Ensayos realizados en distintas regiones productivas confirmaron el potencial de los híbridos de Zeta Semillas. La compañía destacó avances en rendimiento, sanidad y materia grasa, tres factores clave para acompañar el crecimiento del girasol argentino.
El girasol atraviesa uno de sus mejores momentos en la agricultura argentina y la genética aparece como uno de los motores principales de esa expansión. En ese contexto, Zeta Semillas presentó los resultados de una amplia red de ensayos que ratificó el desempeño de sus híbridos en diferentes ambientes productivos, fortaleciendo su estrategia para posicionarse entre los principales referentes del mercado.
La compañía destacó especialmente el comportamiento del híbrido ZT 74L74 CL, que logró rendimientos superiores al promedio en distintas regiones del país, mientras que nuevos materiales de ciclo completo también mostraron resultados destacados en redes de evaluación de referencia.
Un híbrido que mostró estabilidad en todo el país
Según explicó Santiago Zapiola (h), gerente comercial de Zeta Semillas, los resultados obtenidos durante la campaña no representan una sorpresa sino la confirmación del trabajo realizado durante años en mejoramiento genético.
El híbrido ZT 74L74 CL fue uno de los materiales más sobresalientes en las evaluaciones realizadas en Pergamino, Reconquista, Bolívar y Balcarce, además de liderar ensayos privados en Santa Fe. La principal conclusión fue su capacidad para adaptarse a diferentes condiciones ambientales, manteniendo estabilidad y rendimiento tanto en zonas favorables como en ambientes más restrictivos.
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Nuevos materiales que empiezan a ganar terreno
La empresa también destacó el desempeño de los híbridos ZT 7699 CL y ZT 7500 CL, que tuvieron un fuerte debut en la red Ojos del Salado, una de las más reconocidas del oeste bonaerense y La Pampa.
El ZT 7699 CL alcanzó el primer puesto en Trebolares con 5.463 kilos bonificados por hectárea y se ubicó entre los mejores materiales en Trenque Lauquen y América. En la clasificación general de una red integrada por 19 híbridos comerciales terminó en el cuarto lugar, mientras que el ZT 7500 CL finalizó octavo.
Los resultados fueron respaldados por evaluaciones realizadas en General Pico y por ensayos desarrollados junto a instituciones y referentes técnicos del sudeste bonaerense, además de distintas redes de INTA y ensayos privados en Santa Fe.
Sanidad, rendimiento y materia grasa: los tres pilares
Para Zapiola, la genética moderna debe ofrecer mucho más que altos rindes. El objetivo es combinar productividad, estabilidad sanitaria y calidad industrial en un mismo material.
En ese sentido, la materia grasa se transformó en una variable decisiva. Los híbridos evaluados mostraron niveles que oscilaron entre el 50% y el 54%, valores especialmente valorados por la industria aceitera.
No obstante, la empresa considera que el principal desafío continúa siendo la sanidad. Por eso, trabaja con herramientas de mejoramiento asistidas por marcadores moleculares para incorporar genes de resistencia que permitan anticiparse a los principales problemas sanitarios del cultivo.
Un cultivo que sigue creciendo
El contexto también acompaña. Durante la campaña 2025/26, la superficie sembrada con girasol alcanzó 2,8 millones de hectáreas y volvió a posicionarse como una alternativa estratégica para amplias regiones agrícolas del país.
Desde la compañía consideran que este crecimiento responde a fundamentos estructurales y no a una situación coyuntural. En ese marco, destacan que la genética desarrollada localmente puede desempeñar un papel importante para alcanzar el objetivo sectorial de volver a las cuatro millones de hectáreas sembradas.
El avance de los segmentos especiales
Además del mercado tradicional, Zeta Semillas busca crecer en nichos de mayor valor agregado. Actualmente participa en los segmentos linoleico, alto oleico, confitero y estriado, una característica que la diferencia dentro del sector.
La empresa considera que la demanda de aceites más saludables, trazables y con mejores características industriales impulsará especialmente el crecimiento de los materiales alto oleico en los próximos años.
Con una apuesta sostenida al mejoramiento genético, la compañía busca posicionarse como un actor relevante en una nueva etapa de expansión del girasol argentino, donde la productividad, la sanidad y la diferenciación serán cada vez más determinantes.









































