La caída en el precio de la urea —de mil dólares a ochocientos treinta dólares por tonelada— mejoró las perspectivas para la campaña fina 2026 y llevó a la Bolsa de Comercio de Rosario a reducir su estimación de recorte de superficie en trigo del 17% al 12%. Según el informe de la BCR, se implantarán unas 200.000 hectáreas menos que la campaña anterior en lugar de las 300.000 que se proyectaban, lo que ubica a la campaña como la cuarta más alta de los últimos 17 años.
La urea ya se enterró a precio caro
La planificación triguera está prácticamente cerrada en la zona núcleo. La mayor parte de los productores ya incorporó en el suelo la totalidad de la urea en la pre-siembra, pagada al precio más alto, antes de que llegara la baja. “Como dicen los técnicos, ‘ya se enterró una urea pagada más cara'”, explicó la BCR en su informe, basado en encuestas a productores. Los ciclos largos y la siembra temprana mandan en la región, y la niebla de los últimos días complicó aún más el margen de maniobra disponible.
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Dosis que suben a medida que baja el precio
La baja en el precio del fertilizante sí está generando un cambio en las dosis proyectadas para las aplicaciones que aún restan. El año pasado se aplicaron entre doscientos y doscientos cincuenta kilos de urea por hectárea a la siembra, con cincuenta kilos adicionales ante buenas condiciones. Esta semana las dosis empiezan a saltar de ciento treinta a ciento ochenta kilos por hectárea, y la BCR no descarta una corrección adicional si la urea continúa bajando.
Diferencias regionales marcadas
El impacto de la baja de retenciones y del precio de la urea no es uniforme. Hay regiones como Marcos Juárez o Bigand donde de todas formas se esperan recortes de hasta el 40% de la superficie triguera. En cambio, en General Pinto el escenario mejoró: se proyectaba una caída del 20% y ahora se estima un recorte del 10%, gracias directamente a la mejora en el precio del fertilizante.
Las retenciones: buen mensaje, sin impacto productivo inmediato
La BCR señaló que el campo recibió con optimismo la baja de retenciones anunciada por el Gobierno, pero que la medida no alcanzó para cambiar decisiones productivas en la campaña fina. La planificación ya estaba demasiado avanzada al momento del anuncio, con la urea incorporada y las fechas de siembra comprometidas.
La campaña fina 2026 arranca con condiciones de humedad óptimas, una superficie implantada estimada en un millón seiscientas mil hectáreas en la zona núcleo y la expectativa de que, si la urea sigue bajando, los productores puedan ajustar las dosis de fertilización al alza en las próximas semanas. El margen de decisión es estrecho, pero el cambio en los costos del principal insumo del trigo abre una ventana que el sector mirará de cerca.






































