Menor rentabilidad y más importaciones: el desafío de las fábricas de maquinaria

Tractor, pulverizadora y cosechadora trabajando en un campo agrícola con rastrojo.
Los fabricantes argentinos de maquinaria agrícola advirtieron en la Exposición Rural de Palermo que la menor rentabilidad, los costos de producción y la competencia de equipos importados están condicionando las ventas y las inversiones. Aunque las máquinas ganaderas muestran una demanda más firme, el sector busca mantener los cerca de 40.000 puestos de trabajo directos alcanzados en los últimos años.

La maquinaria agrícola enfrenta un mercado con menor rentabilidad

La industria argentina de maquinaria agrícola llegó a la Exposición Rural 2026 con novedades tecnológicas y equipos orientados a la producción ganadera, pero también con preocupación por la pérdida de competitividad y el impacto que la menor actividad podría generar sobre las inversiones y el empleo.

En el Pabellón Azul de la muestra de Palermo, las principales fábricas nacionales exhiben sus desarrollos en un contexto marcado por comportamientos diferentes dentro del mercado.

Mientras los equipos vinculados con la ganadería mantienen una demanda más sólida, las ventas de tractores, cosechadoras y pulverizadoras perdieron impulso después del movimiento comercial registrado durante Expoagro.

Durante el primer semestre de 2026 se patentaron 3.303 unidades entre esas tres categorías, un 1,9% menos que en el mismo período de 2025. Junio, además, mostró una desaceleración respecto de mayo, una vez finalizado el efecto de las operaciones concretadas durante las exposiciones de comienzos de año.

La situación contrasta con una campaña agrícola que, según las estimaciones oficiales, podría alcanzar una producción récord de 163 millones de toneladas de granos.

La maquinaria ganadera muestra una mayor demanda

Hernán Zubeldía, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), señaló que las máquinas destinadas a las actividades ganaderas son actualmente las que presentan el comportamiento más firme.

El segmento comenzó a recuperarse durante el último año y medio, impulsado por una mejora en las perspectivas del negocio ganadero y por la necesidad de incorporar equipos para la producción de forraje, confección de reservas y manejo de los establecimientos.

Esta situación beneficia especialmente a las empresas que fabrican segadoras, rotoenfardadoras, mixers, acoplados, equipos forrajeros y otras soluciones utilizadas en sistemas bovinos.

Sin embargo, ese mejor desempeño no alcanza para compensar completamente la menor actividad observada en otros rubros de la industria.


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El financiamiento impulsó las operaciones, pero perdió continuidad

Los fabricantes habían comenzado 2026 con expectativas superiores a las del año anterior. Las líneas de crédito ofrecidas durante Expoagro, con tasas consideradas competitivas, permitieron acelerar decisiones de compra y generaron una mejora temporal en las ventas.

El problema, según Cafma, fue que esas condiciones no se mantuvieron durante los meses siguientes.

La maquinaria agrícola no se adquiere únicamente durante las exposiciones. Algunos equipos se demandan al comienzo de la campaña, mientras que otros se incorporan varios meses después, cuando se aproximan las ventanas de siembra, pulverización, confección de forraje o cosecha.

Por ese motivo, el sector reclama instrumentos financieros disponibles durante todo el año y no solamente en fechas vinculadas con las grandes muestras agropecuarias.

La pérdida de rentabilidad de los productores también demora las decisiones. Antes de renovar maquinaria, los establecimientos deben cubrir alquileres, insumos, labores, salarios y gastos financieros, por lo que la inversión en equipos suele quedar relegada.

Las fábricas revisan sus inversiones en desarrollo e ingeniería

La reducción de los márgenes no afecta exclusivamente a los productores. Las empresas de maquinaria también deben afrontar salarios, proveedores, insumos, energía, impuestos y costos financieros antes de destinar recursos a nuevos proyectos.

Zubeldía advirtió que la caída de la rentabilidad está condicionando las inversiones en desarrollo, ingeniería e innovación.

La consecuencia podría no observarse inmediatamente en las plantas industriales, pero sí afectar la capacidad del sector para presentar nuevos productos y sostener su actualización tecnológica durante los próximos años.

Las ventas, además, se encuentran aproximadamente un 30% por debajo de las expectativas que las empresas habían proyectado para 2026.

Este escenario obliga a revisar planes de producción y presupuestos, aun cuando las fábricas buscan evitar recortes que puedan comprometer su capacidad operativa futura.

