La Organización Meteorológica Mundial elevó al 90 % la probabilidad de que el fenómeno se consolide antes de fin de año con intensidad potencialmente fuerte. Para la región pampeana y el Litoral, el mayor riesgo es de inundaciones en plena ventana de siembra gruesa.
Por la Redacción de Ruralnet | Publicado: junio 2026 | Temas: Clima · Agro · OMM · ENOS

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió esta semana que hay un 90 % de probabilidades de que El Niño 2026 se instale antes de noviembre con intensidad potencialmente fuerte. Para las zonas agrícolas de Argentina —especialmente la región pampeana y el Litoral—, esto eleva el riesgo de lluvias excesivas e inundaciones justo en la ventana de siembra gruesa. El mundo, dijo el Secretario General de la ONU António Guterres, debe tratar este evento “como lo que es: una alerta climática urgente”.
Las señales en el Pacífico ya rozaban el umbral en mayo
Desde finales de abril y hasta mediados de mayo, la superficie del mar en la zona centroriental del Pacífico ecuatorial —la región de referencia para el monitoreo del fenómeno— registró temperaturas próximas a los umbrales que definen el inicio formal de un episodio de El Niño. Debajo de esa superficie, las anomalías térmicas superan en más de 6 °C los valores medios históricos: una masa de calor acumulado que alimenta el calentamiento progresivo de las aguas superficiales.
A este factor se suma el comportamiento del índice de oscilación austral (SOI), el componente atmosférico del sistema, cuyos valores actuales son plenamente congruentes con el desarrollo de condiciones típicas de El Niño. La mayoría de los modelos de pronóstico climático disponibles a nivel global coinciden: el episodio será al menos moderado, y varios apuntan a una intensidad fuerte.
La OMM reconoce cierta incertidumbre sobre el momento exacto del apogeo y su intensidad máxima, pero subraya que esa incertidumbre no modifica la urgencia de prepararse.
| Los datos científicos son rotundos e indican, con una certeza del 90 %, que El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses. El mundo debe tratar este evento como lo que es: una alerta climática urgente. — António Guterres — Secretario General de las Naciones Unidas |
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Qué significa para el agro argentino
El Niño 2026 viene fuerte: hay un 90 % de certeza y el agro argentino ya tiene que prepararse. En nuestro país, el impacto no es uniforme. Los efectos más directos se concentran en la región pampeana y el Litoral, donde el fenómeno suele potenciar las precipitaciones y elevar el riesgo de inundaciones que comprometen la producción de soja, maíz, trigo y otros cultivos de exportación. En el noroeste argentino (NOA) y las zonas más cordilleranas, la tendencia se invierte: El Niño suele reducir las precipitaciones y las descargas de caudal.

La intensidad del episodio resulta determinante para calibrar el impacto real: incluso un evento moderado incrementa significativamente las probabilidades de fenómenos extremos. Ante esta perspectiva, los sistemas de alerta temprana, los seguros agrícolas y la planificación de siembras y cosechas cobran una importancia estratégica que el sector productivo no puede ignorar.
| Qué es El Niño y cómo se comporta ● Ciclo: Se repite cada 2 a 7 años y dura entre 9 y 12 meses. ● Formación: Comienza entre marzo y junio; su apogeo ocurre entre noviembre y febrero. ● Efectos globales: Las temperaturas más pronunciadas se sienten en el segundo año del episodio. ● Cambio climático: No aumenta la frecuencia del fenómeno, pero sí puede amplificar sus efectos asociados. ● Impacto en Argentina: Lluvias abundantes en Pampa y Litoral; déficit hídrico en NOA y Cuyo. |
Las declaraciones oficiales: “más leña al fuego”
La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, subrayó que el episodio más reciente de El Niño (2023/2024) fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó directamente a las temperaturas mundiales sin precedentes de 2024. Insistió en la necesidad de un monitoreo permanente y en la centralidad de los sistemas de alerta temprana.
| Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano. — Celeste Saulo — Secretaria General de la OMM |
Guterres fue más categórico al vincular el fenómeno con la crisis climática más amplia. Sostuvo que las condiciones del episodio “echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta” y que sus consecuencias “cruzarán fronteras a una velocidad devastadora”. Para él, la única respuesta eficaz pasa por abandonar la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar la transición energética y fortalecer los sistemas de protección para los sectores más vulnerables.
El boletín de la OMM: la referencia mundial sobre el fenómeno
El documento publicado por la OMM —fruto de la colaboración con el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia— es la fuente de referencia global sobre El Niño y La Niña. Integra resultados de modelos de Centros Mundiales de Producción, opiniones de expertos de Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y datos de centros de predicción climática de todo el mundo.

Está dirigido específicamente a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima: agricultura, salud, energía y gestión del agua. La OMM aclaró también que no utiliza el término “superepisodio de El Niño” por no integrar sus clasificaciones operativas normalizadas.
Recordó además que aun en condiciones neutras del ENOS pueden producirse fenómenos meteorológicos extremos —lo que refuerza la importancia del monitoreo continuo— y que si bien el cambio climático no aumenta la frecuencia de los episodios, sí puede amplificar sus efectos asociados al inyectar más energía y humedad a la atmósfera.
Contexto: El Niño y La Niña son las dos fases opuestas del patrón climático de origen natural conocido como ENOS (El Niño/Oscilación del Sur), uno de los más influyentes del planeta. El calentamiento del Pacífico ecuatorial característico de El Niño reorganiza la circulación atmosférica global, con impactos que van desde las lluvias monzónicas en Asia hasta las cosechas en la Pampa argentina.









































