Ajustar la cantidad de plantas a la productividad de cada ambiente puede generar hasta US$85 adicionales por hectárea en los sectores de mayor potencial, según resultados acumulados por Nidera Semillas desde 2020. La compañía presentará estos datos junto con avances en genética y herramientas digitales durante el Congreso Internacional de Maíz, que se realizará este 30 de septiembre y 1° de octubre en el Centro de Convenciones de Córdoba.
La estrategia combina tres componentes: genética adaptada a diferentes fechas de siembra, manejo específico por ambiente y decisiones apoyadas en datos. Para Nidera, esa integración es necesaria para reducir la distancia entre el rendimiento potencial de los híbridos y lo que finalmente obtiene el productor.
Densidad variable: hasta US$85 adicionales por hectárea
Los datos recopilados por la compañía desde 2020 muestran que la siembra con densidad variable produjo, en promedio, un rendimiento 4,5% superior al manejo con una población uniforme en todo el lote.
Considerando el costo adicional de semilla, el resultado económico promedio fue de aproximadamente US$52 por hectárea.
La diferencia aumenta en ambientes de alta productividad.
En esos sectores, Nidera informó una respuesta superior a 8,6 quintales por hectárea, equivalente a un beneficio económico estimado de US$85 por hectárea.
En ambientes de menor potencial, la diferencia fue más acotada: alrededor de 2 quintales por hectárea y US$11 adicionales.
Los resultados corresponden a evaluaciones de la propia compañía y pueden variar según ambiente, clima, precio del maíz, costo de semilla y condiciones de manejo.
No sembrar igual donde el lote produce distinto
La lógica detrás del manejo variable es evitar una misma población de plantas en sectores con capacidades productivas diferentes.
En ambientes con mayor disponibilidad de agua, nutrientes y profundidad de suelo, una mayor densidad puede aprovechar mejor los recursos.
En sectores restrictivos, en cambio, mantener una población excesiva puede aumentar la competencia entre plantas sin traducirse necesariamente en más grano.
Nidera utiliza herramientas digitales para caracterizar ambientes y recomendar híbrido, fecha de siembra, densidad y fertilización nitrogenada de acuerdo con las características de cada lote. La compañía describe actualmente estos servicios como parte de un esquema de planificación, ambientación y monitoreo durante todo el ciclo.
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La genética aporta entre 80 y 100 kilos por hectárea por año
El otro componente de la estrategia es el mejoramiento genético.
Según Leandro Ulrich, gerente de Desarrollo de Nidera Semillas, la ganancia genética actual del maíz se ubica entre 80 y 100 kilos por hectárea por año.
En el caso de los materiales desarrollados por la compañía durante la última década, Nidera calcula un avance cercano al 1% anual, tanto en fechas tempranas como tardías y en diferentes regiones productivas.
Ese progreso coincide con una transformación importante del cultivo argentino.
En los últimos 25 años, la superficie de maíz se triplicó, mientras que el rendimiento promedio nacional aumentó alrededor de 35% y los máximos productivos avanzaron cerca de 43%, según los datos presentados por la empresa.
Pero el cambio no ocurrió solamente en cantidad de hectáreas.
También se modificó profundamente dónde y cuándo se siembra maíz.
El maíz tardío cambió el trabajo de los semilleros
A comienzos de este siglo, la mayor parte del cultivo se concentraba en fechas tempranas y en las regiones tradicionales de mayor productividad.
Actualmente, el maíz se extiende desde el sur bonaerense hasta el norte de Salta, y las siembras tempranas y tardías tienen una participación mucho más equilibrada.
Ese cambio obligó también a modificar los programas de mejoramiento.
Nidera destinó alrededor del 60% de su red de ensayos a fechas tardías y sumó a sus centros experimentales de Santa Isabel y Camet una nueva base en Villa del Totoral, Córdoba.
El desafío no consiste únicamente en mantener potencial de rendimiento.
En fechas tardías adquieren especial importancia la fortaleza de caña, el comportamiento sanitario y la capacidad del híbrido para atravesar el llenado de granos bajo condiciones ambientales diferentes a las de una implantación temprana.
Siete años para que un híbrido llegue al lote
El desarrollo de un nuevo híbrido requiere, según la compañía, al menos siete años de investigación y selección.
El proceso comienza con miles de combinaciones genéticas y se va reduciendo campaña tras campaña hasta identificar los materiales con mejores resultados.
Uno de los lanzamientos más recientes es el NS 7927 VIPTERA 3, que Nidera posiciona tanto para fechas tempranas como tardías y para distintas regiones maiceras.
La compañía destaca además su comportamiento frente al complejo del achaparramiento, una característica que adquiere relevancia ante la necesidad de combinar potencial de rendimiento y estabilidad sanitaria.
El manejo empieza antes de que entre la sembradora
Para Sheila Casanave, extensionista de Nidera Semillas en el Litoral, buena parte del resultado productivo comienza a definirse antes de la implantación.
La caracterización del ambiente permite combinar información de suelo, clima y potencial productivo para decidir qué híbrido utilizar y con qué densidad.
Después de la siembra, el monitoreo permite comprobar cómo respondió el cultivo y ajustar las decisiones para futuras campañas.
La agricultura de precisión busca justamente convertir esa variabilidad interna del lote en información utilizable, en lugar de manejar todas las hectáreas como si fueran iguales.
La plataforma de servicios de Nidera señala que sus recomendaciones contemplan fecha de siembra, densidad fija o variable, fertilización nitrogenada, fenología y características ambientales.
Nidera prepara un nuevo programa de capacitación
Durante el Congreso Internacional de Maíz, la empresa también anticipará GEN Nidera, una propuesta de formación técnica destinada a productores de distintas generaciones.
El programa comenzará con maíz y combinará capacitación con especialistas, actividades a campo e intercambio entre productores y asesores.
La propuesta busca vincular la información generada en ensayos con decisiones prácticas dentro del establecimiento.
El Congreso se desarrollará este 30 de septiembre y 1° de octubre en Córdoba, con paneles sobre manejo por ambientes, densidad, sanidad, inteligencia artificial, clima y brechas de rendimiento, entre otros temas técnicos de la campaña 2026/27.
En un cultivo donde los techos de rendimiento continúan aumentando, la discusión empieza a desplazarse desde cuánto potencial ofrece un híbrido hacia cuánto de ese potencial logra realmente capturarse dentro de cada ambiente del lote.






































