Maizar 2026: Argentina debe dejar de verse como “granero del mundo” y posicionarse como potencia bioeconómica con identidad territorial

Panel de debate sobre agro y política durante el Congreso Maizar 2026, con representantes del sector productivo y legisladores analizando la agenda agroindustrial argentina.
El agregado de valor, el desarrollo territorial y el reposicionamiento internacional de Argentina en la agenda global de la bioeconomía fueron los ejes del panel “Una ciudad, una provincia y un país” del Congreso Maizar 2026. El exdirector del IICA Manuel Otero, el consultor Fabio Quetglas, el economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba Gonzalo Agusto y el intendente de Venado Tuerto Leonel Chiarella debatieron cómo transformar modelos productivos arcaicos en sistemas bioeconómicos con identidad geográfica, partiendo de casos concretos como Córdoba y Venado Tuerto.

De “granero del mundo” a potencia bioeconómica con diferenciación territorial

Manuel Otero, quien regresó a Argentina tras casi 40 años en el exterior, fue directo: “Nos han puesto ciertos apodos: ‘Argentina, exportador de commodities, granero del mundo’. Tenemos que plantear cómo queremos ser vistos”. Su propuesta es posicionar al país en los foros internacionales como la plataforma de la bioeconomía, donde el conocimiento agronómico más avanzado del mundo se prueba a escala real. “La Argentina es una potencia agroalimentaria con diferenciación territorial; con todos los climas, tiene una heterogeneidad productiva con identidad geográfica. Tenemos que ejercer esa diplomacia técnica con mucha más fuerza”, afirmó.


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El territorio como proceso, no como mapa

Fabio Quetglas advirtió sobre la vigencia de categorías del siglo XX como la oposición campo-ciudad y planteó que el territorio no es un stock estático sino algo que cambia ferozmente. Trazó un paralelo con la transformación territorial que vivió Argentina cuando se integró a los mercados globales en el siglo XIX y advirtió que hoy se produce una reconfiguración de idéntica magnitud, con una Argentina andina que se mueve a velocidad creciente impulsada por el RIGI. Sin embargo, lanzó una advertencia: “El éxito económico que construimos en un ciclo largo de la Argentina atlántica terminó en conurbaciones de difícil gobernabilidad. ¿Vamos a replicar eso en la Argentina andina?”. Para Quetglas, el desafío es diseñar políticas sociodemográficas que acompañen ese reordenamiento territorial.

Córdoba: maíz récord y transformación pendiente

Gonzalo Agusto presentó la evolución de Córdoba: de cuatro hectáreas de soja por cada una de maíz hace 18 años a una relación de prácticamente uno a uno en la actualidad, gracias a la eliminación de cupos, el tipo de cambio más libre y la reducción relativa de los derechos de exportación del maíz frente a la soja. Hoy Córdoba siembra tres millones de hectáreas de maíz con una inversión de US1.800millonesanuales,yen2025elmaıˊzfueelprincipalproductoexportadodelaprovinciaconUS 1.800 millones anuales, y en 2025 el maíz fue el principal producto exportado de la provincia con U S 3.500 millones.

Sin embargo, Agusto subrayó que queda mucho camino por recorrer: de los 20 millones de toneladas que produce Córdoba, solo el 23% se transforma localmente. El etanol ya procesa 1,5 millones de toneladas, pero la actividad aviar, porcina, vacuna y tambera tienen un enorme espacio para crecer. “El principal desafío como cadena maicera es escalar lo que sabemos hacer bien y, para eso, necesitamos condiciones claras. Brasil hace décadas que tiene un programa de bioalcohol y acá estamos todavía discutiendo de nuevo el marco normativo”, concluyó.

Venado Tuerto: planificación, formación y arraigo como modelo

Leonel Chiarella, reelecto intendente de Venado Tuerto con el 83% de los votos, presentó el caso de una ciudad que construyó su transformación bioeconómica con método y participación. Un plan estratégico con más de 3.000 vecinos involucrados derivó en 56 proyectos de infraestructura, economía del conocimiento y bioeconomía, de los cuales el 70% ya está ejecutado o en ejecución a dos años y medio del inicio. La formación fue el segundo pilar: alianzas con el sector privado para capacitar personas según la demanda laboral real de la industria semillera permitieron que 1.280 personas se insertaran en el mercado laboral de la ciudad.

“El agregado de valor no es inercia, hay que trabajar”, sintetizó el moderador Fernando Vilella. El panel dejó un mensaje común: Argentina tiene los recursos, el conocimiento y la diversidad territorial para transformarse en una referencia global de la bioeconomía, pero necesita narrativa, institucionalidad y políticas de largo plazo que superen los ciclos electorales.

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