo hasta alcanzar un punto máximo. A partir de ese nivel, agregar más fertilizante dejó de traducirse en mejoras proporcionales del rendimiento.

El análisis estadístico ubicó la dosis óptima en 248 kilos de urea por hectárea, valor que en la práctica puede redondearse a 250 kilos. Esa cantidad equivale aproximadamente a 114 o 115 kilos de nitrógeno por hectárea, según la concentración de la urea utilizada.

Con esa estrategia, el rendimiento promedio estimado alcanzó los 11.194 kilos de arroz por hectárea. La eficiencia se ubicó en torno a 17 kilos de grano por cada kilo de nitrógeno aplicado.


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Más fertilizante no siempre significa más arroz

Uno de los resultados relevantes fue que la eficiencia del nitrógeno disminuyó a medida que aumentaron las dosis.

Esto significa que, aunque el cultivo puede continuar absorbiendo nutrientes, cada kilo adicional de fertilizante genera una respuesta productiva progresivamente menor. Por ese motivo, superar el nivel óptimo puede elevar el costo por hectárea sin asegurar un aumento equivalente en la cosecha.

La sobrefertilización también puede estimular un crecimiento vegetativo excesivo, incrementar el riesgo de vuelco y enfermedades y retrasar la maduración. La subfertilización, en cambio, reduce el número de macollos y limita el llenado del grano.

Para los investigadores, el desafío consiste en sincronizar la disponibilidad del nitrógeno con los momentos de mayor demanda fisiológica de la planta, procurando que la mayor proporción posible del nutriente termine convertida en grano.

Aplicar la urea antes del riego

Un estudio complementario del mismo equipo analizó las curvas de absorción de nutrientes de Angirú INTA CL y comparó la aplicación completa de la urea al inicio del riego con un esquema fraccionado.

Aunque la estrategia dividida produjo una mayor acumulación de biomasa y absorción de nitrógeno, no se detectaron diferencias estadísticas significativas en el rendimiento final del grano frente a la aplicación única.

Por eso, los técnicos concluyeron que aplicar el 100% de la urea sobre suelo seco antes del inicio del riego permite satisfacer los requerimientos del ciclo.

Esta modalidad ofrece además una ventaja operativa: el productor puede distribuir el fertilizante con maquinaria terrestre propia y evitar la dependencia de aplicaciones aéreas posteriores.

El estudio sobre absorción también determinó que el cultivo genera alrededor del 74% de su biomasa antes de la floración. El fósforo, el potasio y el azufre concentran cerca del 90% de su acumulación antes de la aparición de la hoja bandera, lo que demuestra la importancia de asegurar una disponibilidad temprana y equilibrada de nutrientes.

La calidad depende más del ambiente

Las diferentes dosis de urea no produjeron modificaciones estadísticamente significativas en la calidad industrial del arroz.

Las variaciones observadas estuvieron más relacionadas con la localidad, el clima y las condiciones particulares de cada campaña. Mercedes presentó los mejores parámetros de calidad entre los ambientes evaluados.

Los datos también mostraron una dispersión importante en los rendimientos obtenidos con una misma dosis, lo que confirma que la fertilización nitrogenada debe interpretarse dentro de un manejo integral y no como una receta aislada.

La condición del suelo, la fecha de siembra, el manejo del agua, la rotación, la sanidad y la calidad de la semilla continúan siendo determinantes para expresar el potencial genético.

Una variedad de alta calidad industrial y culinaria

Angirú INTA CL fue desarrollado por el programa de mejoramiento genético de arroz del INTA Concepción del Uruguay y comenzó a estar disponible comercialmente para los productores en la campaña 2024/25.

El cultivar se destaca por sus elevados porcentajes de granos enteros, su rendimiento industrial y la obtención de granos más anchos y voluminosos que los de Gurí INTA CL.

También presenta alta amilosa y baja temperatura de gelatinización. Estas características permiten lograr, después de la cocción, un arroz seco, suelto y de textura firme, acorde con las preferencias del mercado argentino y de distintos destinos de exportación.

Desde el punto de vista agronómico, posee un porte erecto, buen macollaje y un índice de cosecha equilibrado. Para Entre Ríos, el INTA recomienda sembrarlo durante la primera quincena de octubre. El material fue el de mayor rendimiento agrícola durante cuatro campañas consecutivas de evaluación en esa provincia.

Una referencia que debe ajustarse a cada lote

La dosis de 248 a 250 kilos de urea por hectárea constituye una referencia surgida de los ambientes y campañas incluidos en los ensayos. No reemplaza el diagnóstico particular de cada establecimiento.

El contenido de materia orgánica, el cultivo antecesor, la disponibilidad inicial de nitrógeno, la expectativa de rendimiento y las condiciones climáticas pueden modificar la respuesta.

Los especialistas recomendaron integrar la fertilización con la preparación anticipada del lote, la rotación de cultivos, una fecha de siembra adecuada, semilla certificada, manejo eficiente del riego y una nutrición balanceada.

El estudio aporta así una herramienta concreta para una variedad que todavía se encuentra en expansión: alcanzar altos rendimientos sin aplicar nitrógeno por debajo de las necesidades del cultivo ni incurrir en excesos que reduzcan el margen del productor.

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