La soja rebotó fuerte y recomiendan cubrir precios ante un mercado que puede girar de golpe

Granos de soja junto a una cosechadora al atardecer con representación visual de suba en los mercados agrícolas internacionales.

La soja volvió a ganar terreno esta semana impulsada por las negociaciones entre Estados Unidos y China, el nuevo informe WASDE del USDA y la recuperación de precios en el mercado argentino. En medio de un escenario global atravesado por alta volatilidad, analistas y operadores comenzaron a recomendar estrategias de cobertura para asegurar pisos de precio ante posibles cambios bruscos de tendencia.

El mercado arrancó la semana con señales positivas luego de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicara las primeras proyecciones para la campaña 2026/27 y, al mismo tiempo, crecieran las expectativas por un posible acuerdo comercial entre Washington y Beijing.

Uno de los datos que más atención concentra es el rendimiento proyectado para la soja estadounidense. El USDA estimó un rinde promedio de 35,64 quintales por hectárea, un nivel considerado elevado por el mercado.

Si ese escenario se concreta, la relación stock-consumo de Estados Unidos se ubicaría cerca del 7%, un nivel relativamente cómodo para el abastecimiento global. Pero el panorama cambia rápidamente si el clima no acompaña.


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Según operadores privados, si se toman los rindes promedio de los últimos cinco años en lugar de la proyección optimista del USDA, la relación stock-consumo caería por debajo del 5%, un escenario mucho más ajustado que podría darle sostén a los precios internacionales.

Por eso, el clima en el Medio Oeste estadounidense vuelve a convertirse en el principal factor a monitorear para el mercado global de soja durante los próximos meses.

A la vez, China volvió a quedar en el centro de la escena. Durante gran parte de la semana, los fondos especulativos comenzaron a reducir posiciones compradas ante la falta de anuncios concretos de compras chinas de soja estadounidense.

Sin embargo, el humor del mercado cambió tras conocerse versiones sobre un compromiso de China para adquirir hasta 17.000 millones de dólares anuales en productos agrícolas norteamericanos hasta 2028, además de sostener importaciones de unas 25 millones de toneladas de soja.

Aunque todavía resta confirmar el alcance real del acuerdo, el dato alcanzó para darle impulso a las cotizaciones internacionales.

En la Argentina, la soja también recuperó valor. Las fábricas mejoraron los precios ofrecidos a los productores luego de que la cosecha superara el 60% de avance, pero con ventas comerciales todavía demoradas.

La retención de mercadería por parte de los productores obligó a la industria aceitera a acercar valores a su capacidad de pago para asegurarse abastecimiento de grano.

Frente a este escenario, especialistas comenzaron a recomendar herramientas de cobertura para proteger márgenes ante posibles caídas abruptas.

La estrategia más mencionada es la compra de puts de soja, una herramienta que permite fijar pisos de precio por encima de los valores presupuestados y mantener abierta la posibilidad de capturar futuras subas.

El mercado sigue condicionado por múltiples factores externos: la tensión geopolítica en Medio Oriente, la guerra comercial entre potencias y los movimientos especulativos de los fondos financieros. Por eso, operadores advierten que cualquier noticia puede provocar cambios bruscos en la tendencia de los precios.

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