El fenómeno climático El Niño está alcanzando niveles históricos y se acerca a la categoría de “súper El Niño”, según los pronósticos de especialistas en agroclimatología. Los modelos disponibles anticipan lluvias por encima de lo normal durante los próximos meses en la Argentina, con un horizonte de influencia que podría extenderse hasta el comienzo del otoño de 2027, en un escenario que combina beneficios para la recarga de los suelos con riesgo de excesos hídricos e inundaciones en zonas productivas de la Cuenca del Plata.
El agroclimatólogo Eduardo Sierra, autor del informe climático estacional de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, explicó que la transición hacia una fase plenamente desarrollada del fenómeno será gradual. Sus efectos comenzarían a sentirse con más fuerza durante la primavera de 2026, se profundizarían en el verano y continuarían durante el otoño de 2027, etapa en la que —según el especialista— el fenómeno podría alcanzar su máxima expresión acumulada antes de iniciar su disipación.
El comportamiento de las lluvias no será uniforme en todo el país. Las zonas de mayor influencia se concentran en el centro-este de la Argentina, particularmente en la Cuenca del Plata, entre los ríos Paraná y Uruguay, donde el impacto sobre las precipitaciones resulta más directo. También se prevén efectos sobre Cuyo y los Andes norpatagónicos durante el invierno y la primavera. Durante el período de mayor intensidad del fenómeno se esperan lluvias sostenidas sobre el sur de Brasil, el litoral fluvial, el norte de la Mesopotamia, el norte de la región pampeana y Uruguay.
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Para el sector agrícola, el escenario presenta un doble filo. Después de los períodos de déficit hídrico registrados en campañas anteriores, la recarga de los perfiles de suelo puede beneficiar a los cultivos estivales como maíz, soja y girasol, al mejorar la disponibilidad de agua durante la campaña. Sin embargo, si las precipitaciones se concentran en momentos clave como la cosecha, el exceso de lluvia puede dificultar el ingreso de maquinaria a los lotes, retrasar las labores y afectar tanto la calidad de los granos como la logística de transporte.
Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) ya habían advertido sobre la evolución de los pronósticos climáticos internacionales que anticipaban la configuración de un evento de gran magnitud para el período 2026-2027. La entidad señaló que, de confirmarse esa tendencia, el fenómeno podría ubicarse entre los más intensos jamás registrados, con impacto directo sobre los sistemas productivos, las economías regionales y la infraestructura rural del país.
La magnitud final del fenómeno todavía tiene margen de incertidumbre. Un evento se clasifica como “Niño” cuando la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical supera en 0,5 grados el promedio histórico, mientras que la categoría de “súper Niño” recién se alcanza a partir de los 2 grados de anomalía. Organismos internacionales no descartan que 2026 llegue a la categoría de “Niño fuerte” —1,5 grados por encima del promedio—, un nivel de intensidad que en el pasado solo se registró en los eventos de 1982-83 y 1997-98.








































