Argentina y Japón acordaron este miércoles 30 de septiembre los requisitos sanitarios para el ingreso de carne bovina y lengua provenientes de las zonas argentinas libres de fiebre aftosa con vacunación, con lo que quedó completado el proceso sanitario iniciado hace casi 20 años. La decisión amplía el acceso que desde 2018 estaba limitado principalmente a la Patagonia. Sin embargo, los embarques desde la nueva región incorporada no comenzarán de inmediato: Japón deberá realizar una auditoría y habilitar los establecimientos exportadores.
El acuerdo tiene especial importancia para la ganadería argentina porque incorpora al mercado japonés las principales regiones productivas del país, donde se concentra la mayor parte del rodeo bovino nacional.
Japón importa alrededor de 500.000 toneladas de carne bovina fresca y congelada por año, por un valor cercano a US$3.100 millones, y presenta elevados requisitos sanitarios y de calidad.
El paso que faltaba después del avance de febrero
La apertura tuvo durante 2026 dos momentos claramente diferenciados.
El primero ocurrió en febrero, cuando el Consejo de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón aprobó el análisis de riesgo presentado durante las negociaciones.
Ese estudio concluyó que el riesgo de ingreso de fiebre aftosa mediante carne bovina deshuesada proveniente de la zona argentina con vacunación sería extremadamente bajo siempre que se aplicaran las medidas sanitarias correspondientes.
La novedad de este 30 de septiembre es que ambos países terminaron de acordar las condiciones de higiene animal exigidas por Japón, cerrando la etapa sanitaria de la negociación.
Carne bovina y lengua desde la zona con vacunación
El acuerdo comprende carne bovina y lengua provenientes de la zona reconocida como libre de fiebre aftosa con vacunación.
Según la información difundida por las autoridades japonesas, el acceso desde esa región estará sujeto a determinadas condiciones vinculadas con la prevención de la fiebre aftosa.
Entre ellas, la carne deberá cumplir procedimientos de maduración y deshuesado, medidas destinadas a reducir el riesgo sanitario.
La zona incorporada comprende La Pampa, Buenos Aires —excepto el partido de Patagones—, Mendoza, San Luis, San Juan, La Rioja, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Jujuy, Salta y Formosa.
Son precisamente esas provincias las que concentran buena parte de la producción bovina, la industria frigorífica y el potencial exportador argentino.
Desde 2018, el acceso estaba concentrado en la Patagonia
Japón ya compraba carne argentina desde 2018, pero el ingreso estaba restringido a la región reconocida como libre de fiebre aftosa sin vacunación.
Esa zona comprende principalmente Santa Cruz, Chubut, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y el partido bonaerense de Patagones, según los registros sanitarios japoneses vigentes antes de esta ampliación.
La limitación geográfica reducía considerablemente la capacidad argentina para abastecer el mercado.
Con la incorporación de las zonas donde se aplica vacunación contra la aftosa, la autorización pasa a cubrir las principales regiones ganaderas del país.
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Una negociación planteada por primera vez en 2006
La ampliación del acceso fue planteada por Argentina por primera vez en 2006.
Desde entonces se sucedieron intercambios de información sanitaria, misiones técnicas y reuniones bilaterales.
En 2019, por ejemplo, una delegación del Ministerio de Agricultura japonés visitó Argentina para evaluar formalmente el reconocimiento de la zona libre de aftosa con vacunación y analizar la posibilidad de extender las exportaciones.
El proceso recibió un nuevo impulso durante 2024 y desembocó primero en la aprobación del análisis de riesgo de febrero de 2026 y ahora en el acuerdo definitivo sobre las condiciones sanitarias.
Japón importa más de US$3.000 millones por año
La importancia del mercado japonés no reside solamente en su volumen.
Japón es uno de los grandes compradores internacionales de carne bovina y mantiene una fuerte demanda de productos de alto valor y elevados estándares de calidad.
Sus importaciones se ubican alrededor de las 500.000 toneladas anuales, con compras cercanas a US$3.100 millones.
Para Argentina, la posibilidad de ingresar desde las principales zonas productoras amplía la cantidad de hacienda y frigoríficos potencialmente vinculados con ese destino.
Esto no significa, sin embargo, que Argentina vaya a capturar automáticamente una porción determinada de ese mercado: los volúmenes dependerán de la habilitación de plantas, condiciones comerciales, aranceles, disponibilidad de producto y demanda de los compradores japoneses.
Los embarques todavía no comienzan
Este es uno de los puntos centrales para interpretar correctamente el anuncio.
El acuerdo sanitario no significa que los frigoríficos de la nueva zona puedan comenzar a exportar inmediatamente.
El Ministerio de Agricultura de Japón informó que deberá realizar inspecciones in situ para verificar el sistema argentino y posteriormente designar los establecimientos que cumplen con las condiciones exigidas.
Las autoridades japonesas tienen previsto realizar esa auditoría próximamente.
Una vez finalizado ese proceso y habilitadas las plantas interesadas, podrán iniciarse los embarques desde las regiones libres de aftosa con vacunación.
Una agenda técnica en Tokio
El anuncio coincidió con una visita de autoridades argentinas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del Senasa a Tokio.
La agenda incluyó reuniones con funcionarios del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) y con las autoridades sanitarias responsables de la negociación.
También hubo encuentros con potenciales importadores y una actividad de promoción de carne argentina organizada por la Embajada argentina y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
El objetivo comercial será ahora convertir la habilitación sanitaria en negocios concretos una vez que los frigoríficos superen las inspecciones correspondientes.
Qué cambia respecto de marzo
La diferencia es importante.
En febrero, Japón había aprobado el análisis de riesgo sanitario, considerado el paso técnico más complejo del procedimiento. Ruralnet publicó entonces que ese avance dejaba encaminado el ingreso desde las regiones con vacunación.
Ahora ambos países cerraron las condiciones sanitarias específicas para operar, que era uno de los tramos que todavía quedaban pendientes.
Por eso, esta nueva instancia no debe presentarse como una repetición del anuncio de marzo.
La secuencia es:
febrero: Japón aprueba el análisis de riesgo;
30 de septiembre: se acuerdan los requisitos sanitarios definitivos;
próximo paso: auditoría y habilitación de frigoríficos;
después: comienzan los embarques desde las nuevas zonas autorizadas.
Un nuevo destino para las principales regiones ganaderas
Cuando finalicen las auditorías, la industria argentina podrá sumar a Japón como destino para carne producida en las principales provincias ganaderas.
El acceso se suma a un año de fuerte actividad exportadora. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones argentinas de carne bovina deshuesada congelada alcanzaron US$1.889 millones, mientras los envíos de carne fresca o refrigerada sumaron US$1.051 millones, según datos oficiales procesados sobre estadísticas del INDEC.
El acuerdo con Japón amplía ahora el universo de mercados disponibles, aunque el impacto efectivo dependerá de cuántos establecimientos resulten habilitados y de las condiciones comerciales que puedan alcanzar exportadores e importadores.
Después de casi dos décadas de negociaciones, el capítulo sanitario está prácticamente completado y el próximo desafío será superar las auditorías para transformar la apertura en embarques efectivos.








































