La necesidad de que la cadena agroindustrial argentina mejore su representación política, aprenda del modelo parlamentario brasileño y salga a comunicar su importancia a la sociedad fue el eje del panel “Del potencial a los resultados” del Congreso Maizar 2026. Participaron el secretario de Desregulación Alejandro Cacace, el diputado Luis Picat, el presidente de Abramilho Paulo Bertolini y el productor Germán Weiss, en una conversación moderada por Federico Zerboni, presidente de Maizar.
Un sector que apoya al revés
Germán Weiss, productor bonaerense y miembro del CREA, puso los números sobre la mesa: en Estados Unidos y Brasil el apoyo estatal al agro representa el 0,5% y el 0,4% del PBI respectivamente, mientras que en Argentina esa relación es negativa en un 0,9%. “A diferencia del RIGI o de la promoción de Tierra del Fuego, el agro tiene también un régimen especial pero que funciona al revés”, señaló.
Weiss también apuntó a los errores comunicacionales del sector: “Se dice que el campo no crea empleo porque el INDEC solo mide el trabajo rural y no la cadena. Solo el complejo maíz genera 300.000 puestos de trabajo, mientras la industria automotriz tiene menos de 100.000”. Y fue autocrítico: “Los productores jugamos mucho a la defensiva: hay que salir a mostrar y a demostrar con números lo que hacemos”.
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El modelo brasileño: 330 diputados y ninguna retención
Paulo Bertolini, presidente de Abramilho, explicó cómo Brasil construyó su poder político agroindustrial. Todo comenzó con el Frente Ruralista, un bloque parlamentario multipartidario que empezó a representar al sector. Luego llegó el Instituto Pensar Agro, un ente técnico que organiza la agenda de discusión del agro en el Parlamento con más de 50 entidades como soporte. Hoy la bancada ruralista en Brasil suma 330 diputados sobre 500 y 44 senadores sobre 88.
El resultado es concreto: “El fortalecimiento parlamentario del ruralismo brasileño le cerró el espacio en Brasil a cualquier idea de poner retenciones o restricciones a la exportación”, afirmó Bertolini. Y con amable ironía señaló que “las políticas contra el campo en Argentina han ayudado mucho al crecimiento del agro en países como Brasil, Paraguay y Estados Unidos”.
Barbechando y la docencia parlamentaria en Argentina
El diputado Luis Picat, quien llegó al Congreso desde la Sociedad Rural de Jesús María, valoró el trabajo de la Fundación Barbechando como herramienta de formación para legisladores. “Antes del conflicto de la 125 no teníamos representación política; la Mesa de Enlace nos dio esa representación, pero ahora tenemos esta herramienta que permite que cada uno de los legisladores tenga conocimiento del agro”, dijo. Zerboni destacó que Barbechando “hace docencia con los legisladores, sin buscar pelea”.
Semillas, retenciones y el chip que hay que cambiar
Cacace aprovechó el panel para anunciar que en los próximos días el Gobierno habilitará la fiscalización de semillas por privados y que en junio se integrará una mesa para discutir una nueva ley de semillas y la adhesión a UPOV 91. También señaló la pérdida de productividad que generó no respetar la propiedad intelectual: el maíz, donde sí se pagan regalías, creció al 1,1% anual, casi igual que Estados Unidos, mientras que la soja creció a la mitad de esa tasa.
“Hay 25 millones de hectáreas en el país que no se siembran porque el productor no tiene las condiciones que sí tienen los países vecinos”, cerró Weiss. El mensaje del panel fue unánime: el agro argentino tiene los números para justificar su peso político, pero todavía necesita aprender a comunicarlos, organizarse institucionalmente y saltar la tranquera para hablarle al resto de la sociedad.








































