La posibilidad de que Argentina alcance un récord histórico de 45 millones de toneladas exportadas de maíz depende no solo de la producción, sino también del cumplimiento de las exigencias sanitarias y fitosanitarias de los mercados internacionales. Así se destacó durante un panel del Congreso Maizar 2026, donde representantes del sector público y privado alertaron sobre los riesgos de perder destinos estratégicos si no se reducen residuos de fitosanitarios y se fortalecen los controles desde el campo.
La competitividad internacional se construye mucho antes del embarque
Durante el panel “El desafío de la inserción internacional en un contexto incierto y volátil”, especialistas coincidieron en que la inserción internacional del maíz y el sorgo comienza en el lote y requiere una articulación permanente entre productores, exportadores y organismos públicos.
Alberto Morelli, coordinador del Foro Institucional Argentino de GPS, sostuvo que la competitividad global exige una estrategia conjunta en la que participen el Estado, las empresas y toda la cadena productiva.
Según explicó, mantener abiertos los mercados internacionales depende de cumplir las normativas y requisitos que imponen los países compradores, independientemente de que el sector comparta o no esos criterios regulatorios.
El desafío de exportar más en un escenario global cada vez más exigente
Santiago Bonifacio, director de Cooperación y Articulación Internacional de la Secretaría de Agricultura, detalló que Argentina busca consolidarse como proveedor confiable de alimentos mediante una estrategia enfocada en ampliar exportaciones y diferenciar productos por calidad y atributos de valor.
Durante 2025, la cartera agropecuaria participó en negociaciones comerciales, auditorías sanitarias y misiones internacionales orientadas a abrir y consolidar mercados. Además, continúa trabajando en la implementación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea y en negociaciones con otros destinos estratégicos como Singapur, China e India.
El funcionario destacó que la creciente presión regulatoria internacional obliga a profundizar las buenas prácticas agrícolas y los sistemas de control para preservar la competitividad exportadora argentina.
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Maíz: los residuos de fitosanitarios siguen cerrando puertas
Uno de los principales focos de preocupación está relacionado con los residuos de productos fitosanitarios detectados en embarques de maíz.
María Marta Rebizo, gerente de Asuntos Económicos y Comerciales de CIARA-CEC, recordó que Argentina permanece prácticamente excluida del mercado europeo de maíz desde hace casi dos décadas debido a restricciones vinculadas al diclorvos (DDVP).
La especialista señaló que la Unión Europea ofrece actualmente una cuota de importación de maíz de 2,7 millones de toneladas, a la que se suma otro millón de toneladas acordado recientemente en el marco del tratado UE-Mercosur. Sin embargo, Argentina enfrenta dificultades para acceder a ese mercado debido al incumplimiento de ciertos límites máximos de residuos exigidos por Europa.
Entre los principios activos observados aparecen el DDVP, el clorpirifos y otros productos que, aunque permitidos en Argentina o prohibidos recientemente, siguen registrándose en controles sanitarios.
Malatión: una amenaza para el 90% de las exportaciones de maíz
Otro punto crítico es el malatión, cuyo uso en postcosecha fue restringido por SENASA a comienzos de 2025.
Rebizo advirtió que varios mercados clave para Argentina, entre ellos Vietnam, Malasia, Arabia Saudita, Perú, Colombia y Costa Rica, exigen niveles extremadamente bajos de residuos de este producto.
La preocupación también fue compartida por Federico Thompson, director de Trading de Maíz de Bunge, quien afirmó que cerca del 90% de las exportaciones argentinas de maíz tienen como destino países que solo aceptan concentraciones mínimas de malatión.
“Es algo imperioso de resolver”, remarcó el ejecutivo.
Sorgo: China observa el 76% de los certificados argentinos
La situación del sorgo también genera inquietud.
China absorbe aproximadamente el 95% de las exportaciones argentinas de este cereal, pero durante el último año realizó múltiples observaciones fitosanitarias vinculadas a malezas y plagas cuarentenarias presentes en los embarques argentinos.
Según datos presentados durante el Congreso Maizar, el 76% de los certificados fitosanitarios de sorgo enviados por exportadores argentinos fueron observados por las autoridades chinas. Entre las principales detecciones aparecieron sorgo de Alepo, Amaranthus, Xanthium, Almum y Cenchrus.
Los especialistas insistieron en que el control debe comenzar durante la preparación de barbechos y el manejo temprano de malezas, evitando llegar a la cosecha con problemas ya instalados.
Una oportunidad histórica para el maíz argentino
A pesar de los desafíos, el escenario productivo aparece como uno de los más prometedores de los últimos años.
Thompson destacó que Argentina atraviesa una excelente campaña maicera, con exportaciones récord durante marzo y abril y una cosecha que podría alcanzar 64 millones de toneladas.
Si se logra sostener el acceso a los mercados y cumplir las exigencias sanitarias, el país podría superar el récord exportador de la campaña 2021/22 y alcanzar por primera vez las 45 millones de toneladas exportadas.
El mensaje que dejó el Congreso Maizar fue contundente: abrir mercados es complejo, pero perderlos puede ser mucho más costoso. Para el maíz y el sorgo argentinos, la competitividad internacional ya no depende únicamente de producir más, sino de garantizar desde el lote el cumplimiento de las reglas que exigen los compradores del mundo.










