Costos hasta 40% superiores a los de Brasil

La competitividad frente a los equipos importados constituye otra de las principales preocupaciones de la industria.

De acuerdo con Cafma, las empresas argentinas fabrican maquinaria con costos entre un 30% y un 40% superiores a los registrados en Brasil, uno de los principales productores regionales de equipos agrícolas.

A pesar de esa diferencia, las fábricas nacionales intentan mantener precios competitivos para conservar su participación en el mercado.

El sector sostiene que la brecha no surge únicamente de la eficiencia de las plantas, sino también de la estructura impositiva, los costos financieros, la logística y la acumulación de tributos durante las diferentes etapas de producción.

Entre los puntos cuestionados se encuentran la incidencia de Ingresos Brutos a lo largo de la cadena de valor y el impuesto a los débitos y créditos bancarios, que también se aplica sobre movimientos vinculados con el pago de salarios.

Según Zubeldía, algunas empresas llegan a registrar un costo tributario superior al valor de la chapa utilizada para fabricar sus equipos.

Mayor competencia de maquinaria importada

La industria nacional también observa un crecimiento de la competencia extranjera.

Los fabricantes argentinos convivieron históricamente con marcas internacionales, pero ahora advierten sobre la llegada de productos elaborados en países que sostienen políticas industriales, infraestructura logística y mecanismos de apoyo a las exportaciones.

Dentro de este escenario, Cafma identifica a China como un competidor particularmente complejo por los incentivos directos e indirectos que recibe su estructura productiva.

La preocupación no se limita al precio de ingreso de los equipos. Los empresarios también plantean la necesidad de analizar las condiciones de financiamiento, los estándares técnicos, la disponibilidad de repuestos y la capacidad de brindar servicios posventa en todo el país.

Las fábricas locales destacan como ventajas su cercanía con los productores, el conocimiento de las condiciones agrícolas argentinas y la presencia de talleres y concesionarios en las principales regiones productivas.

El empleo se convirtió en la principal prioridad

Frente a la menor actividad, algunas empresas comenzaron a reorganizar sus estructuras y ajustar sus programas de producción. Sin embargo, los fabricantes aseguran que la prioridad es preservar el personal capacitado.

La industria pasó de aproximadamente 27.000 a cerca de 40.000 empleos directos durante los últimos cuatro o cinco años, lo que representa la incorporación de alrededor de 13.000 trabajadores.

Para las empresas, conservar esos puestos resulta fundamental porque la formación de operarios, técnicos, soldadores, ingenieros y especialistas en electrónica requiere años de capacitación y experiencia.

La pérdida de personal calificado podría dificultar una futura recuperación, debido a que las plantas necesitarían volver a formar trabajadores cuando aumente la demanda.

Además del impacto social en las localidades del interior, una reducción del empleo implicaría desprenderse de conocimientos y capacidades productivas acumuladas por las compañías.

Qué espera la industria para el segundo semestre

Las perspectivas para lo que resta de 2026 son moderadas. Cafma no proyecta una recuperación intensa, aunque considera posible que el segundo semestre muestre un desempeño superior al registrado durante la misma etapa de 2025.

Aun así, la comparación se realizaría contra un período de baja actividad, por lo que el año podría finalizar con niveles similares a los del ciclo anterior.

La menor incertidumbre política y financiera podría aportar algo de previsibilidad. Los fabricantes consideran que los períodos preelectorales suelen provocar una suba de las tasas de interés y una postergación de las inversiones.

En ese contexto, la disponibilidad de crédito competitivo, la evolución de la rentabilidad agropecuaria y las condiciones de competencia frente a los equipos importados serán determinantes para el desempeño del mercado.

La ganadería aporta respaldo, pero no resuelve el problema estructural

La demanda de maquinaria ganadera ofrece una señal favorable dentro de una industria que enfrenta márgenes reducidos, costos elevados y una creciente competencia externa.

Sin embargo, los fabricantes advierten que la recuperación de un solo segmento no será suficiente para sostener las inversiones, el desarrollo tecnológico y el empleo si no mejora la competitividad general del sector.

La Exposición Rural vuelve así a mostrar el potencial de la industria argentina, pero también deja expuestos los desafíos que enfrentan las fábricas para convertir una cosecha récord en mayor inversión, producción y empleo.

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