El INTA Patagonia Sur evaluó híbridos de maíz precoces y ultra precoces en localidades de Santa Cruz y Chubut, con el objetivo de determinar la frontera agrícola del cultivo hacia el sur del país. Los resultados mostraron rendimientos de entre 6.000 y 8.850 kilos de grano por hectárea en Santa Cruz, y de más de 12.000 kilos en El Hoyo, Chubut, abriendo una nueva perspectiva para la ganadería extensiva patagónica, históricamente limitada por la escasa oferta forrajera de los pastizales naturales.
Los ensayos se realizaron en conjunto con la empresa semillera Laboulet Semences y apuntaron a conocer el desarrollo y la adaptación del cultivo, su comportamiento en distintos ambientes y su viabilidad productiva en la región. Las características de los híbridos evaluados los hacen especialmente aptos para las condiciones patagónicas: temperaturas base inferiores a lo normal —6 grados—, secado rápido, resistencia a heladas moderadas en algunos estadios del cultivo y una ventana de cultivo corta, de entre 100 y 120 días.
“Si bien se realizaron evaluaciones en el pasado, actualmente estamos estudiando nuevos desarrollos de híbridos de distintas empresas semilleras que, por sus ciclos productivos más cortos, son prometedores especialmente en nuestras zonas frías, donde el riesgo por heladas condiciona el crecimiento del cultivo”, explicó Santiago Toledo, especialista del INTA Santa Cruz.
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En Perito Moreno, bajo condiciones de manejo intensivo con riego complementario, los ensayos demostraron la factibilidad agronómica del cultivo de maíces precoces y ultra precoces. Los rindes obtenidos oscilaron entre 7.000 kilos de grano por hectárea, de 80 a 120 toneladas de material vegetal verde y de 15 a 26 toneladas de materia seca por hectárea en planta entera, cifras que abren la puerta al silaje y al suministro de forraje energético en otoño e invierno, período crítico para la ganadería ovina y bovina de la región.
En la cordillera del Chubut, el equipo del INTA Esquel evaluó seis híbridos hiperprecoces en el Campo Experimental Trevelin. La mayor producción de planta entera la logró Tirnavia con 22.120 kilos por hectárea, un 88% más de rendimiento de materia seca que el híbrido Zeta 125. En cuanto al grano, los valores se ubicaron entre los 6.000 y los 8.850 kilos por hectárea, sin diferencias estadísticas significativas entre materiales. En la localidad de El Hoyo, los rendimientos fueron especialmente destacados: los híbridos LS Joalia y Zeta 125 superaron los 12.000 kilos por hectárea, aunque Guillermo Lexow, del INTA Esquel, aclaró que se trata de una sola temporada y recomendó repetir los ensayos para confirmar los resultados.
Para Toledo, el maíz aparece como un cultivo estratégico para la Patagonia “por su aporte potencial de energía, fibra y en menor medida proteína, ya sea mediante la producción de granos o planta entera para silaje, pensando en reducir costos de nutrición animal, cubrir un bache de oferta forrajera en otoño e invierno y contribuir al desarrollo productivo regional”.
“Esta experiencia constituye un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas o agrícola-ganaderos en la Patagonia, demostrando que el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios”, concluyó Toledo. El paso siguiente será continuar evaluando materiales genéticos, fechas de siembra y estrategias de manejo para optimizar la estabilidad y productividad del cultivo en ambientes australes, con el objetivo de ampliar las opciones forrajeras disponibles para la ganadería patagónica.







































